Todos rechazaron a la pequeña Omega del barrio pobre… hasta que fue la única persona capaz de salvar al heredero del rey

Todos rechazaron a la pequeña Omega del barrio pobre… hasta que fue la única persona capaz de salvar al heredero del rey

PARTE 1

El día que nació el heredero del reino, nadie escuchó un llanto de alegría dentro del castillo.

Lo que salió de aquella habitación fue un sonido que hizo que hasta los guardias más fuertes retrocedieran.

Durante semanas, los médicos más famosos del reino intentaron salvar al pequeño príncipe… pero cada día parecía que la vida se le escapaba un poco más.

Y mientras todos buscaban una solución entre los libros de los sabios, la única persona que podía ayudarlo estaba viviendo entre la basura y el frío, en el lugar donde nadie quería mirar.

El reino de Ethelgard llevaba días cubierto por una tristeza profunda.

Las banderas negras colgaban de las torres porque la reina Rosamund había muerto poco después del nacimiento de su hijo.

El rey Valyrian, un hombre conocido por su fuerza y por no mostrar debilidad frente a nadie, había cambiado completamente.

Ya no era el líder que hacía temblar a sus enemigos.

Ahora era solamente un padre desesperado mirando a su pequeño hijo luchar por sobrevivir.

El príncipe Ronan había nacido con una extraña enfermedad que nadie podía explicar.

Su cuerpo parecía no aceptar su propia sangre.

Los médicos reales probaron todos los tratamientos conocidos. Prepararon medicinas antiguas, hicieron ceremonias de protección y buscaron respuestas en textos olvidados.

Nada funcionaba.

Cada noche, Valyrian permanecía junto a la cuna esperando escuchar una señal de esperanza.

Pero solo encontraba silencio.

Hasta que una mañana, cansado de ver cómo todos fallaban, lanzó una orden que recorrió todo el reino:

La persona que pudiera salvar al príncipe recibiría cualquier recompensa que pidiera.

En las zonas más pobres de Ethelgard, esa noticia llegó a oídos de una joven llamada Mave.

Para la mayoría, Mave no era nadie.

Era una Omega que vivía en los barrios bajos, una persona que la sociedad había decidido ignorar desde que nació.

Vestía ropa vieja, trabajaba por pequeñas monedas y escondía su verdadera identidad para evitar problemas.

Pero Mave guardaba un secreto.

Su familia había conservado durante generaciones conocimientos antiguos que muchos consideraban prohibidos.

Ella sabía que la enfermedad del príncipe no era una simple dolencia.

Era algo más profundo.

Una maldición que estaba consumiendo lentamente su esencia.

Mave no quería acercarse al palacio.

Sabía que un Omega de los barrios pobres entrando en la fortaleza del rey podía terminar siendo humillada o incluso peor.

Pero entonces pensó en su hermano Finn.

El niño estaba enfermo y cada día tenía menos fuerzas.

Necesitaba medicinas y comida que ella no podía conseguir.

La recompensa del rey podía salvarlo.

Así que, con miedo pero decidida, Mave tomó una vieja caja que había pertenecido a su madre.

Dentro guardaba unas páginas antiguas, una pequeña daga de plata y los últimos secretos de su familia.

Esa misma noche caminó hasta las enormes puertas del castillo.

Los guardias se rieron al verla.

No podían creer que alguien como ella pensara entrar al lugar donde vivía la familia real.

Pero Mave no bajó la mirada.

—No vine a pedir sobras —dijo con calma—. Vine porque sé cómo salvar al príncipe.

La risa de los guardias desapareció poco a poco.

Aunque no le creían, algo en la seguridad de aquella joven hizo que finalmente la dejaran pasar.

Cuando entró al salón donde estaba el rey, sintió una presión enorme.

Valyrian estaba de pie junto a la cuna de su hijo.

Sus ojos estaban llenos de cansancio y desesperación.

Al verla, su primera reacción fue de enojo.

No entendía cómo alguien de los barrios bajos se atrevía a presentarse delante de él diciendo que podía hacer lo que los mejores médicos habían fallado en lograr.

Pero cuando Mave explicó lo que estaba ocurriendo, algo cambió.

Ella no hablaba como alguien buscando una recompensa.

Hablaba como alguien que realmente entendía lo que estaba pasando.

—Tu hijo no está enfermo de la forma que ellos creen —explicó—. Están tratando el problema equivocado.

Valyrian dudó.

Pero al mirar a su hijo, recordó que todas las opciones anteriores habían fallado.

Por primera vez en semanas, decidió escuchar.

Mave se acercó a la cuna y observó al pequeño príncipe.

Después de unos segundos, dijo algo que dejó al rey completamente sorprendido.

La única forma de salvarlo era crear un vínculo entre sus sangres.

Un ritual antiguo donde ella absorbería parte de aquella oscuridad para que el niño pudiera sobrevivir.

Valyrian quedó en silencio.

Aquello significaba unir el destino del heredero real con el de una Omega desconocida.

Era algo que la corte jamás aceptaría.

Pero entonces escuchó el débil sonido de su hijo luchando por respirar.

Y tomó una decisión.

—Hazlo.

Mave preparó el ritual mientras el rey observaba sin apartar la mirada.

Sabía que podía perder su propia vida.

Pero aun así colocó sus manos sobre el pequeño príncipe.

Y en ese momento, una energía extraña recorrió la habitación.

Durante unos segundos, todo quedó completamente quieto.

Hasta que Mave abrió los ojos con miedo.

Porque había sentido algo que nadie esperaba.

La maldición no solamente estaba dentro del príncipe.

Alguien la había colocado allí.

Y la persona responsable estaba mucho más cerca del rey de lo que todos imaginaban…

PARTE 2

Mave apenas podía mantenerse en pie.

Sentía como si todo su cuerpo estuviera cargando con un peso imposible, pero no podía detenerse.

Si rompía el vínculo antes de terminar, el príncipe perdería la oportunidad de sobrevivir.

Valyrian quiso acercarse varias veces, pero ella le pidió que esperara.

Por primera vez, el rey no dio una orden.

Simplemente obedeció.

Porque frente a él ya no veía a una joven insignificante de los barrios bajos.

Veía a alguien que estaba arriesgando todo por salvar a su hijo.

Después de unos largos minutos, la habitación quedó en silencio.

El pequeño Ronan comenzó a respirar con normalidad.

La oscuridad que había marcado su cuerpo desapareció poco a poco.

Y entonces ocurrió algo que nadie había escuchado en mucho tiempo.

El príncipe lloró como un bebé sano.

Valyrian cayó de rodillas junto a la cuna.

Había pasado semanas preparándose para perderlo.

Pero ahora su hijo estaba vivo.

Sin embargo, cuando miró hacia atrás, vio a Mave caer al suelo.

Ella había tomado sobre sí una parte del daño que estaba destruyendo al niño.

El rey ordenó que los mejores médicos la atendieran inmediatamente.

Aquella misma noche, mientras Mave luchaba por recuperarse, algo inesperado ocurrió.

El rey descubrió que su hermano Finn también estaba enfermo.

Sin que nadie se lo pidiera, envió soldados para encontrarlo y llevarlo al castillo.

Cuando Mave despertó, encontró a su hermano descansando en una habitación cálida, con comida y atención médica.

No entendía por qué el hombre que antes representaba todo lo que ella odiaba ahora estaba ayudando a su familia.

Entonces Valyrian le reveló la verdad.

El vínculo creado durante la cura había permitido descubrir algo oculto.

La enfermedad del príncipe no era una antigua maldición que apareció por casualidad.

Había sido creada.

Alguien dentro de la corte había intentado destruir la línea real.

Y la principal sospecha cayó sobre Lord Ator, uno de los hombres más cercanos al rey.

Durante años, Ator había construido influencia entre los nobles.

Esperaba que, si el heredero desaparecía, la corona quedara debilitada y él pudiera controlar el futuro del reino.

Pero ahora había un problema.

Mave estaba viva.

Y ella podía demostrar la verdad.

La joven que todos habían despreciado se convirtió en la pieza más importante para descubrir al traidor.

Valyrian preparó una celebración pública para anunciar la recuperación del príncipe.

Todos los nobles importantes fueron invitados.

Incluido Ator.

Durante la cena, mientras todos celebraban, Mave permaneció junto al rey.

Cuando llegó el momento, ella reveló su verdadera conexión con la magia antigua de su familia.

Los nobles comenzaron a murmurar.

Algunos exigían castigo.

Pero entonces ocurrió algo que nadie pudo negar.

La misma energía que había marcado al príncipe reaccionó cerca de Ator.

El objeto que llevaba escondido comenzó a mostrar la misma señal que había causado la enfermedad del heredero.

La sala quedó completamente en silencio.

Ator ya no podía negar lo que había hecho.

Valyrian miró a todos los presentes.

Durante años, el reino había decidido quién tenía valor y quién no.

Habían llamado débil a Mave.

Habían ignorado su inteligencia.

Habían despreciado su origen.

Pero esa misma persona había salvado al futuro del reino.

El rey declaró que las viejas reglas cambiarían.

Mave ya no sería vista como alguien inferior.

Sería reconocida como la persona que protegió a la familia real cuando todos los demás habían fallado.

Con el tiempo, el reino comenzó a cambiar.

Pero Mave sabía algo que nadie más sabía.

La noche en que salvó al príncipe no solo había creado un vínculo con un niño.

También había despertado secretos antiguos que habían permanecido ocultos durante generaciones.

Y aunque Ethelgard celebraba una nueva era de paz, en los lugares más oscuros del reino todavía había personas que no habían olvidado lo ocurrido aquella noche…

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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