La obligaron a casarse con un rey vampiro que nunca pudo tener hijos… hasta que ocurrió lo imposible
La obligaron a casarse con un rey vampiro que nunca pudo tener hijos… hasta que ocurrió lo imposible

PARTE 1
El día que mi padre me dijo que debía casarme con un rey vampiro, pensé que mi vida había terminado.
No era una historia de amor. No era un sueño de princesa.
Era un trato.
Recuerdo perfectamente sus manos temblando mientras evitaba mirarme a los ojos. Yo estaba sentada en nuestra pequeña casa familiar, esperando escuchar cualquier noticia menos aquella.
—Te irás al Palacio de Obsidiana en tres días —me dijo finalmente—. El rey Aldrich te ha elegido como su esposa.
Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.
Mi nombre es Saraphina Ashford, y hasta ese momento mi mayor preocupación había sido ayudar a mi familia a sobrevivir en un pequeño territorio humano lejos del reino de los vampiros.
Pero durante generaciones, los humanos habíamos vivido bajo la sombra de ese reino.
Los vampiros eran poderosos. Eran antiguos. Y todos conocían las historias sobre su rey.
Decían que Aldrich era un gobernante frío que había perdido a sus anteriores esposas en circunstancias misteriosas.
Decían que una maldición había caído sobre él.
Y lo peor de todo: decían que después de siglos de existencia, jamás había podido tener un heredero.
—Padre, no puedes hacerme esto —le dije entre lágrimas—. Me estás enviando con un monstruo.
Él bajó la mirada.
Y en ese momento entendí algo que me dolió más que sus palabras.
No estaba de acuerdo con esto.
Simplemente tenía miedo.
Mi familia había sido elegida porque éramos una casa noble pequeña. Fácil de sacrificar.
Tres días después, dejé atrás todo lo que conocía.
El camino hacia el Palacio de Obsidiana fue largo y silencioso. Mientras el carruaje avanzaba entre bosques oscuros y montañas cubiertas de niebla, intentaba convencerme de que quizás las historias estaban exageradas.
Pero cuando vi el palacio por primera vez, mi miedo volvió.
Era enorme.
Sus torres negras parecían tocar el cielo. No había flores alrededor. No había alegría. Solo piedra, sombras y un silencio extraño.
Una mujer llamada Lady Morgana me recibió en la entrada.
Su mirada era seria.
—Recuerda algo, Saraphina —me dijo mientras caminábamos por los pasillos—. El rey no tolera mentiras ni faltas de respeto.
Cada palabra hacía que mi corazón latiera más rápido.
Finalmente llegamos a una enorme puerta.
Detrás de ella estaba el hombre al que ahora debía llamar esposo.
Cuando entré al salón del trono, lo vi.
King Aldrich.
Esperaba encontrar una criatura aterradora.
Pero eso fue lo que más me confundió.
Parecía un hombre joven. Elegante. Con una presencia imposible de ignorar.
Su cabello oscuro caía sobre sus hombros y sus ojos rojos parecían ver más allá de mis palabras.
—Acércate —ordenó.
Mis piernas avanzaron aunque todo mi cuerpo quería escapar.
—Eres Saraphina Ashford.
—Sí, su majestad.
Me observó durante varios segundos.
—¿Sabes por qué estás aquí?
—Para convertirme en su esposa.
Por un instante, algo cambió en su rostro.
No parecía feliz.
Parecía cansado.
—Nos casaremos en tres días. Tendrás todo lo necesario. Pero hay reglas que debes respetar.
Me advirtió que nunca saliera del palacio durante la noche.
Y después dijo algo que jamás olvidé:
—Nunca entres al ala este.
No explicó por qué.
Solo me dejó ir.
La boda ocurrió a medianoche.
No hubo celebración.
No hubo alegría.
Solo vampiros observando en silencio mientras yo caminaba hacia un futuro que no había elegido.
Después de la ceremonia, esperé en mis nuevas habitaciones.
Pensé que aquella noche sería la más aterradora de mi vida.
Pero ocurrió algo inesperado.
El rey nunca llegó.
Pasaron las horas.
Y finalmente me quedé dormida sola.
Los días se convirtieron en semanas.
Las semanas en meses.
Aldrich era mi esposo, pero parecía un extraño.
Comíamos juntos sin hablar.
Aparecíamos juntos frente a la corte.
Pero nunca me trató como una esposa.
Nunca intentó acercarse.
Al principio pensé que era un alivio.
Pero con el tiempo empecé a preguntarme algo:
¿Qué escondía realmente aquel rey que todos temían?
Una noche, incapaz de dormir, rompí la regla más importante del palacio.
Salí de mi habitación.
Los pasillos estaban completamente oscuros.
Entonces escuché algo.
Una melodía.
Un piano.
Seguí el sonido hasta una puerta que nunca había visto antes.
Estaba ligeramente abierta.
Y entonces lo vi.
El temido rey vampiro estaba sentado frente al piano.
Pero no parecía un monstruo.
Parecía un hombre completamente solo.
Sus manos tocaban una canción llena de tristeza.
Sin pensar, abrí un poco más la puerta.
El sonido se detuvo.
Aldrich levantó la mirada.
Sus ojos rojos encontraron los míos.
Durante unos segundos ninguno de los dos habló.
Después, contra todo lo que esperaba, dijo:
—Entra.
Y en ese momento descubrí que el hombre al que todos temían guardaba un secreto mucho más profundo que cualquier leyenda…
PARTE 2
Entré lentamente en aquella habitación.
Por primera vez desde que llegué al palacio, vi algo diferente en Aldrich.
No estaba sentado como un rey.
No estaba actuando como un gobernante perfecto.
Era simplemente alguien que llevaba demasiado tiempo cargando con algo que nadie entendía.
Hablamos durante horas.
Y esa noche descubrí que muchas de las historias sobre él estaban incompletas.
Aldrich no había perdido a sus esposas por la razón que todos creían.
Su primera esposa había enfermado.
La segunda había sufrido profundamente al descubrir que nunca podrían tener hijos.
Y la tercera había intentado usar su posición para obtener poder.
Después de eso, Aldrich cerró su corazón.
—Decidí que nadie volvería a acercarse lo suficiente para hacerme daño —me confesó.
Por primera vez sentí compasión por él.
Detrás del rey frío había alguien que tenía miedo de volver a confiar.
Después de aquella noche, todo comenzó a cambiar.
Poco a poco.
Aldrich empezó a preguntarme sobre mi vida.
Mis sueños.
Mis recuerdos.
Mis opiniones.
Y yo descubrí que aquel hombre que todos llamaban monstruo era alguien inteligente, protector y mucho más humano de lo que esperaba.
Sin darme cuenta, empecé a enamorarme.
Cuatro meses después de nuestra boda, mi cuerpo comenzó a cambiar.
Me sentía agotada.
Las mañanas eran difíciles.
Pensé que estaba enferma.
Pero el médico del palacio llegó con una expresión que nunca olvidaré.
Después de examinarme, se quedó completamente en silencio.
—Mi reina… está esperando un hijo.
Sentí que mi mundo se detenía.
Era imposible.
Aldrich y yo nunca habíamos compartido una relación como marido y mujer.
Cuando él escuchó la noticia, su reacción fue completamente diferente a lo que esperaba.
No vio alegría.
Vio miedo.
—¿De quién es? —preguntó.
Sus palabras me rompieron el corazón.
Pero entendí por qué estaba confundido.
Durante siglos había creído que jamás podría tener hijos.
—Te estoy diciendo la verdad —le respondí llorando—. No he estado con nadie.
Entonces ocurrió algo extraño.
Aldrich recordó el apellido de mi madre.
Moon Whisper.
Ese nombre cambió todo.
Buscó antiguos libros del reino y encontró una historia que había permanecido escondida durante generaciones.
Mi familia no era completamente humana.
La sangre Moon Whisper tenía un antiguo vínculo con seres sobrenaturales.
Y por alguna razón, yo era la última heredera de esa línea.
El hijo que llevaba dentro no era una amenaza.
Era algo que muchos creían imposible.
Pero cuando el consejo vampiro descubrió la noticia, comenzaron los problemas.
Ellos no veían un milagro.
Veían peligro.
Pensaban que mi hijo podía cambiar el equilibrio del reino.
Querían descubrir mi secreto.
Y Aldrich entendió que si ellos sabían toda la verdad, yo estaría en peligro.
Por primera vez, no me protegió porque era su reina.
Me protegió porque me amaba.
—No dejaré que nadie te haga daño a ti ni a nuestro hijo —me dijo.
Pero el consejo no se rindió.
Una noche, el palacio fue tomado por quienes habían jurado protegerlo.
Los mismos vampiros que servían al reino se levantaron contra nosotros.
Querían encontrarme.
Querían eliminar la posibilidad de que naciera alguien diferente.
Cuando llegaron hasta mí, pensé que no tendría oportunidad.
Pero algo dentro de mí despertó.
Una fuerza que ni yo comprendía.
La luz plateada apareció alrededor de mi cuerpo.
Todos quedaron inmóviles.
Incluso aquellos que habían venido a detenerme.
En ese momento comprendieron algo.
Yo no era una amenaza.
Era el puente entre dos mundos.
Después de aquel día, nada volvió a ser igual.
El consejo perdió su poder y la verdad salió a la luz.
La historia que durante años había causado miedo se convirtió en una historia de esperanza.
Aldrich y yo tuvimos una familia.
El rey que todos creían incapaz de amar encontró algo que nunca había tenido:
un hogar.
Años después, cuando miro atrás y recuerdo a aquella joven que subió al carruaje pensando que iba hacia su final, no puedo evitar sonreír.
Fui obligada a entrar en un mundo que temía.
Pero allí encontré algo que jamás imaginé.
No encontré un monstruo.
Encontré a la persona que cambiaría mi vida para siempre.
Porque a veces las historias que comienzan con miedo terminan convirtiéndose en las más hermosas.