Se fue llorando y el Rey Alfa no se dio cuenta que era para siempre

Se fue llorando y el Rey Alfa no se dio cuenta que era para siempre

PARTE 1

Marcela no lloró cuando el rey Alden pronunció su sentencia. La lluvia helada caía sobre el patio de piedra de Aven, mezclándose con las lágrimas que se negaba a derramar. Durante tres años había luchado a su lado, había curado sus heridas, había protegido sus fronteras y había derramado sangre por un reino que ahora la estaba expulsando.

Frente a toda la corte, el hombre que una vez prometió hacerla reina decidió convertirla en una exiliada.

Alden decía que era necesario. Que era un sacrificio temporal para salvar a su pueblo. La alianza con el Alcance Solar podía traer la cura contra la terrible podredumbre de plata que estaba destruyendo los campos y dejando a cientos de familias sin alimento.

Pero Marcela sabía que algo no encajaba.

Ella no era solamente la compañera del rey Alfa. Era la maestra sanadora de la manada y una estratega militar capaz de leer una batalla antes de que comenzara. Había visto demasiadas coincidencias para creer que la crisis era natural.

Mientras los nobles celebraban el futuro matrimonio entre Alden y la princesa Geneviv del Alcance Solar, Marcela investigó en secreto los archivos reales. Allí encontró la verdad que podía cambiar el destino de todo el reino.

Una carta escondida revelaba que el alto canciller Vin había provocado la crisis. Había ordenado contaminar los campos del oeste y aumentar los ataques fronterizos para obligar a Alden a aceptar la alianza.

Todo era una trampa.

Con la prueba en sus manos, Marcela corrió hacia el estudio del rey. Pero antes de llegar descubrió otra verdad que cambió su vida para siempre.

Una antigua hierba mágica reaccionó con su sangre y reveló un secreto imposible de ocultar.

Estaba embarazada.

Dentro de ella crecía el hijo de Alden, el verdadero heredero del linaje Liken.

Con el corazón dividido entre la esperanza y el miedo, entró al estudio del rey esperando que él finalmente comprendiera la conspiración.

Pero Alden ya lo sabía.

El rey admitió que conocía la corrupción de Vin y las manipulaciones del Alcance Solar. Sin embargo, aseguró que no tenía otra opción. Si rompía el acuerdo, su pueblo moriría sin la cura.

Marcela esperaba que luchara por ella.

Esperaba que recordara las promesas hechas bajo la luz de la luna.

Pero Alden le ofreció algo que destruyó lo poco que quedaba de su confianza.

Le pidió que aceptara vivir en las sombras.

La princesa Geneviv tendría la corona públicamente, pero Marcela sería su verdadera compañera en secreto. Cuando el reino estuviera a salvo, él prometía devolverle su lugar.

Para Alden era una estrategia.

Para Marcela era una humillación.

Ella no había luchado durante años para convertirse en un secreto escondido detrás del trono.

Antes de poder responder, las puertas del estudio se abrieron. Vin apareció acompañado por guardias reales y lanzó una nueva acusación.

Habían encontrado veneno en las cámaras de curación de Marcela.

El mismo veneno usado contra los aliados del Alcance Solar.

La trampa finalmente se cerró.

Alden miró a Marcela, pero esta vez no la defendió.

Y aunque sus ojos mostraban dolor, sus palabras fueron una sentencia.

Sería despojada de sus títulos y expulsada de Aven para siempre.

Al día siguiente, bajo la lluvia y frente a todo el pueblo, Marcela escuchó cómo destruían su nombre.

Entonces miró al rey por última vez.

Alden esperaba que ella entendiera. Esperaba que siguiera amándolo. Esperaba que fuera a la cabaña del sur y aguardara pacientemente su regreso.

Pero él no comprendía algo.

Marcela ya no era la mujer que esperaba ser elegida.

Se quitó el anillo de plata que él le había dado y lo dejó caer sobre las piedras mojadas.

El sonido del metal contra el suelo fue más doloroso que cualquier espada.

Después se dio la vuelta y caminó hacia las puertas del reino sin mirar atrás.

Esa noche, mientras Aven creía que Marcela había partido hacia el sur, ella tomó otro camino.

Su hermano Silas la esperaba entre los árboles con caballos y provisiones.

—Tenemos un largo viaje hasta los páramos del norte —le dijo.

Marcela miró una última vez las murallas del reino que había protegido durante años.

Luego colocó una mano sobre su vientre y tomó una decisión.

El rey podía quedarse con su corona.

Ella protegería a su hijo.

Aunque tuviera que construir una nueva vida lejos de todo lo que conocía.

PARTE 2

El viaje hacia el norte fue una prueba que pocos habrían sobrevivido.

Las montañas heladas parecían querer detenerlos a cada paso. El viento cortaba como cuchillas y la nieve cubría cualquier rastro detrás de ellos. Pero Marcela continuó avanzando.

Ya no viajaba por un reino.

Viajaba por una vida que dependía de ella.

Después de días de camino llegaron a la fortaleza del Pico Helado, un territorio gobernado por un clan conocido por su fuerza y desconfianza hacia los extranjeros.

Los guerreros blancos rodearon a Marcela y Silas antes de permitirles entrar.

Cuando el líder del clan, Lord Thorin, descubrió quién era ella, quedó sorprendido.

La famosa sanadora de Aven había llegado a sus puertas como una fugitiva.

—¿Por qué un rey expulsaría a alguien tan valioso? —preguntó Thorin.

Marcela levantó la mirada con orgullo.

—Porque algunas coronas pesan más que la verdad.

Ella no pidió compasión.

Ofreció algo mejor.

Su conocimiento.

Prometió curar las enfermedades del clan, mejorar sus reservas de invierno y ayudarles a sobrevivir a las duras temporadas de hielo.

Thorin aceptó darle refugio.

Con el paso de los meses, Marcela comenzó a reconstruir su vida. Curó soldados, ganó el respeto de los guerreros y encontró un lugar donde su hijo podría nacer lejos de las intrigas de la corte.

Pero el pasado no había desaparecido.

En Aven, Alden finalmente descubrió la verdad.

La cabaña del sur estaba vacía.

Marcela nunca había ido allí.

Entonces recibió un mensaje que destruyó todas sus ilusiones.

Vin había enviado asesinos tras ella.

El decreto de exilio no era una forma de protegerla.

Era una sentencia de muerte.

Alden comprendió demasiado tarde que había sacrificado a la mujer que amaba por una promesa falsa.

Ordenó preparar una expedición hacia el norte.

No le importaba la boda con Geneviv.

No le importaba la alianza.

Solo quería encontrar a Marcela antes de que fuera demasiado tarde.

Mientras tanto, en el Pico Helado, Marcela enfrentaba una nueva amenaza.

Silas regresó gravemente herido después de una emboscada. Los asesinos del Alcance Solar ya sabían dónde estaba escondida.

Y había algo peor.

También sabían que Marcela llevaba en su interior al heredero perdido.

La guerra que había intentado evitar ahora estaba llegando hasta ella.

Marcela no podía esconderse más.

Para salvar a su hermano y proteger a su hijo, tendría que volver a enfrentarse al reino que la había traicionado.

Pero esta vez no regresaría como sanadora.

No regresaría como compañera del rey.

Regresaría como una mujer que había perdido todo y que ya no tenía nada que temer.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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