Mi madre me advirtió que nunca escuchara al agua… pero a los 25 años descubrí por qué tenía tanto miedo.

Mi madre me advirtió que nunca escuchara al agua… pero a los 25 años descubrí por qué tenía tanto miedo.

PARTE 1

El día que cumplí 25 años, descubrí que la advertencia de mi madre no era una simple pesadilla… era una promesa que alguien había estado esperando durante años.

Durante toda mi vida intenté olvidar aquellas palabras.

“Cuando llegue tu cumpleaños número 25, aléjate del agua. Si escuchas que te llama, no respondas”.

Eso fue lo último extraño que mi madre me dijo antes de que una tragedia se la llevara cuando yo apenas tenía siete años.

Durante mucho tiempo pensé que solo había sido el miedo de una madre enferma intentando protegerme de algo que ni ella entendía.

Me convencí de que no existían secretos, maldiciones ni historias imposibles.

Solo era una niña intentando darle sentido a la pérdida de la persona que más amaba.

Pero esa noche, en mi cumpleaños número 25, todo cambió.

Mi nombre es Emma Torres.

Y esa noche descubrí que mi madre no estaba confundida.

Estaba intentando salvarme.

La invitación llegó de una forma inesperada.

Mi jefe me llevó a una fiesta exclusiva en el último piso de un hotel de lujo en Ciudad de México. Era una celebración para un inversionista famoso, alguien que casi nadie había visto personalmente, pero del que todos hablaban.

Yo no encajaba ahí.

Mientras las personas vestían ropa elegante y hablaban de viajes, negocios y dinero, yo solo pensaba en regresar a mi pequeño departamento y dormir.

Había pasado años trabajando demasiado para demostrar que era suficiente.

Después de una relación que terminó mal, había dejado de confiar en las personas.

Mi ex pareja me había hecho sentir que todo lo que yo era no tenía valor.

Desde entonces me acostumbré a estar sola.

Esa noche, rodeada de desconocidos, la soledad parecía más fuerte que nunca.

Fue entonces cuando vi la piscina.

Estaba en la terraza del hotel.

Era una de esas piscinas infinitas donde el agua parecía mezclarse con las luces de la ciudad.

Pero había algo extraño.

No había viento.

No había ninguna razón para que el agua se moviera.

Y aun así, la superficie comenzó a formar pequeñas ondas.

Sentí un escalofrío.

Por alguna razón, tuve la sensación de que alguien me estaba llamando.

Recordé las palabras de mi madre.

“No respondas”.

Intenté alejarme.

Pero mis pies siguieron avanzando.

Era como si una parte de mí reconociera aquel lugar.

Me acerqué al borde y miré mi reflejo.

Por un segundo, juraría que mis ojos se veían diferentes.

Me dije que era el cansancio.

Que tal vez el vino y la emoción del cumpleaños estaban jugando con mi mente.

Entonces di un paso adelante.

Y el mundo desapareció.

Esperaba encontrar el primer escalón de la piscina.

Pero no había nada.

Caí al agua y sentí que algo estaba mal.

La piscina no parecía tener fondo.

Intenté subir, pero una fuerza invisible me mantenía abajo.

El agua era fría.

Mi respiración comenzó a fallar.

Y en ese momento entendí algo que me aterrorizó:

La advertencia de mi madre estaba ocurriendo exactamente como ella había dicho.

Cuando pensé que ya no podría salir, algo cambió.

Sentí unos brazos rodearme.

No eran fríos.

Eran fuertes, pero cuidadosos.

Alguien me sacó del agua con una facilidad imposible.

Escuché una voz cerca de mí.

—Respira.

No fue un grito.

Fue una orden tranquila.

Abrí los ojos lentamente.

Frente a mí había un hombre que jamás había visto.

Su apariencia parecía sacada de una historia antigua.

Vestía un traje negro impecable, tenía el cabello oscuro y una mirada imposible de ignorar.

Pero lo más extraño eran sus ojos.

Eran de un color profundo, casi como si una luz roja estuviera escondida dentro de ellos.

Me quedé paralizada.

Porque antes de que yo pudiera decir una sola palabra, él pronunció mi nombre.

—Emma.

Mi corazón se detuvo.

—¿Cómo sabes quién soy?

El hombre guardó silencio durante unos segundos.

Parecía estar peleando contra algo dentro de él.

Después miró hacia las personas de la fiesta.

Como si estuviera esperando que alguien apareciera.

—Tenemos que irnos de aquí.

—¿Por qué?

Su expresión cambió.

Por primera vez vi miedo en su rostro.

—Porque los que intentaron llevarte al agua ya saben que despertaste.

No entendía nada.

Pero antes de poder hacer otra pregunta, él tomó mi mano.

Y en ese instante escuché una frase que cambió mi vida para siempre:

—Emma, mi nombre es Lucian Blackthorn… y he esperado 25 años para encontrarte.

PARTE 2

—¿Quién eres realmente? —pregunté.

Lucian me llevó lejos de la terraza antes de que alguien pudiera acercarse.

En pocos segundos estábamos en un lugar completamente diferente: un departamento enorme en lo alto de la ciudad, silencioso y protegido.

Yo debería haber salido corriendo.

Debería haber pensado que todo era imposible.

Pero algo dentro de mí sabía que él estaba diciendo la verdad.

Lucian me miró con tristeza.

—Tu madre intentó darte una vida normal.

Sentí un nudo en la garganta.

—No hables de ella. Mi madre murió hace muchos años.

Él bajó la mirada.

—Ella sabía que este día llegaría.

Entonces comenzó a contarme una historia que parecía imposible.

Me explicó que mi madre no era completamente humana.

Que pertenecía a una antigua familia con una conexión especial con el agua.

Una energía que permanecía dormida hasta cierta edad.

Mi cumpleaños número 25 no era una coincidencia.

Era el momento en que esa parte de mí comenzaría a despertar.

—Por eso ella te advirtió —dijo Lucian—. Sabía que algunos intentarían encontrarte antes de que pudieras entender quién eras.

Sentí miedo.

Pero también sentí algo extraño.

Durante toda mi vida había sentido que no pertenecía completamente a ningún lugar.

Ahora entendía por qué.

—Entonces… ¿qué soy?

Lucian tardó en responder.

—Eres alguien que nunca debió sentirse sola.

Sus palabras me golpearon más fuerte que cualquier explicación.

Porque durante años esa había sido mi mayor herida.

Siempre había sentido que algo faltaba.

Esa noche comprendí que no era porque estuviera rota.

Era porque había una parte de mí que todavía no conocía.

Pero antes de poder aceptar todo aquello, las luces comenzaron a parpadear.

Lucian cambió inmediatamente.

Su expresión se volvió seria.

—Nos encontraron.

El aire de la habitación cambió.

Sentí una presión extraña, como si algo invisible estuviera acercándose.

Entonces escuché un ruido afuera.

Lucian se colocó frente a mí.

—No importa lo que pase, no tengas miedo de lo que puedes hacer.

—¿Qué puedo hacer?

Él me miró.

—Sobrevivir.

La puerta se abrió lentamente.

Pero no entró una persona común.

Era alguien parecido a Lucian.

Tenía la misma elegancia, la misma presencia extraña.

Pero sus ojos eran completamente diferentes.

Fríos.

Como hielo.

—Hermano —dijo el desconocido con una sonrisa—. Finalmente encontraste a la chica.

Lucian apretó los puños.

—Damian.

El hombre sonrió al escuchar su nombre.

Entonces me miró directamente.

—Emma, durante muchos años todos te buscaron.

No entendía por qué.

—¿Por qué yo?

Damian dio un paso adelante.

—Porque eres la pieza que puede cambiar nuestro mundo.

Sentí miedo.

Pero también sentí algo nuevo.

Una fuerza que nunca había conocido.

El agua del vaso sobre la mesa comenzó a moverse.

Luego el agua de las ventanas.

Después todo el ambiente pareció responder a mis emociones.

Lucian me miró sorprendido.

—Ya despertaste.

Por primera vez no sentí que algo extraño estaba dentro de mí.

Sentí que finalmente estaba descubriendo quién era.

Miré a Lucian.

El hombre que había aparecido cuando todos los demás me habían abandonado.

El hombre que conocía una verdad que yo había buscado toda mi vida.

Y entendí que mi historia no había terminado.

Apenas estaba comenzando.

Porque aquella noche no descubrí que era diferente.

Descubrí que había un mundo entero esperando que yo recordara mi verdadero lugar en él.

Y desde entonces, cada vez que escucho el sonido del agua durante la noche, recuerdo la última frase de mi madre:

“No tengas miedo de lo que eres… ten cuidado de quienes quieren decidir por ti”.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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