VENDIDO por 10 CENTAVOS a un CARNICERO — El REY VAMPIRO pagó 10 MIL MILLONES y dijo: «MÍO».

VENDIDO por 10 CENTAVOS a un CARNICERO — El REY VAMPIRO pagó 10 MIL MILLONES y dijo: «MÍO».

Parte 1

Nunca imaginé que mi propia familia sería la primera en ponerme un precio.

Todavía puedo sentir el frío del suelo de concreto bajo mis pies descalzos, el olor a cigarrillos viejos mezclado con cerveza barata y desesperación. Estaba encerrada en un sótano oscuro, rodeada de personas que miraban vidas humanas como si fueran simples objetos esperando ser vendidos.

Yo solo tenía un vestido viejo cubriendo mi cuerpo y unas manos temblorosas sujetando el borde de la tela. Intentaba convencerme de que todo era una pesadilla, de que en cualquier momento despertaría en mi habitación y escucharía la voz de alguien diciéndome que estaba a salvo.

Pero no era una pesadilla.

Era mi realidad.

Mi nombre es Elara Vance, y aquella noche descubrí que las personas que debían protegerme habían decidido entregarme al peor destino posible.

Mis padres, Stan y Brenda, estaban allí. Los observaba desde la esquina mientras fingían no verme como una hija, sino como una oportunidad para pagar sus deudas. Stan evitaba mirarme a los ojos. Brenda solo parecía preocupada por conseguir otra dosis de aquello que había destruido nuestras vidas.

—Mantente firme, Elara —me dijo Stan cuando me acercaron al escenario improvisado—. Esto solucionará todos nuestros problemas.

Sus palabras todavía me duelen.

No hablaba de salvarme.

Hablaba de venderme.

Una chica fue llevada antes que yo. Vi cómo la gente levantaba números y hacía ofertas mientras ella permanecía completamente vacía por dentro. Ya no lloraba. Ya no luchaba. Era como si su mente hubiera escapado para protegerla de aquel horror.

Entonces escuché mi nombre.

El subastador sonrió mientras me empujaban hacia la plataforma.

—Una oportunidad única —anunció—. Sangre extremadamente rara. Un caso que pocos han visto.

Las luces me golpearon el rostro. Sentí cientos de ojos sobre mí. Personas calculando mi valor, decidiendo cuánto valía mi existencia.

Ese fue el número que alguien gritó.

Después 700.

Después más.

Cada oferta era como una puñalada.

Busqué desesperadamente entre la multitud alguna señal de humanidad. Alguien que me ayudara. Alguien que recordara que yo era una persona.

Entonces lo vi.

Un hombre permanecía al fondo de la sala, completamente inmóvil. No parecía pertenecer a aquel lugar. Vestía un traje negro impecable y tenía una presencia que hizo que todos los demás parecieran pequeños.

Sus ojos se encontraron con los míos.

Y por primera vez aquella noche sentí que alguien realmente me estaba viendo.

—500 una vez —dijo el subastador.

El silencio cayó sobre la sala.

—500 dos veces.

Entonces una voz profunda atravesó el aire.

—Diez centavos.

Todos se giraron.

El hombre caminó lentamente hacia la luz. Su rostro era tranquilo, pero sus ojos parecían guardar siglos de secretos.

El subastador soltó una risa nerviosa.

—Señor, la oferta actual es de 500.

El desconocido no cambió su expresión.

—Lo sé.

Sacó una pequeña moneda y la lanzó hacia Stan.

Mi padre la atrapó confundido.

—¿Qué significa esto?

El hombre sonrió ligeramente.

—Significa exactamente lo que su hija vale para ustedes.

La sala quedó en silencio.

Luego sacó su teléfono y una notificación apareció en la pantalla del subastador.

Diez mil millones.

Nadie respiró durante unos segundos.

—El dinero es lo que ella vale para mí —dijo el extraño—. Pero esa moneda representa lo que ustedes pensaban que valía.

Entonces me miró directamente.

—Mi nombre es Dorian Thorne.

El nombre hizo que varias personas palidecieran.

Yo no sabía quién era, pero todos parecían conocerlo.

Y cuando sus ojos se posaron nuevamente sobre mí, pronunció unas palabras que cambiaron mi vida para siempre:

—He estado buscándote durante mucho tiempo, Elara. Tu sangre dorada es la clave que mi especie necesita.

Parte 2

No entendía nada.

Solo sabía que un hombre desconocido acababa de pagar una fortuna imposible por mí y que, en lugar de tratarme como una mercancía, hablaba como si yo fuera alguien importante.

Dorian Thorne se acercó al escenario y, delante de todos, dejó claro que la transacción había terminado.

Mis padres reaccionaron inmediatamente.

Stan empezó a exigir más dinero. Brenda gritaba que yo era su hija y que ellos tenían derecho a una parte.

Pero Dorian ni siquiera parecía impresionado.

—Ya recibieron lo que aceptaron en el contrato —respondió con una calma aterradora—. Tal vez debieron leer las condiciones antes de venderla.

Dos hombres vestidos de negro aparecieron a su lado. No sabía quiénes eran, pero bastó con ver sus rostros para entender que nadie se atrevería a enfrentarlos.

Cuando salimos del almacén, el aire frío de la noche golpeó mi rostro. Hacía días que no veía el cielo. Frente a nosotros esperaba un automóvil negro brillante que parecía sacado de otro mundo.

Durante todo el trayecto permanecí en silencio.

No podía dejar de pensar en una pregunta.

¿Por qué yo?

Dorian me explicó que mi sangre era extremadamente rara. La llamaban sangre dorada. Existían muy pocas personas en el mundo con esa característica y, para seres como él, tenía un valor extraordinario.

Entonces dijo algo que me dejó paralizada.

—No soy un monstruo de los cuentos, Elara. Los vampiros existen, pero somos una variante de la humanidad. Vivimos más tiempo, tenemos habilidades diferentes y necesitamos sangre para sobrevivir.

Pensé que estaba loca.

Después recordé aquella sala. Recordé cómo todos lo habían obedecido. Recordé cómo había transferido una cantidad de dinero que parecía imposible.

Tal vez lo imposible era más real de lo que siempre había creído.

Llegamos a la Torre Thorne, un edificio que yo solo había visto desde lejos. Nunca imaginé que algún día entraría allí.

Mi nueva habitación era más grande que toda la casa donde había vivido con mis padres. Había ropa nueva, comida, agua caliente y una cama donde por primera vez en años podía dormir sin miedo.

Pero el lujo no borraba mis dudas.

Durante la cena, enfrenté a Dorian.

—Entonces, ¿qué soy para ti? —pregunté—. ¿Una fuente de sangre?

Por primera vez vi algo parecido al dolor en sus ojos.

—No. Eres mucho más que eso.

Me explicó que su especie estaba desapareciendo lentamente. Que mi sangre podía ayudar a curar un problema que había existido durante generaciones.

Pero también admitió algo que me inquietó.

Otros vampiros sabían de mí.

Y algunos no tendrían la misma intención de protegerme.

Esa noche comprendí que mi vida anterior había terminado. Ya no era la chica invisible que sus propios padres habían vendido.

Ahora estaba en medio de un mundo que jamás imaginé que existía.

A la mañana siguiente pensé que finalmente tendría paz.

Me equivoqué.

Mirror, la mujer que cuidaba la casa, llegó con el rostro preocupado.

—Señorita Vance, hay un problema con sus padres.

Sentí que el pasado regresaba de golpe.

Dorian apareció minutos después con una expresión completamente diferente. Ya no era el hombre tranquilo de la cena.

Era alguien poderoso.

Alguien peligroso.

—Han descubierto cuánto dinero recibimos —dijo.

Mi corazón se detuvo.

Stan y Brenda sabían que existían diez mil millones de dólares.

Y ahora estaban afuera del edificio, dispuestos a destruir todo para conseguir más.

Dorian me miró fijamente.

—Elara, llegó el momento de decidir.

—¿Decidir qué?

Su respuesta cambió todo.

—Si aceptas quedarte conmigo, ellos nunca volverán a tocarte. Pero si decides regresar con ellos, no podré protegerte de lo que venga después.

Miré hacia la ciudad desde aquella enorme ventana.

Por primera vez en mi vida tenía una elección.

No sabía si Dorian era mi salvador o si simplemente había cambiado una jaula pobre por una jaula de oro.

Pero sabía una cosa.

Nunca volvería a permitir que alguien decidiera mi valor.

Respiré profundamente y pronuncié las palabras que abrirían un nuevo capítulo de mi vida:

—Me quedo.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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