Todos creían que había muerto hace 10 años, pero regresó al castillo disfrazada y reveló un secreto que podía destruir el reino
Todos creían que había muerto hace 10 años, pero regresó al castillo disfrazada y reveló un secreto que podía destruir el reino

Parte 1
Durante diez años, todos en el reino creyeron que Grace Sinclair había desaparecido para siempre.
Algunos decían que el fuego había acabado con ella. Otros aseguraban que el bosque del norte se había tragado sus últimos pasos. Pero una fría noche de invierno, una mujer cubierta con ropa vieja y un rostro oculto bajo una capucha cruzó las puertas del castillo Winterborn.
Nadie imaginó que aquella humilde curandera que pedía refugio era la misma persona que muchos habían dado por perdida.
Se presentó como Gwen.
Caminaba encorvada, hablaba con una voz diferente y llevaba encima el olor de las hierbas medicinales que utilizaba para ocultar cualquier rastro de su verdadera identidad.
Para los guardias del castillo, solo era otra sanadora que había llegado buscando trabajo en medio de una terrible enfermedad que estaba afectando a los soldados del rey.
Pero para ella, regresar a Winterborn significaba entrar nuevamente al lugar donde su vida había cambiado para siempre.
Diez años atrás, Grace Sinclair pertenecía a una de las familias más respetadas del reino. Era una mujer fuerte, inteligente y cercana al rey Creed Etheld.
Entre ellos existía un vínculo que todos conocían.
Pero una noche todo desapareció.
Su familia fue destruida, su hogar quedó reducido a cenizas y Grace tuvo que escapar para sobrevivir. Durante años vivió lejos de la nobleza, aprendiendo medicina, conociendo antiguos remedios y esperando el momento correcto para descubrir quién había provocado aquella tragedia.
Porque Grace nunca creyó que todo hubiera sido un accidente.
Había visto símbolos reales cerca del lugar donde perdió todo.
Y eso era lo que más dolor le causaba.
Pensar que alguien dentro del círculo del propio rey podía haber traicionado a su familia.
Cuando llegó al castillo, el capitán de la guardia, Aldis Fenwick, la recibió con desconfianza.
—¿Eres la nueva curandera? —preguntó mientras observaba sus viejas ropas.
Grace bajó la mirada y respondió con calma.
—Solo quiero ayudar a los enfermos.
Fenwick la llevó hasta la enfermería, donde encontró a varios soldados afectados por una extraña enfermedad.
Pero después de revisar los síntomas, Grace descubrió algo que nadie más había notado.
Aquello no parecía una enfermedad común.
Alguien había provocado esa situación.
Sin revelar quién era realmente, comenzó a preparar sus remedios y poco a poco logró estabilizar a varios soldados.
La noticia llegó rápidamente hasta el rey.
Esa misma noche, Creed Etheld entró en la enfermería.
Grace sintió que el mundo se detenía.
Habían pasado diez años, pero reconoció su presencia inmediatamente.
El mismo hombre que había ocupado sus recuerdos durante tanto tiempo estaba frente a ella.
Sin embargo, ya no era el joven rey que ella recordaba.
El dolor y las responsabilidades habían cambiado su rostro.
Creed miró a la mujer cubierta por la capucha.
—¿Cuál es tu nombre? —preguntó.
Grace sintió que su corazón golpeaba con fuerza.
—Gwen, majestad.
El rey la observó durante unos segundos.
Como si algo en ella le resultara familiar.
Como si una parte de su memoria intentara despertar.
Pero antes de descubrir la verdad, el consejero Godric Belmont intervino.
Aseguró que aquella mujer podía ser una desconocida peligrosa y que no era buena idea confiar en alguien que aparecía de repente en el castillo.
Grace entendió entonces que Godric seguía teniendo poder.
Y también comprendió algo más.
El hombre que había destruido su familia podía estar mucho más cerca de lo que imaginaba.
Esa noche, mientras todos dormían, Grace continuó investigando en silencio.
Entonces escuchó un ruido extraño dentro de la enfermería.
No era el sonido de un soldado enfermo.
Era alguien entrando sin permiso.
Desde la oscuridad apareció una figura vestida de negro.
No venía a buscar medicina.
Venía a silenciar a Fenwick antes de que pudiera revelar algo sobre el origen de la enfermedad.
Grace reaccionó sin pensar.
Durante años había aprendido a defenderse, a sobrevivir y a no depender de nadie.
Se movió rápidamente y logró detener al intruso.
Pero durante el enfrentamiento ocurrió algo que había intentado evitar durante diez años.
La capucha que ocultaba su rostro cayó al suelo.
El silencio llenó la habitación.
El desconocido miró su rostro marcado por una vieja cicatriz y retrocedió.
—No puede ser… Grace Sinclair.
Antes de que ella pudiera responder, la puerta de la enfermería se abrió de golpe.
Creed estaba allí.
Y sus ojos se quedaron fijos en la mujer que todos creían perdida.
Pero no fue su rostro lo que hizo que el rey se quedara completamente inmóvil.
Fue la marca oculta bajo su ropa.
La señal que solo una persona en todo el reino podía reconocer.
La señal que demostraba que Grace no era una simple curandera…
Era la mujer que él había creído perder para siempre.
Parte 2
La respiración de Creed se detuvo al verla.
Durante unos segundos, nadie en la habitación dijo una palabra.
El rey observó aquella marca y después miró sus ojos.
No había duda.
Aunque el tiempo había cambiado su rostro, aunque una cicatriz atravesaba su piel y aunque diez años de sufrimiento habían dejado huellas profundas, seguía siendo ella.
—Grace… —susurró.
Escuchar su verdadero nombre hizo que ella sintiera una mezcla de rabia y dolor.
Durante años había imaginado ese momento.
Había pensado en enfrentarlo.
Había pensado en preguntarle por qué la había abandonado.
Pero ahora que estaba frente a ella, las palabras no salían fácilmente.
—No me llames así —respondió con frialdad—. Esa mujer murió aquella noche.
Creed negó lentamente.
Le explicó que nunca ordenó la destrucción de la familia Sinclair.
Que después de la tragedia había buscado respuestas durante años.
Pero Grace no podía creerlo.
Para ella, el símbolo real que encontró aquella noche era suficiente prueba.
Entonces sacó un pequeño objeto que había conservado durante una década.
Era una pieza dañada perteneciente a uno de los hombres que estuvieron cerca del ataque.
Creed la reconoció inmediatamente.
No pertenecía a él.
Pertenecía a alguien que había tenido acceso a sus recursos.
A alguien en quien confiaba.
A Godric Belmont.
En ese instante, ambos entendieron la verdad.
La tragedia que los separó había sido causada por una conspiración.
Godric había manipulado la información, había creado enemigos donde no existían y había utilizado el caos para aumentar su poder.
Pero antes de que pudieran actuar, una voz apareció desde la entrada.
Era Godric.
Y no estaba solo.
Había llevado guardias consigo.
Con una sonrisa tranquila, admitió que durante años había movido las piezas para quedarse con el control del reino.
Pensaba que Grace había desaparecido para siempre.
Pensaba que nadie descubriría la verdad.
Pero cometió un error.
Nunca imaginó que ella sobreviviría.
Creed se colocó frente a Grace.
Por primera vez en diez años, ambos estaban del mismo lado.
No como rey y súbdita.
Sino como dos personas que habían perdido demasiado por una mentira.
Los guardias comenzaron a dudar cuando escucharon las pruebas contra Godric.
Algunos entendieron que habían sido utilizados.
Otros bajaron sus armas.
El plan que durante años parecía perfecto comenzó a romperse.
Godric intentó escapar, pero ya no tenía el control que creía tener.
La verdad había salido a la luz.
Después de aquella noche, Winterborn cambió para siempre.
Grace no volvió a ser la joven noble que había desaparecido.
Era alguien diferente.
Una mujer que había sobrevivido al abandono, al miedo y a la incertidumbre.
Creed tampoco volvió a verla como la persona que perdió.
La vio como la mujer en la que se había convertido.
Pasaron muchos días antes de que ambos pudieran hablar sin dolor.
Había heridas que no desaparecían con una disculpa.
Pero también había verdades que podían liberar a una persona después de muchos años.
Grace finalmente entendió que había cargado con una culpa que no le pertenecía.
Y Creed aceptó que proteger un reino no significaba ignorar a quienes más importaban.
Con el tiempo, la gente de Winterborn dejó de hablar de la mujer que había desaparecido.
Comenzaron a contar la historia de la mujer que regresó.
La curandera desconocida que cruzó las puertas del castillo con ropa vieja…
y terminó revelando una verdad capaz de cambiar todo el reino.
Porque algunas personas pueden intentar borrar tu historia.
Pero si logras sobrevivir, un día regresarás para escribirla de nuevo.