Una Sirvienta Dormía Junto a Una Loba Embarazada en el Castillo… Hasta Que El Rey Descubrió El Secreto Que Podía Destruir Su Reino
Una Sirvienta Dormía Junto a Una Loba Embarazada en el Castillo… Hasta Que El Rey Descubrió El Secreto Que Podía Destruir Su Reino

PARTE 1
La noche en que el rey Cedric Sullivan bajó al viejo establo del castillo, esperaba encontrar solamente silencio… pero encontró un secreto que podía cambiar el destino de todo su reino.
Durante años, todos habían creído que nada podía sorprender al hombre más poderoso de Oakhaven.
Pero esa noche, una extraña presencia dentro de sus propios muros hizo que incluso el rey se detuviera.
Cedric acababa de regresar de una larga campaña en la frontera. Había ganado batallas, había protegido su territorio y todos celebraban su regreso.
Sin embargo, mientras los demás brindaban en el gran salón, él solo sentía cansancio.
La corona pesaba más que cualquier armadura.
Por eso decidió alejarse unos minutos y caminar hasta los establos reales, el único lugar donde podía sentirse tranquilo.
El olor de la madera, el heno y los caballos siempre le recordaba una vida más sencilla.
Pero cuando abrió la puerta del establo más antiguo, algo no estaba bien.
Había un aroma diferente.
No era de caballo.
Era un olor salvaje, como el de un bosque después de una tormenta.
Cedric avanzó lentamente, siguiendo aquella sensación extraña hasta una zona abandonada donde casi nadie entraba.
Entonces vio algo que jamás imaginó.
En un rincón oscuro había una joven dormida sobre la paja.
Su ropa estaba gastada, sus manos tenían marcas del trabajo duro y parecía una simple sirvienta del establo.
Pero lo que dejó al rey completamente inmóvil no fue ella.
Era la criatura que estaba junto a ella.
Una enorme loba plateada protegía a la joven mientras descansaba.
El animal era mucho más grande que cualquier lobo común.
Su pelaje gris brillaba bajo la luz de la antorcha y sus ojos dorados observaban a Cedric sin miedo.
La loba estaba embarazada y parecía agotada, pero aun así se colocó delante de la muchacha como si estuviera dispuesta a protegerla a cualquier precio.
Cedric llevó la mano hacia su espada.
Un animal salvaje dentro del castillo era una amenaza.
Pero algo no tenía sentido.
La loba no estaba atacando.
Estaba cuidando.
Antes de que pudiera decidir qué hacer, la joven abrió los ojos y despertó sobresaltada.
Al ver al rey frente a ella, se levantó rápidamente y se colocó delante de la loba.
—Por favor… no le haga daño —susurró—. Ella no me hizo nada. Me salvó.
Aquellas palabras sorprendieron a Cedric.
Una simple trabajadora del establo acababa de ponerse en peligro para proteger a una criatura que todos considerarían una amenaza.
—¿Quién eres realmente? —preguntó el rey.
La joven bajó la mirada.
—Me llamo Rowena.
Pero Cedric sabía que había algo más.
Había algo en su forma de hablar, en su mirada y en su presencia que no pertenecía a una sirvienta común.
Entonces la loba reaccionó.
Al sentir la presencia del rey, dejó de mostrar desconfianza y poco a poco se acercó.
Cedric extendió su mano con cuidado.
Para su sorpresa, la loba no retrocedió.
Apoyó su cabeza contra él.
Y en ese instante, el rey reconoció algo imposible.
Aquella loba no era una criatura desconocida.
Era Viven.
La compañera de su hermano Arthur, quien todos creían que había desaparecido meses atrás.
La verdad golpeó a Cedric.
Si Viven había sobrevivido, significaba que la historia que le habían contado sobre la tragedia de su hermano no era completa.
Alguien había ocultado información.
Alguien dentro del castillo sabía la verdad.
Y entonces escuchó pasos acercándose.
Un hombre apareció en la entrada del establo.
Era Lord Allaric Harrington, el capitán de la guardia y uno de los hombres de mayor confianza del rey.
La loba inmediatamente se tensó.
Su reacción fue suficiente.
Cedric comprendió que aquella persona representaba un peligro.
Rápidamente cubrió a Viven con una manta y se colocó delante de Rowena.
—No digas nada de lo que viste aquí —le dijo en voz baja—. Porque ahora tu vida depende de guardar este secreto.
Allaric entró al establo con una sonrisa tranquila.
Pero sus ojos buscaban algo.
—Majestad, el consejo lo espera. ¿Encontró algo extraño aquí?
Cedric sostuvo su mirada.
Y por primera vez en muchos años, el rey tuvo que fingir frente a alguien en quien había confiado.
—Nada importante.
Allaric miró hacia la oscuridad del establo.
Como si sospechara que alguien estaba escondiendo una verdad.
Cuando finalmente se marchó, Cedric entendió que ya no estaba frente a un simple misterio.
Era una amenaza contra su familia y su reino.
Y la joven desconocida que había encontrado entre la paja podía ser la única persona capaz de revelar quién estaba detrás de todo.
PARTE 2
Cedric esperó hasta que los pasos de Allaric desaparecieron por completo.
Entonces miró a Rowena.
Ya no veía a una simple trabajadora del establo.
Veía a alguien que había protegido a Viven cuando todos los demás habían perdido la esperanza.
—Ahora dime la verdad —dijo el rey.
Rowena respiró profundamente.
Durante meses había ocultado su identidad.
Ella no era una sirvienta.
Era Rowena Caldwell, hija de una antigua familia noble que había perdido todo después de una acusación injusta.
Había escapado y cambiado su apariencia para sobrevivir.
El único lugar donde pensó que nadie la buscaría era el establo del castillo.
Pero allí encontró algo que cambió su vida.
Encontró a Viven herida y sola en el bosque.
En lugar de alejarse, decidió ayudarla.
La cuidó en secreto y compartió con ella la poca comida que conseguía.
Cedric escuchó en silencio.
Ahora muchas piezas comenzaban a encajar.
La desaparición de su hermano.
La llegada de Viven.
La presencia de Allaric.
Todo parecía formar parte del mismo plan.
Pero no tenían tiempo para investigar.
Viven comenzó a mostrar señales de agotamiento.
La loba necesitaba ayuda y no podían llamar a cualquier persona del castillo.
Si alguien descubría que estaba allí, el secreto terminaría.
Por primera vez, Cedric tuvo que confiar completamente en Rowena.
Durante aquella noche, los dos trabajaron juntos para proteger a Viven.
El rey que todos temían dejó de lado su orgullo.
Y la joven que todos ignoraban demostró tener más valor que muchos guerreros.
Cuando finalmente todo quedó en calma, Cedric comprendió algo importante.
Rowena no había llegado al castillo por casualidad.
Su camino y el de Viven estaban conectados con el futuro del reino.
Pero antes de poder hablar más, un ruido rompió el silencio.
Alguien estaba afuera.
No era un visitante común.
Era Allaric.
Y esta vez no venía con una sonrisa.
La puerta comenzó a abrirse lentamente.
Cedric se colocó frente a Rowena y Viven.
Ahora sabía la verdad.
El enemigo no estaba fuera de las murallas.
Había estado caminando por los pasillos del castillo durante todo ese tiempo.
Los acontecimientos posteriores cambiaron para siempre la historia de Oakhaven.
La conspiración salió a la luz, los secretos familiares fueron revelados y Rowena recuperó el lugar que le habían arrebatado.
Pero para Cedric, la mayor sorpresa no fue descubrir una traición.
Fue descubrir que, en el lugar más humilde de su reino, escondida entre paja y sombras, había encontrado a la persona que cambiaría su destino.
Porque aquella noche el rey fue al establo buscando un momento de paz…
y encontró una verdad que ningún libro de historia había contado jamás.