«¡Volverás arrastrándote!», dijo mi ex… hasta que me vio coronada por su aterrador alfa.

«¡Volverás arrastrándote!», dijo mi ex… hasta que me vio coronada por su aterrador alfa.

PARTE 1

La noche antes de mi ceremonia de unión, descubrí que el hombre destinado a ser mi compañero había marcado a otra mujer.

Y todavía tuvo el descaro de pedirme que lo esperara.

Me llamo Harper.

Durante años, todos supieron que Jonah y yo estábamos destinados a unirnos. Él era uno de los Betas más respetados de nuestra manada, y yo había crecido pensando que algún día formaría una familia con él.

Entonces apareció Emma.

Una Omega sin familia ni posición que Jonah había encontrado durante una cacería.

Al principio me aseguró que solo sentía lástima por ella.

Después comenzó a llevarle comida.

Pieles.

Armas.

Incluso le enseñó personalmente a cazar.

Yo intenté convencerme de que no significaba nada.

Hasta que la Diosa de la Luna designó a Emma como posible compañera del temido Alpha William.

William tenía una reputación terrible.

Decían que era brutal, salvaje y que las mujeres que entraban en su tienda salían cubiertas de heridas.

Jonah dijo que no podía permitir que Emma terminara con un hombre así.

Por eso, justo antes de nuestra ceremonia, huyó con ella y la marcó como su compañera.

Así de sencillo destruyó todo lo que habíamos construido.

Aquella misma tarde, William apareció frente a mi tienda.

Era enorme, de hombros anchos y ojos dorados capaces de intimidar a cualquier lobo.

—Jonah se llevó a la mujer que debía ser mi compañera —dijo—. Tú acabas de perder al tuyo.

Me observó durante unos segundos.

—Conviértete en mi Luna.

Pensé que estaba bromeando.

Pero no lo hacía.

Entonces recordé a Jonah abandonándome para salvar a otra mujer.

Levanté la cabeza.

—Acepto.

Por primera vez, William pareció sorprendido.

Después sonrió.

—Volveré por ti para nuestra boda.

Cuando se fue, Jonah apareció.

—¿Con quién estabas hablando?

—Ya no es asunto tuyo.

Intentó sujetar mi mano.

Me aparté.

—Harper, solo marqué a Emma para protegerla. Cuando esté segura, romperé nuestro vínculo. Después me uniré contigo.

Lo miré incrédula.

—¿Esperas que me quede aquí mientras juegas a ser compañero de otra mujer?

—Yo te amo.

—Entonces tienes una forma extraña de demostrarlo.

Su expresión cambió.

—No encontrarás a nadie mejor que yo.

Incluso amenazó con utilizar su posición para impedir que otros lobos se acercaran a mí.

—Al final regresarás —dijo—. Porque nadie se atreverá a casarse contigo.

Lo expulsé de mi tienda.

Los días siguientes William comenzó a enviarme regalos.

Pieles preciosas.

Oro.

Armas hechas especialmente para mí.

Y una hermosa corona de marfil con una piedra azul y mi nombre grabado.

Jonah nunca me había dado algo así.

Cuando vio los regalos, creyó que yo los había comprado para impresionarlo.

—Sabía que todavía me querías —dijo con arrogancia.

Emma estaba a su lado llevando la reliquia familiar que él jamás me había permitido tocar.

Sentí que mis últimos sentimientos por Jonah morían allí mismo.

Llegó finalmente el día de la ceremonia.

Me vestí con mis mejores ropas y coloqué sobre mi cabeza la corona que William me había enviado.

Cuando salí, Jonah estaba esperándome.

Me miró y frunció el ceño.

—¿Por qué te arreglaste así? Hoy es mi ceremonia con Emma. No intentes llamar la atención.

Casi me reí.

—Jonah, sigues creyendo que todo gira alrededor de ti.

Entonces se escuchó un poderoso aullido.

Decenas de guerreros aparecieron entre los árboles.

En medio de ellos venía William.

Sus ojos dorados encontraron los míos inmediatamente.

Bajó de su montura, caminó directamente hacia mí y extendió su mano.

—Mi Luna —dijo frente a toda la manada—. He venido a llevarte a nuestra ceremonia.

El rostro de Jonah perdió todo color.

—¿Tu… Luna?

Tomé la mano de William.

Y mirando directamente al hombre que había pensado que yo lo esperaría durante un año, respondí:

—Jonah, hoy no vine a bendecir tu boda.

Sonreí.

—Vine a casarme con el Alpha William.

PARTE 2

Jonah se quedó inmóvil.

Luego comenzó a negar con la cabeza.

—No. Estás haciendo esto porque estás enojada conmigo.

—No estoy enojada.

—Harper, nos conocemos desde hace años.

Su voz comenzó a quebrarse.

—Después de que termine mi vínculo con Emma, tendremos nuestra ceremonia. Te lo prometí.

William soltó una pequeña risa.

—¿De verdad esperabas unirte con una mujer y ordenar a otra que permaneciera esperando?

Jonah mostró los colmillos.

—Esto no te concierne.

William dio un paso adelante.

Su presencia Alfa hizo que varios lobos retrocedieran instintivamente.

—Harper es mi futura Luna. Así que sí me concierne.

Jonah intentó detenernos.

Su lobo comenzó a manifestarse.

William respondió inmediatamente.

Por un momento pensé que se atacarían delante de toda la manada.

Finalmente los hombres de Jonah lo sujetaron.

—¡Harper! —gritó mientras se lo llevaban—. ¡William es un monstruo! ¡Te arrepentirás!

No respondí.

Entré junto a William al templo.

Bajo la luz de la luna prometimos lealtad el uno al otro.

Cuando nuestras almas quedaron unidas, sentí algo inesperado.

Paz.

William apretó suavemente mi mano.

—Desde hoy nadie podrá humillarte por lo que hizo Jonah.

Aquella noche, sin embargo, recordé todos los rumores sobre mi nuevo compañero.

Confieso que tuve miedo.

William lo notó.

—¿Qué ocurre?

Finalmente pregunté:

—¿Es cierto lo que dicen de las mujeres que salían heridas de tu tienda?

William se quedó mirándome.

Después comenzó a reír.

—¿Eso cree la gente?

Me explicó que había aprendido técnicas de sanación relacionadas con heridas causadas por plata.

Muchas mujeres atacadas por renegados acudían en secreto a él porque esas heridas eran difíciles de curar.

Las marcas que todos habían interpretado como señales de violencia eran precisamente las heridas que William estaba tratando.

—¿Entonces la famosa cama de plata…?

Volvió a reír.

—Nunca existió.

Me cubrí el rostro, avergonzada.

Toda la historia había nacido de rumores.

El Alpha supuestamente monstruoso terminó siendo mucho más considerado que el hombre con quien había crecido.

William me llevaba a cazar.

Me preguntaba mi opinión antes de tomar decisiones.

Me regalaba pequeñas cosas simplemente porque había pensado en mí.

Un día regresó sosteniendo un extraño conejo dorado.

—Lo vi y pensé que te gustaría.

Lo observé arrodillado frente a mí con aquella criatura entre las manos.

¿Cómo podía aquel hombre ser el mismo monstruo del que hablaban todos?

Mientras tanto, Jonah empezó a perder la razón.

Rompió su relación con Emma e intentó recuperarme.

Apareció frente a nosotros cubierto de heridas después de una pelea.

—Harper, cometí un error.

William gruñó.

—Tienes cinco segundos para marcharte.

Detuve a mi compañero.

Quería ser yo quien terminara aquello.

—Jonah, escucha esto por última vez: incluso si William no existiera, jamás volvería contigo.

Pareció recibir un golpe.

—Pero me amabas.

—Amaba al hombre que creía que eras.

Lo miré sin odio.

—Ese hombre desapareció cuando decidiste sacrificarme para proteger a Emma.

Jonah fue expulsado nuevamente.

Después ocurrió algo todavía más absurdo.

Emma apareció llorando frente a mi tienda.

Estaba embarazada.

—Devuélveme a Jonah —suplicó—. Tú ya tienes a William.

La observé sin comprender.

—Yo no tengo a Jonah.

—Él solo habla de ti.

—Eso es problema de ustedes.

Emma continuó llorando.

Me recordó que ella era una Omega sin familia ni poder.

Pero nada de aquello cambiaba la verdad.

—No fui yo quien te quitó a Jonah —le dije—. Él tomó sus propias decisiones.

Cerré la puerta.

Creí que finalmente todo había terminado.

Pero Jonah todavía hizo un último intento.

Me envió una carta.

Decía que había encontrado a una mujer que supuestamente había sido víctima de William.

Aquella acusación consiguió despertar una pequeña duda dentro de mí.

Así que fui a encontrarme con él.

Había una joven esperando.

Jonah parecía triunfante.

—Cuéntale lo que William te hizo.

La mujer lo miró confundida.

—Alpha William nunca me hizo daño.

Jonah quedó paralizado.

Ella explicó que había sufrido una grave herida de plata durante un ataque.

William la llevó personalmente a su refugio y la curó.

Otras mujeres habían pasado exactamente por lo mismo.

Las historias sobre abusos eran falsas.

Jonah parecía destruido.

—Entonces… todo era mentira.

Luego me miró.

—Harper, perdóname.

Negué.

—Todavía no entiendes.

—¿Qué?

—No elegí a William únicamente porque descubrí que era bueno.

Me acerqué un paso.

—Te dejé porque descubrí quién eras tú.

Jonah bajó la cabeza.

No volvió a perseguirme.

Cuando regresé, escuché accidentalmente a William hablando con uno de sus guerreros.

—Todos sabemos cuánto tiempo llevas enamorado de Luna Harper —bromeaba el hombre.

Me detuve.

William gruñó algo para hacerlo callar.

Entonces escuché la historia completa.

Años atrás había encontrado un enorme lobo negro gravemente herido en el bosque.

Pensé que era un lobo solitario.

Lo curé con hierbas y después seguí mi camino.

Jamás supe quién era.

Aquel lobo había sido William.

Después de recuperarse, había investigado quién era yo.

Descubrió que estaba destinada a Jonah y decidió mantenerse lejos.

Durante años me observó desde la distancia.

Nunca intentó romper nuestra relación.

Nunca intentó obligarme a elegirlo.

Cuando Jonah abandonó nuestra ceremonia y se llevó a Emma, William vio por primera vez una oportunidad.

Por eso apareció frente a mi tienda.

No había decidido casarse conmigo por despecho.

Llevaba años queriéndome.

Sentí que las lágrimas comenzaban a caer.

William salió y me encontró allí.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¿Por qué lloras?

Intenté responder.

No pude.

—¿Alguien te hizo daño?

Sus ojos se endurecieron.

—Dime quién fue.

Me reí entre lágrimas y lo abracé.

—Nadie.

William quedó rígido.

Apoyé la cabeza contra su pecho.

—Solo acabo de descubrir cuánto tiempo llevas queriéndome.

Se quedó completamente quieto.

Después miró furioso hacia su subordinado.

—Voy a matar a ese bocazas.

Me reí.

—William.

—¿Sí?

—Yo también te amo.

Por primera vez vi al temible Alpha quedarse sin palabras.

Sus ojos dorados se abrieron.

—Repítelo.

—Te amo.

William me levantó del suelo con una carcajada y comenzó a girar conmigo como un niño.

—¡Mi Luna me ama!

—¡Bájame!

Por fin lo hizo, aunque su sonrisa no desapareció.

Aquella fue la primera vez que comprendí lo mucho que había cambiado mi vida.

Jonah me había tratado como algo que siempre estaría disponible.

William me trataba como alguien a quien había elegido todos los días.

Después de aquello casi nunca volví a ver a Jonah.

Solo escuché rumores.

Su relación con Emma se volvió cada vez peor.

Él la culpaba por haberme perdido.

Ella lo culpaba por perseguir a una mujer que ya no quería saber nada de él.

Discutían constantemente.

Se insultaban.

Se atacaban.

Hasta que un día una pelea entre ambos se salió completamente de control.

Liberaron a sus lobos cerca de un precipicio.

Ninguno quiso retroceder.

Ambos terminaron cayendo desde el borde.

No sobrevivieron.

Cuando recibí la noticia sentí tristeza.

No por haber perdido a Jonah.

Sino porque dos personas habían destruido sus propias vidas intentando poseer algo que nunca les perteneció realmente.

William tomó mi mano.

—¿Estás bien?

Lo miré.

Recordé a la mujer que alguna vez había temido quedarse sola porque su compañero destinado la había rechazado.

Aquella Harper ya no existía.

—Sí.

Apreté sus dedos.

—Estoy exactamente donde quiero estar.

William sonrió y besó mi frente.

Las demás lobas podían seguir llamándolo tirano.

La manada podía seguir contando historias sobre sus ojos dorados, sus colmillos y su carácter salvaje.

Yo conocía al hombre que había detrás de aquellas historias.

El hombre que me había amado durante años sin intentar poseerme.

El Alfa que respetó mis decisiones.

El compañero que nunca necesitó destruir mi dignidad para sentirse poderoso.

Jonah había creído que yo regresaría simplemente porque él había sido mi primer amor.

Se equivocó.

Porque a veces perder al hombre que creíamos destinado para nosotros no es una tragedia.

A veces…

es la manera en que el destino finalmente nos lleva hacia la persona correcta.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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