Yo volví antes por mis llaves a la bodega y los oí reír en el despacho. Ellos brindaban mientras yo cargaba un colchón usado a 39 grados con mi hija detrás. Rafael dijo: “Que cargue todo la de administración, nadie va a creerla”. No lloré, fotografié la carpeta y me fui al juzgado, pero en el cajón quedaba un informe fechado seis días antes de mi despido.
Yo volví antes por mis llaves a la bodega y los oí reír en el despacho. Ellos brindaban mientras yo…