La vendieron a unos renegados como cebo, pero el Rey Alfa llegó antes de que pudieran hacerle daño.

La vendieron a unos renegados como cebo, pero el Rey Alfa llegó antes de que pudieran hacerle daño.

PARTE 1

La noche en que mi propio tío me llevó al bosque, entendí que algunas personas pueden hacer cosas más frías que el mismo invierno.

Durante años pensé que la familia era lo único que podía protegerte cuando no tenías a nadie más.

Pero esa noche descubrí que también podía ser la primera en darte la espalda.

Mi nombre es Adelaide Wright, y esta es la historia de cómo una traición que debía acabar con mi vida terminó revelando un secreto que había estado escondido durante generaciones.

Todo comenzó en un pequeño pueblo del norte, donde los inviernos parecían no terminar nunca.

Las personas hablaban de criaturas extrañas que aparecían entre los árboles cuando caía la noche. Decían que había lobos salvajes recorriendo los caminos alejados y que nadie debía acercarse al bosque después del anochecer.

Yo nunca creí esas historias.

Pensaba que eran cuentos creados por personas asustadas para explicar lo que no entendían.

Pero mi vida cambió el día que descubrí que alguien cercano a mí había decidido usar esas leyendas en mi contra.

Desde que mis padres ya no estaban conmigo, vivía bajo el techo de mi tío Thomas.

En teoría, él era mi familia.

En realidad, yo solo era una carga para él.

Trabajaba desde temprano hasta que mis manos quedaban cansadas. Limpiaba, cocinaba y hacía todo lo necesario para mantener la casa funcionando.

Nunca esperaba cariño.

Solo esperaba sobrevivir un día más.

Lo que jamás imaginé era que mi propio tío tenía una deuda que no podía pagar y que estaba dispuesto a entregarme para resolverla.

Esa tarde escuché voces detrás de una puerta.

Al principio pensé que hablaban de negocios.

Pero entonces escuché mi nombre.

Me quedé inmóvil.

Thomas estaba hablando con un hombre llamado Edward Cobb, un mercenario que buscaba una forma de conseguir una recompensa sin arriesgar demasiado a sus hombres.

Y la solución que encontraron fui yo.

Para ellos no era una persona.

Era una oportunidad.

Una pieza que podían mover para conseguir lo que querían.

Sentí que el mundo se detenía cuando escuché a mi tío aceptar el trato.

Por unas monedas, había decidido entregarme.

Intenté escapar.

Corrí hacia la puerta trasera con todas mis fuerzas, pero ya era demasiado tarde.

Los hombres de Cobb me estaban esperando.

Me llevaron lejos del pueblo, hacia una zona del bosque donde los árboles parecían tragarse toda la luz.

El frío era tan intenso que apenas podía sentir mis manos.

No entendía cómo alguien podía hacerle algo así a otra persona.

Mucho menos alguien que compartía mi propia sangre.

Finalmente llegaron a un claro rodeado de árboles enormes.

En el centro había un viejo tronco cubierto por la nieve.

Allí dejaron una cadena de hierro.

Y allí me dejaron a mí.

—Solo tienes que gritar cuando aparezcan —dijo Cobb antes de alejarse.

En ese momento entendí la verdad.

No me habían llevado allí para rescatarme.

Me habían convertido en una distracción.

Querían atraer a las criaturas del bosque mientras ellos esperaban escondidos y aprovechaban la oportunidad.

Pasaron los minutos.

Después las horas.

La oscuridad se hizo más profunda.

Intenté mantener la calma mientras buscaba una forma de liberarme.

Con una pequeña pieza de metal que encontré entre mi ropa, empecé a intentar abrir la cerradura de la cadena.

No sabía si funcionaría.

Pero sabía algo.

No iba a quedarme esperando.

No después de que mi propia familia hubiera decidido que mi vida no tenía valor.

Entonces escuché algo.

Al principio pensé que era el viento.

Después escuché otro sonido.

Un ruido bajo.

Profundo.

Como si algo enorme estuviera caminando entre los árboles.

El aire cambió.

Un olor extraño llegó hasta mí.

Y de repente comprendí algo que nunca había querido aceptar.

No estaba sola.

Desde la oscuridad aparecieron varias figuras moviéndose lentamente entre la nieve.

No eran los animales que yo había imaginado.

Eran más grandes.

Más inquietantes.

Sus ojos brillaban mientras avanzaban hacia el claro.

Arriba, escondidos entre las ramas, los hombres de Cobb comenzaron a ponerse nerviosos.

Ellos habían esperado encontrar una sola criatura.

Pero habían cometido un error.

Porque aquella noche el bosque no había despertado por mí.

Había despertado por ellos.

Un sonido rompió el silencio.

Los mercenarios comenzaron a moverse.

Los lobos levantaron la mirada.

Y entonces todo ocurrió demasiado rápido.

Los hombres que habían planeado usarme como una trampa se dieron cuenta de que ellos también estaban atrapados.

Yo cerré los ojos esperando que aquella fuera mi última noche.

Pero justo cuando la criatura más grande se acercó hacia mí…

un rugido mucho más poderoso hizo temblar todo el bosque.

Abrí los ojos.

Y vi una enorme sombra aparecer detrás de los árboles.

Una presencia que incluso aquellas criaturas parecían reconocer.

El lobo que estaba frente a mí se detuvo.

Porque algo más antiguo y poderoso acababa de llegar.

PARTE 2

La enorme figura avanzó lentamente hacia el claro.

Durante unos segundos nadie se movió.

Ni siquiera los animales que momentos antes parecían dueños del bosque.

La criatura era diferente.

No tenía la mirada perdida de los otros lobos.

Sus ojos mostraban inteligencia.

Como si entendiera exactamente lo que estaba ocurriendo.

Se colocó entre ellos y yo.

Y por primera vez desde que me habían abandonado allí, sentí que quizá todavía tenía una oportunidad.

Los otros animales intentaron acercarse.

Pero aquella figura no retrocedió.

Parecía el verdadero dueño de aquel territorio.

Después de unos instantes, el silencio volvió al bosque.

Los peligros que habían llegado conmigo desaparecieron entre los árboles.

Y entonces ocurrió algo que jamás olvidaré.

La criatura se acercó a mí.

Yo levanté el pequeño objeto de metal que aún tenía en mi mano.

Era ridículo pensar que podía defenderme con algo tan pequeño.

Pero era lo único que tenía.

Sin embargo, él no me atacó.

Se agachó y tomó la cadena que me sujetaba.

Con una facilidad imposible, la rompió.

Caí de rodillas sobre la nieve.

Pero antes de tocar el suelo, él me sostuvo.

Luego colocó sobre mis hombros una capa para protegerme del frío.

No entendía nada.

La criatura que debía temer era la única que había venido a salvarme.

Fue entonces cuando descubrí que aquella noche no había encontrado un simple animal.

Había encontrado al líder de una antigua manada del norte.

Su nombre era Alistair.

Y aunque para el mundo exterior era una leyenda aterradora, conmigo no mostró crueldad.

Solo una extraña preocupación.

Me llevó a un lugar escondido entre las montañas, donde sus sanadores cuidaron mis heridas y me permitieron recuperar fuerzas.

Durante varios días intenté comprender lo que estaba ocurriendo.

Hasta que Alistair finalmente me contó la verdad.

Él sabía quién era yo.

Sabía quién había sido mi madre.

Y sabía algo que yo nunca imaginé.

Mi familia había ocultado mi verdadero origen durante años.

Yo había crecido pensando que no tenía nada.

Que era una huérfana sin importancia.

Pero mi sangre pertenecía a una antigua familia relacionada con la historia de los habitantes del norte.

Mi madre había intentado proteger ese secreto.

Y mi tío había pasado toda su vida intentando ocultarlo.

No me había vendido porque yo no valiera nada.

Me había vendido porque nunca entendió lo que realmente tenía delante.

Pero nuestra tranquilidad duró poco.

Una mañana, los cuernos de alarma sonaron en la fortaleza.

Un grupo de hombres había llegado desde el pueblo.

Cobb había contado una mentira.

Había dicho que la manada me había secuestrado.

No querían salvarme.

Querían recuperar a la única persona que podía revelar lo que habían hecho.

Alistair estaba preparado para responder.

Pero yo entendí algo.

Si permitía que todos resolvieran aquel problema con miedo y odio, la historia solo volvería a repetirse.

Así que salí junto a él.

Cuando las puertas se abrieron, todos esperaban ver a una prisionera.

Pero vieron a una mujer caminando por voluntad propia.

Miré directamente a Cobb.

Y dije la verdad.

Les conté que él y mi tío me habían entregado al bosque.

Les conté que fui usada como una herramienta.

Y les conté que la criatura que ellos temían había sido la única que me había tratado como un ser humano.

El silencio fue absoluto.

Incluso aquellos que habían llegado preparados para luchar comenzaron a dudar.

Porque la verdad era más fuerte que cualquier rumor.

Al final, Cobb y Thomas tuvieron que responder por sus acciones.

Pero yo no permití que la venganza destruyera todo lo que apenas comenzaba.

Había pasado mi vida creyendo que era alguien sin valor.

Una persona que podía ser entregada por unas monedas.

Pero aquella noche en el bosque descubrí algo diferente.

A veces quienes nos abandonan son los primeros en revelar nuestra verdadera fuerza.

Y a veces, el lugar más oscuro donde creemos que vamos a perderlo todo…

es exactamente el lugar donde finalmente descubrimos quién somos.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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