Lo enterraron vivo, pero la omega rechazada lo salvó con sus manos
Lo enterraron vivo, pero la omega rechazada lo salvó con sus manos

PARTE 1
Todos en el reino de Valdoria creían que el príncipe Soren había desaparecido para siempre.
El palacio había anunciado una tragedia.
La familia real estaba de luto.
Pero nadie sabía que, lejos de las paredes del castillo, el heredero seguía esperando una oportunidad para volver.
Una oportunidad que llegó de la persona que menos esperaban.
Una Omega sin nombre.
Una loba que todos habían decidido olvidar.
Me llamo Vesna y durante mucho tiempo aprendí a vivir como si no existiera.
En mi antigua manada yo no era una hija.
No era una hermana.
Ni siquiera era alguien a quien valiera la pena proteger.
Desde pequeña fui diferente.
Tenía un don extraño que nadie entendía.
Cuando tocaba a alguien herido, podía ayudarlo a recuperarse.
Pero el precio era que parte de ese dolor llegaba a mi propio cuerpo.
Para algunos era una bendición.
Para mi familia era una vergüenza.
Mi padre decía que algo así no debía existir.
Que una Omega como yo solo traería problemas.
Y una noche, sin escuchar mis explicaciones, me expulsaron de la manada.
Me dejaron sola en el bosque.
Sin protección.
Sin hogar.
Sin nadie que preguntara si seguía viva.
Pasaron varias lunas desde aquel día.
Aprendí a encontrar comida, a esconderme y a no confiar en nadie.
El bosque se convirtió en mi único refugio.
Hasta que una noche escuché algo que cambió mi vida.
Estaba cerca de la Arboleda, un lugar prohibido que todos evitaban porque pertenecía al territorio del palacio.
Buscaba raíces y plantas cuando sentí un olor extraño.
Era un aroma poderoso.
El aroma de un Alfa.
Pero algo estaba mal.
Era débil.
Como si estuviera desapareciendo poco a poco.
Debí alejarme.
Una Omega sola no debía acercarse a problemas de la realeza.
Pero mis pasos siguieron avanzando.
Entonces vi la tierra removida.
Alguien había cavado recientemente.
Me acerqué lentamente y sentí que mi corazón se detenía.
Una mano estaba saliendo de la tierra.
No estaba completamente cubierta.
Se movía apenas.
Había alguien ahí.
Alguien que todavía necesitaba ayuda.
No pensé en las consecuencias.
Caí de rodillas y comencé a apartar la tierra con mis propias manos.
Cada segundo importaba.
Cuando finalmente logré abrir espacio suficiente, encontré el rostro de un hombre joven.
Parecía haber pasado demasiado tiempo allí.
Pero cuando puse mi mano sobre su pecho sentí algo.
Un latido.
Muy débil.
Pero real.
No entendía cómo seguía con vida.
Lo saqué de aquel lugar y lo arrastré hasta la zona más segura del bosque.
Entonces vi el símbolo bordado en su ropa.
El escudo de Valdoria.
Sentí que todo mi cuerpo se congelaba.
Conocía ese símbolo.
Todos lo conocían.
Era el emblema de la familia real.
El hombre frente a mí era Soren.
El primogénito del rey Alfa.
El heredero que todo el reino creía perdido.
Pero la historia que habían contado no tenía sentido.
Él no había desaparecido por un accidente.
Alguien lo había ocultado.
Alguien había querido que nunca regresara.
Intenté alejarme.
Sabía que encontrarme con un príncipe desaparecido podía traerme más problemas que beneficios.
Si alguien me encontraba junto a él, nadie escucharía mi explicación.
Pero antes de irme, su mano tomó mi muñeca.
Sus ojos se abrieron lentamente.
Estaban llenos de cansancio y confusión.
—No me dejes…
Fue apenas un susurro.
Y entonces escuché algo peor.
Pasos.
Muchos pasos.
Luces moviéndose entre los árboles.
Alguien estaba regresando.
Alguien que no quería encontrarlo vivo.
Miré hacia el bosque.
Luego miré al príncipe.
No tenía fuerzas.
No podía escapar solo.
Y yo sabía que si esos hombres llegaban hasta nosotros, la verdad desaparecería para siempre.
Así que hice lo único que podía hacer.
Lo escondí.
Lo arrastré hasta unos arbustos mientras las sombras se acercaban.
Desde nuestro escondite escuchamos voces.
Hombres hablando de que el heredero debía permanecer desaparecido.
De que otro miembro de la familia ya ocupaba su lugar.
Entonces escuché un nombre que hizo que Soren abriera los ojos con sorpresa.
Corbus.
Su propio hermano.
El mismo hombre que todos creían que estaba sufriendo por su pérdida.
El mismo que ahora parecía estar detrás de todo.
Cuando los hombres se fueron, Soren intentó levantarse.
Pero su cuerpo no respondió.
Lo sostuve antes de que cayera.
Y en ese momento comprendí que salvarlo no solo significaba proteger su vida.
También significaba enfrentar un secreto capaz de destruir todo el reino.
Pero antes de llegar a un lugar seguro, Soren me miró fijamente y dijo algo que nunca esperaba escuchar:
—¿Qué eres realmente, Vesna?
PARTE 2
No supe qué responder.
Durante años había ocultado mi don porque cada vez que alguien lo descubría, terminaba alejándose de mí.
Pero Soren no me miraba con desprecio.
Me observaba como si intentara entender algo que nadie más había querido comprender.
Llegamos hasta un antiguo refugio abandonado dentro del bosque.
Era pequeño, pero seguro.
Allí pude revisar sus heridas.
Fue entonces cuando descubrí algo más preocupante.
El problema no era solo el cansancio.
Había algo extraño afectando su cuerpo.
Soren me explicó que antes de ser llevado a la arboleda había sido engañado por su hermano.
Corbus había esperado durante años el momento de quedarse con el poder.
Y cuando llegó la oportunidad, decidió apartarlo del camino.
Pero Soren no entendía por qué seguía vivo.
Entonces recordé mi don.
Tal vez no era una maldición.
Tal vez era la razón por la que había llegado hasta él.
Le expliqué la verdad.
Que podía ayudarlo.
Pero que cada vez que lo hacía, una parte del daño pasaba a mí.
Soren guardó silencio.
Por primera vez alguien no me miraba como algo extraño.
Me miraba como una persona.
—Tu propia familia te rechazó por esto —dijo.
Bajé la mirada.
Porque era cierto.
Me habían hecho sentir que mi existencia era un error.
Pero Soren entendía esa sensación más de lo que imaginaba.
Él también había vivido rodeado de personas y aun así se había sentido solo.
Su padre era un gran rey, pero después de perder a su pareja se volvió distante.
Su hermano siempre parecía estar esperando una oportunidad para superarlo.
Dos personas de mundos diferentes.
Ambos abandonados por quienes debían protegerlos.
Durante los siguientes días intentamos encontrar una forma de regresar al palacio sin ponerlo en peligro.
Pero mientras investigábamos, descubrimos algo todavía más extraño.
El problema de Soren no era solo una traición.
Era parte de un plan más grande.
Corbus no solo quería el trono.
Quería borrar cualquier posibilidad de que Soren regresara.
Cuando finalmente logramos conseguir ayuda, la verdad salió a la luz.
El reino descubrió que el heredero seguía vivo.
Y también descubrió que la historia contada durante semanas era una mentira.
Corbus perdió el apoyo de quienes habían creído en él.
Pero para mí, lo más importante ocurrió después.
Porque yo esperaba que cuando Soren recuperara su lugar, volvería a verme como una simple Omega sin importancia.
Pensé que mi parte en su historia había terminado.
Pero estaba equivocada.
Cuando me llamaron al salón principal, todos los miembros de la corte estaban presentes.
Esperaba escuchar una orden.
Tal vez que me alejara.
En cambio, Soren se acercó y habló delante de todos.
Dijo que una persona sin título había demostrado más valentía que muchos guerreros.
Que alguien a quien todos habían rechazado había sido quien decidió ayudar cuando nadie más lo hizo.
Por primera vez en mi vida, nadie me miraba como una vergüenza.
Me miraban como alguien que tenía valor.
Tiempo después, muchas cosas cambiaron en Valdoria.
El reino comenzó a reconstruirse.
Soren recuperó su lugar como heredero.
Y yo dejé de esconderme en el bosque.
Pero nunca olvidé aquella noche.
La noche en que encontré una mano saliendo de la tierra.
La noche en que descubrí que alguien considerado perdido todavía podía regresar.
Porque a veces la persona que todos ignoran…
es exactamente la persona que termina cambiando el destino de todos.