Desperté en urgencias con un parche en el pecho y oí a mi marido preguntar si había hablado. Él impecable con su abrigo oscuro, yo sin poder respirar por una reacción que conocía desde hace 22 años. Me miró y soltó: “Porque habría perdido demasiado”. No lloré, le entregué la bolsa a la inspectora y firmé, hasta que abrió su carpeta y vi que había algo mucho peor.
Desperté en urgencias con un parche en el pecho y oí a mi marido preguntar si había hablado. Él impecable…