La Omega que todos expulsaron salvó al heredero moribundo… y descubrió un secreto que cambió el destino del reino
La Omega que todos expulsaron salvó al heredero moribundo… y descubrió un secreto que cambió el destino del reino

PARTE 1
La noche en que el heredero de la manada Hawthorne cayó al suelo frente a todo el reino, nadie pensó que sobreviviría.
Pero lo más extraño no fue el veneno que casi acabó con su vida.
Lo más extraño fue que la única persona capaz de salvarlo era una mujer a la que todos habían llamado una vergüenza y habían expulsado años atrás.
Roman Hawthorne era el orgullo de la dinastía más poderosa de las Tierras del Norte. Hijo único del rey Leander Hawthorne, había crecido preparado para heredar un reino que llevaba siglos bajo el control de su familia.
Era fuerte, respetado y tenía la mirada de un verdadero líder.
Esa noche se celebraba una gran ceremonia en el castillo. Los nobles más importantes estaban reunidos alrededor de la mesa principal, levantando sus copas para celebrar el futuro del linaje Hawthorne.
Entre ellos estaba Lady Rosalind Sinclair, una mujer elegante y respetada por todos, quien sonreía mientras brindaba por el joven heredero.
Nadie imaginaba que aquella misma copa escondía una traición.
Roman apenas dio un sorbo al vino cuando algo cambió.
Su mano soltó la copa.
El sonido del cristal rompiéndose contra el suelo hizo que todo el salón quedara en silencio.
Un segundo después, el heredero cayó de rodillas.
Los guardias corrieron hacia él, pero ya era evidente que algo estaba terriblemente mal.
Sus ojos perdieron fuerza y una extraña marca oscura comenzó a aparecer en su piel. Los médicos del castillo llegaron rápidamente, pero sus rostros cambiaron al descubrir la verdad.
No era una enfermedad común.
Era un veneno antiguo que pocos conocían.
El viejo sanador Cedric examinó a Roman durante horas, utilizando todos los remedios disponibles, pero cada intento parecía empeorar la situación.
El veneno estaba destruyendo su cuerpo lentamente.
El rey Leander, acostumbrado a que todos obedecieran sus órdenes, por primera vez parecía completamente perdido.
Su hijo estaba muriendo y nadie podía hacer nada.
Mientras el castillo lloraba una supuesta tragedia, algunos nobles ya pensaban en lo que ocurriría después.
Sin Roman, no había heredero directo.
Y para algunas personas, eso significaba una oportunidad.
Pero el capitán Gregory Pierce no estaba dispuesto a rendirse.
Durante años había protegido a Roman y conocía rumores que muchos consideraban simples cuentos.
Historias sobre una mujer que vivía lejos del reino, en lo profundo del bosque.
Su nombre era Mave Witmore.
Una Omega expulsada de la manada Hawthorne años atrás.
Los nobles decían que su sangre era peligrosa y que su existencia era una amenaza. Pero Pierce sabía que había otra versión de la historia.
Mave no había sido expulsada por ser débil.
Había sido apartada porque poseía un poder que nadie entendía.
Un poder relacionado con una antigua familia conocida como los Caminantes de la Tierra.
Sin otra alternativa, Pierce cabalgó hasta el bosque prohibido.
Encontró una pequeña cabaña escondida entre árboles antiguos.
Cuando abrió la puerta, encontró a Mave preparando hierbas junto al fuego.
Ella no parecía una salvadora.
Vestía ropa sencilla, tenía el cabello desordenado y una mirada fría de alguien que había aprendido a sobrevivir sola.
Cuando Pierce le explicó lo ocurrido, Mave no mostró sorpresa.
Ella sabía exactamente qué veneno había usado alguien contra Roman.
Y también sabía algo que los médicos del castillo ignoraban.
—Sus curanderos están intentando salvar su cuerpo —dijo ella—. Pero ese veneno está atacando algo más profundo.
Pierce le pidió ayuda.
Mave recordó entonces cómo la familia Hawthorne la había abandonado años atrás.
Recordó las noches de frío y la soledad después de ser expulsada.
¿Por qué salvaría al hijo del hombre que la condenó?
Pero Pierce le explicó que si Roman moría, los mismos nobles que la habían rechazado tomarían el control y destruirían a todos aquellos que vivían fuera de las reglas del reino.
Roman, a diferencia de su padre, había tratado con respeto a los más olvidados.
Eso fue suficiente.
Mave tomó su pequeño bolso de cuero y aceptó ir.
Cuando regresaron al castillo, todos quedaron paralizados.
La mujer que habían despreciado ahora era la última esperanza del heredero.
El rey Leander casi ordenó detenerla, pero Pierce se interpuso.
—Ella es la única persona que puede salvarlo.
Mave caminó hasta donde estaba Roman.
El joven ya casi no reaccionaba.
Todos esperaban que sacara alguna medicina.
Pero ella sacó algo que hizo que el salón entero contuviera la respiración.
Un antiguo cuchillo de hueso.
Los nobles comenzaron a gritar que la detuvieran.
Lady Rosalind fue la primera en acusarla.
Pero Mave no escuchó a nadie.
Sabía que el veneno había llegado demasiado lejos.
No necesitaba una simple cura.
Necesitaba compartir su propia energía para limpiar aquello que estaba destruyendo a Roman.
Era un ritual antiguo que podía cambiar sus vidas para siempre.
Mave tomó la mano de Roman.
Y justo cuando unieron sus manos, algo imposible ocurrió dentro del castillo…
PARTE 2
Las llamas de las antorchas comenzaron a moverse como si una fuerte corriente de aire hubiera atravesado el salón.
Pero las puertas estaban cerradas.
Nadie entendía lo que estaba ocurriendo.
Mave cerró los ojos y comenzó el antiguo ritual de los Caminantes de la Tierra.
No era un hechizo para controlar a Roman.
Era un vínculo para compartir la carga que estaba destruyendo su cuerpo.
El dolor pasó de él hacia ella.
Por primera vez, los nobles vieron que aquella mujer que habían llamado maldita estaba arriesgando su propia vida por alguien que pertenecía a la familia que la había rechazado.
Las marcas oscuras comenzaron a desaparecer lentamente del cuerpo de Roman.
Pero aparecieron en la mano de Mave.
Ella estaba absorbiendo el veneno.
Durante unos segundos nadie respiró.
Luego Mave cayó al suelo.
El salón quedó completamente en silencio.
El rey Leander miró a su hijo inmóvil y pensó que había perdido la última esperanza.
Hasta que Roman abrió los ojos.
El heredero volvió a respirar.
Pero había algo diferente.
Sus ojos ya no tenían solamente el brillo dorado de los Hawthorne.
Ahora alrededor de ellos había un círculo blanco, una señal antigua de un vínculo creado entre dos almas.
Todos entendieron lo que había ocurrido.
Mave no solo lo había salvado.
Había unido su destino al suyo.
El rey reaccionó con furia y ordenó detenerla.
Pero antes de que los guardias pudieran acercarse, Roman se levantó y se colocó delante de Mave.
Apenas podía creer lo que sentía.
Podía sentir su dolor.
Podía sentir su cansancio.
Podía sentir la conexión que ahora existía entre ambos.
—Ella me salvó cuando todos ustedes ya me daban por muerto —dijo Roman.
Nadie se atrevió a avanzar.
Mientras tanto, Lady Rosalind comprendió que su plan había fracasado.
El heredero seguía vivo.
Y ahora estaba unido a la mujer que ella consideraba una amenaza.
Esa misma noche comenzó otro movimiento dentro del castillo.
Los enemigos de la familia Hawthorne intentaron aprovechar el caos para tomar el poder.
Pero Roman y Mave descubrieron algo importante.
El veneno utilizado contra él no había sido preparado por alguien desconocido.
Había sido entregado desde dentro del propio castillo.
Usando la energía que todavía quedaba del veneno, Mave pudo descubrir una pista.
El responsable había dejado rastros de un perfume de jazmín y un antiguo pergamino.
Eso los llevó hasta los seguidores de Lady Rosalind.
La traición finalmente quedó al descubierto.
Sin embargo, Rosalind no pensaba rendirse.
Intentó tomar el castillo por la fuerza junto a sus aliados.
Cuando parecía que todo estaba perdido, Roman y Mave aparecieron juntos.
Ya no eran solamente un heredero y una Omega rechazada.
Eran una combinación de dos fuerzas que nadie había visto antes.
La fuerza de un Alpha y el antiguo poder de los Caminantes de la Tierra.
La rebelión terminó rápidamente.
Y por primera vez en muchos años, el rey Leander tuvo que aceptar una verdad que había ignorado durante demasiado tiempo.
La mujer que él había expulsado era la persona que había salvado su familia.
Frente a todo el reino, el rey reconoció su error.
Mave no pidió riquezas ni títulos.
Solo pidió que otros Omegas y personas con antiguos poderes dejaran de ser perseguidos.
Que nadie más fuera expulsado por ser diferente.
El rey aceptó.
Con el tiempo, el reino cambió.
Las antiguas divisiones comenzaron a desaparecer.
Roman gobernó junto a Mave, no como alguien que había encontrado una salvadora, sino como alguien que había encontrado una compañera capaz de caminar a su lado.
La historia de la Omega desterrada que salvó al heredero se convirtió en una leyenda.
Porque todos aprendieron una lección que nadie esperaba:
A veces, la persona que un reino intenta esconder es precisamente la que tiene el poder de cambiarlo para siempre.