La llamaron maldita y la expulsaron; el Rey Alfa se arrodilló al ver la marca en su cuello.

La llamaron maldita y la expulsaron; el Rey Alfa se arrodilló al ver la marca en su cuello.

PARTE 1

La noche que cumplí dieciocho años, todo mi pueblo vio aparecer una marca plateada en mi cuello.

Mi mejor amiga retrocedió como si yo tuviera una enfermedad.

El alfa dijo que era una señal de desgracia.

Antes del amanecer me habían quitado mi apellido, mi hogar y el derecho de volver.

Me llamo Alicia Watson y crecí en una comunidad aislada entre montañas, donde todos creíamos que al llegar a cierta edad nuestro lobo despertaría.

En mi familia aquello era especialmente importante.

Mi abuelo había sido respetado durante años porque, según decían, ayudó a salvar a nuestra gente durante una época terrible.

Pero cuando yo nací, el apellido Watson ya no significaba gran cosa.

El poder estaba en manos de Colton Winterborn.

Nunca le caí bien.

Yo pensaba que simplemente le molestaba que hiciera demasiadas preguntas.

Después comprendí que tenía otra razón.

La ceremonia de mi despertar ocurrió una noche helada.

Todo el pueblo estaba reunido.

Esperaban que mi transformación comenzara cuando la luna alcanzara su punto más alto.

Sentí un dolor fuerte recorrerme el cuerpo.

Caí al suelo.

Esperé que apareciera mi lobo.

Nunca apareció.

En cambio, sentí un ardor debajo del cuello.

Cuando alguien bajó la mirada, escuché el primer grito.

Sobre mi piel había surgido una figura plateada.

Parecía una media luna rodeada de líneas semejantes a espinas.

Colton no perdió tiempo.

Dijo que mi cuerpo había rechazado nuestra naturaleza y que aquello demostraba que yo traía algo peligroso.

Intenté explicar que no sabía qué estaba ocurriendo.

Nadie quiso escuchar.

Ni Clara, mi amiga desde niña.

Ni los ancianos que me habían visto crecer.

Esa misma noche me expulsaron.

No me permitieron recoger ropa ni comida.

Solo recuerdo la puerta cerrándose detrás de mí y el frío golpeándome la cara.

Sobreviví casi seis días en el Bosque de Hierro.

No sé cómo.

Bebía agua de pequeños arroyos y buscaba cualquier cosa que pudiera comer.

La marca dejó de doler después del segundo día, pero seguía emitiendo un brillo muy tenue cuando oscurecía.

Entonces descubrí algo peor.

Colton no se había conformado con expulsarme.

Había enviado hombres detrás de mí.

Reconocí a uno de ellos entre los árboles.

Garrett, uno de sus guardias.

Comprendí inmediatamente que no pretendían llevarme de regreso.

Corrí.

Tenía tanto frío que apenas sentía los pies.

Llegué hasta una pared de roca y ya no pude seguir.

Los tres hombres me rodearon.

Yo estaba convencida de que ahí terminaría todo.

Entonces escuchamos un gruñido.

No era uno de ellos.

Era tan profundo que incluso Garrett dejó de avanzar.

Algo enorme cayó desde la parte alta de las rocas.

Un lobo negro.

Nunca había visto uno de ese tamaño.

Los hombres que me perseguían retrocedieron.

La criatura se colocó entre ellos y yo.

Todo ocurrió muy rápido.

No quiero entrar en detalles.

Solo recuerdo que los hombres huyeron o quedaron fuera de combate y que, pocos segundos después, aquel animal enorme volteó hacia mí.

Sus ojos eran rojos.

Pensé que me había salvado únicamente para convertirme en su siguiente presa.

Pero cuando se acercó, no me atacó.

Sentí calor.

Después perdí el conocimiento.

Desperté dos días más tarde en una habitación que no conocía.

Una curandera llamada Beatriz me explicó que estaba en Ethelgard, la fortaleza del norte.

Se me heló el cuerpo.

Todo el mundo conocía ese nombre.

También conocíamos a su gobernante.

Kalin Alaric.

El Alpha King.

El hombre al que incluso otros alfas preferían no desafiar.

La puerta se abrió.

Entró un hombre enorme vestido de negro.

No necesité que me dijeran quién era.

Reconocí inmediatamente la misma presencia del lobo que me había encontrado.

Kalin me hizo preguntas.

Quién era.

Por qué estaba en su bosque.

Por qué Colton había enviado guardias detrás de una muchacha que ni siquiera podía transformarse.

Yo terminé confesándole todo.

La ceremonia.

La marca.

La acusación.

Le dije que seguramente Colton tenía razón.

Que tal vez yo estaba maldita.

Mientras hablaba, la ropa que llevaba se deslizó ligeramente de mi hombro.

La marca quedó expuesta.

Kalin la vio.

Y cambió completamente.

El hombre que, según las historias, no mostraba miedo frente a nadie se quedó inmóvil.

Miró la media luna plateada.

Después me miró a mí.

Creí que iba a ordenar que me expulsaran también.

En cambio, dio un paso hacia la cama.

Y se arrodilló.

—¿Quién te dijo que eso era una maldición?

No pude responder.

Kalin levantó la mirada.

—Alicia… esa marca no pertenece a ninguna bruja.

Hizo una pausa.

Y las siguientes palabras cambiaron todo lo que yo creía saber sobre mi familia.

—Es el sello de la Primera Luna. Y solo aparece en…

PARTE 2

—…la sangre de la antigua familia real.

Pensé que había escuchado mal.

Yo, la muchacha que había sido expulsada por no tener lobo, supuestamente descendía de la línea más antigua de nuestra especie.

Kalin abrió un cofre y sacó un libro viejo.

En una de sus páginas estaba dibujada exactamente mi marca.

La misma media luna.

Las mismas espinas.

Me explicó que siglos atrás había existido una familia distinta a los alfas actuales.

Sus miembros no necesitaban transformarse.

La fuerza que otros obtenían de su lobo, ellos la llevaban directamente dentro de su cuerpo.

Con el tiempo, esa familia desapareció de los registros.

O eso creían.

Kalin había pasado años investigando aquellas historias.

Según los documentos, mi abuelo probablemente llevaba esa sangre dormida.

Por eso había conseguido tanta lealtad años atrás.

Colton y su familia lo sabían.

De pronto todo tuvo sentido.

No me habían expulsado porque temieran una maldición.

Me habían expulsado porque temían lo que yo podía convertirme.

Y todavía faltaba otra revelación.

Kalin decía que su propio lobo me había reconocido desde el bosque.

No como enemiga.

Como compañera.

No supe qué pensar.

Después de haber pasado toda mi vida creyendo que había algo defectuoso en mí, ahora el hombre más poderoso del norte decía que yo pertenecía a una línea perdida y que existía entre nosotros un vínculo que ninguno había elegido.

Kalin nunca me obligó a aceptarlo.

Eso fue lo que hizo que empezara a confiar en él.

Durante las semanas siguientes me recuperé.

Estudié los libros antiguos.

Aprendí a controlar pequeñas cosas.

Cuando me asustaba, la marca se calentaba.

Cuando alguien mentía cerca de mí, sentía una presión extraña debajo de la piel.

Pensé que aquello solo era imaginación.

Hasta que Clara apareció en Ethelgard.

Mi antigua amiga llegó agotada y pidió refugio.

Dijo que Colton se había vuelto todavía más cruel después de mi desaparición.

Yo recordaba perfectamente que ella había sido una de las primeras personas en alejarse de mí durante aquella ceremonia.

Aun así, permití que se quedara.

Me equivoqué.

Desde el primer día la marca reaccionaba cuando Clara estaba cerca.

Una noche el ardor fue tan intenso que me despertó.

Seguí aquella sensación por los corredores hasta llegar al depósito de agua de la fortaleza.

La puerta estaba abierta.

Clara estaba ahí.

Tenía un pequeño frasco en las manos.

Lo sostenía sobre el agua.

No necesitaba saber exactamente qué contenía para entender que aquello podía enfermar a toda la manada.

Pronuncié su nombre.

Clara se volteó.

Su expresión cambió.

La mujer asustada que había pedido ayuda desapareció.

Entonces confesó.

Colton la había enviado.

Su supuesto escape había sido una mentira.

Quería entrar en la fortaleza y debilitar a Kalin antes del ataque.

Intentó vaciar el frasco.

La marca de mi cuello se encendió.

Sentí algo salir de mí.

Una oleada de luz plateada atravesó el lugar.

El frasco cayó lejos del agua.

Clara perdió el equilibrio y quedó inconsciente.

Segundos después apareció Kalin.

Cuando le expliqué lo ocurrido, dijo únicamente:

—Colton está cerca.

Tenía razón.

Al amanecer vimos cientos de figuras entre los árboles.

Colton había reunido grupos vecinos para recuperar el control.

Esperaba encontrarse conmigo escondida dentro de la fortaleza.

Yo tomé otra decisión.

Salí.

Sola.

Kalin quiso acompañarme, pero le pedí que confiara en mí.

Colton me vio frente a las puertas y comenzó a reír.

Volvió a llamarme maldición.

Me pidió que todos observaran a la muchacha sin lobo.

Aquellas palabras ya no me dolían.

Por primera vez entendía quién era.

Cuando sus hombres comenzaron a avanzar, cerré los ojos.

No intenté transformarme.

Dejé de intentar ser el tipo de criatura que todos habían esperado que fuera.

Sentí mi marca.

Después sentí algo muchísimo más grande.

La montaña.

La gente frente a mí.

La conexión invisible que existía entre ellos.

La luz salió de mi cuerpo y atravesó el campo.

No lastimó a nadie.

Simplemente los detuvo.

Uno tras otro dejaron de avanzar.

Algunos bajaron la cabeza sin entender por qué.

Otros soltaron sus armas.

Colton fue el único que siguió gritándome.

Me acerqué a él.

Le pregunté por qué había tenido tanto miedo de una muchacha de dieciocho años.

No respondió.

No hacía falta.

Le quité el mando.

No su vida.

Aquello era importante para mí.

Yo no quería convertirme en alguien como él.

Las familias que habían vivido bajo su control pudieron elegir si querían permanecer en sus tierras o venir al norte.

Muchos eligieron empezar de nuevo.

Clara fue expulsada de Ethelgard después de admitir todo.

Y yo nunca regresé a ser la Alicia que había salido llorando de aquellas puertas.

Con el tiempo acepté el vínculo con Kalin.

Pero no porque un libro dijera que estábamos destinados.

Lo acepté porque él fue la primera persona poderosa que jamás intentó decidir quién debía ser yo.

A veces todavía miro la marca en el espejo.

Sigo recordando a todas aquellas personas retrocediendo con miedo cuando apareció.

Durante años pensé que aquel fue el peor momento de mi vida.

Ahora sé que fue exactamente lo contrario.

Aquella noche no apareció una maldición sobre mi piel.

Apareció la verdad que alguien llevaba generaciones intentando esconder.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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