Volví del huerto y sorprendí a mi cuñado ofreciéndole al viejo dinero para que me dejara. Él brindaba con deudas falsas mientras Hugo dormía con hambre en mi regazo y me soltó: “Véndeme la finca antes de que alguien se aproveche de ti”. No lloré, cerré la verja y pedí la certificación del banco. Esa noche entendí que el anciano no había venido buscando harina.
Volví del huerto y sorprendí a mi cuñado ofreciéndole al viejo dinero para que me dejara. Él brindaba con deudas…