La joven pobre fue presentada como reina del rey vampiro… pero él no sabía nada
La joven pobre fue presentada como reina del rey vampiro… pero él no sabía nada

PARTE 1
La taza de té tembló en sus manos cuando la reina madre le hizo una propuesta imposible.
—Necesito que finjas ser la futura reina de mi hijo.
Evelyn Ashcroft pensó que había escuchado mal.
Ella no era una princesa.
No tenía una gran fortuna.
Ni siquiera tenía las joyas que las mujeres de la corte usaban para llamar la atención.
Solo era una joven de 25 años intentando mantener en pie a una familia que había perdido casi todo.
Pero esa noche, en el palacio de los vampiros, su vida cambió en cuestión de segundos.
Durante años, Evelyn había aprendido a sobrevivir entre personas que medían el valor de alguien por su apellido y su riqueza.
Su familia alguna vez había sido respetada, pero la caída fue lenta y dolorosa.
Primero vendieron algunas propiedades.
Después desaparecieron las joyas familiares.
Finalmente, el nombre Ashcroft quedó convertido en un recuerdo de lo que habían sido.
Evelyn vio a su madre despedirse de cada objeto importante de la familia.
Y aunque le dolía, había aprendido algo:
La pobreza podía quitar muchas cosas, pero nunca permitiría que le quitara su dignidad.
Por eso aquella noche permanecía sentada en una esquina del gran salón del palacio, intentando pasar desapercibida.
Mientras los nobles hablaban de alianzas y matrimonios, ella solo quería terminar la velada sin llamar la atención.
Hasta que la reina madre Saraphina Draven apareció frente a ella.
La mujer más respetada del reino no caminaba como alguien que pedía permiso.
Cruzó el salón y se sentó junto a Evelyn como si la decisión ya estuviera tomada.
Observó su vestido sencillo.
Sus pequeñas joyas.
La forma en que intentaba desaparecer entre la multitud.
Y entonces dijo algo que dejó a Evelyn sin palabras.
Quería que fingiera ser la prometida del rey Lucian Draven.
Evelyn pensó que era una broma.
Pero Saraphina hablaba completamente en serio.
El reino necesitaba ver al rey con una futura esposa.
Durante años, Lucian había rechazado cada propuesta de matrimonio.
Los enemigos comenzaban a murmurar que un rey sin heredero era un gobernante débil.
La corte necesitaba una imagen diferente.
Y Saraphina había elegido a alguien que nadie sospecharía.
Una mujer humilde.
Una mujer sincera.
Una mujer que no buscaba poder.
Evelyn quería rechazar la propuesta.
Hasta que la reina madre mencionó a su familia.
Podía ayudarles.
Podía evitar que perdieran lo poco que les quedaba.
Y por eso, después de una larga noche pensando, aceptó.
Aunque sabía que estaba entrando en un mundo peligroso.
Porque al otro lado del salón estaba el hombre que todavía no sabía nada.
Lucian Draven.
El rey vampiro.
Un hombre conocido por ser frío, distante y prácticamente imposible de leer.
Cuando Saraphina anunció públicamente que Evelyn sería la futura reina, todo el salón quedó en silencio.
Las conversaciones desaparecieron.
Los nobles dejaron de sonreír.
Y Lucian levantó la mirada lentamente.
Evelyn sintió que su corazón se detenía.
Porque por la expresión del rey comprendió algo terrible.
Él no sabía quién era ella.
No sabía del acuerdo.
No sabía de la mentira.
Y mucho menos sabía que su propia madre acababa de cambiar su destino delante de todo el reino.
Después de la presentación, Saraphina fue llamada por su hijo.
Evelyn permaneció sola mientras escuchaba las voces detrás de una puerta cerrada.
Lucian estaba furioso.
No entendía cómo alguien podía anunciar una reina sin preguntarle primero.
La reina madre intentó explicarle que era necesario.
Pero él no estaba dispuesto a aceptar la situación.
Finalmente, la puerta se abrió.
Lucian salió.
Sus ojos encontraron inmediatamente a Evelyn.
Ella esperaba ver odio.
Y lo vio.
El rey se acercó lentamente.
No parecía un hombre enamorado.
Parecía alguien intentando descubrir cómo solucionar un problema inesperado.
—Lady Ashcroft —dijo con frialdad—. ¿Entiende en qué situación acaba de entrar?
Evelyn mantuvo la calma.
Le explicó que ella tampoco había buscado aquello.
No quería una corona.
No quería riqueza.
Solo quería salvar a su familia.
Esa respuesta hizo que Lucian dudara por un instante.
Porque esperaba ambición.
Esperaba una mujer buscando poder.
Pero encontró a alguien que solo quería proteger a los suyos.
Después de una larga conversación, llegaron a un acuerdo.
La mentira duraría tres meses.
Durante ese tiempo, Evelyn viviría en el palacio y actuaría como su futura reina.
Después, todo terminaría.
Lucian dejó clara una cosa:
No debía confundir el acuerdo con confianza.
Y Evelyn aceptó.
Pero cuando las puertas del palacio se cerraron detrás de ella esa noche, sintió algo extraño.
Porque acababa de entrar en un mundo donde todos escondían secretos.
Y el mayor secreto era que el hombre al que debía fingir amar era precisamente el hombre que más desconfiaba de ella.
Lo que ninguno de los dos sabía era que aquella mentira estaba a punto de convertirse en algo mucho más peligroso…
PARTE 2
Porque con el paso de los días, algo inesperado comenzó a ocurrir.
Evelyn empezó a cambiar la forma en que el palacio veía a las personas.
Mientras los nobles estaban acostumbrados a ignorar a los sirvientes, ella aprendía sus nombres.
Agradecía a quienes trabajaban para ella.
Ayudaba a los empleados cuando cometían errores.
Para ella eran pequeños detalles.
Pero en un lugar donde la mayoría trataba a los demás según su posición, esas acciones comenzaron a llamar la atención.
Incluso Lucian empezó a notarlo.
Aunque intentaba mantener distancia, sus ojos siempre terminaban buscándola en los salones.
No entendía por qué una mujer que no tenía poder parecía tener más influencia que muchos nobles.
Evelyn no intentaba conquistar el reino.
Simplemente era ella misma.
Y eso era algo que Lucian no había visto en mucho tiempo.
Una tarde, durante una reunión de la corte, una noble llamada Vaspera intentó avergonzarla.
Le hizo preguntas complicadas sobre antiguas leyes vampíricas esperando demostrar que Evelyn no pertenecía a ese lugar.
Por unos segundos, Evelyn quedó en silencio.
Pero antes de que la humillación terminara, Lucian apareció.
Respondió por ella.
Dejó claro que la noble estaba intentando atacarla.
Después se marchó como si nada hubiera ocurrido.
Cuando Evelyn le agradeció, él respondió que solo protegía la imagen de la futura reina.
Pero ella notó algo.
Por primera vez, detrás de la frialdad del rey había preocupación.
Esa misma noche encontró a Lucian en la biblioteca.
No parecía el poderoso gobernante que todos temían.
Parecía simplemente un hombre cansado.
Allí Evelyn descubrió que años atrás alguien en quien confiaba lo había traicionado.
Desde entonces había decidido no permitir que nadie se acercara demasiado.
Lucian no era frío porque no tuviera sentimientos.
Era frío porque tenía miedo de volver a perder a alguien.
Y Evelyn entendió algo.
Ambos estaban atrapados por heridas del pasado.
Con el tiempo, la actuación comenzó a sentirse demasiado real.
En eventos públicos caminaban juntos.
Hablaban.
Sonreían.
La corte empezó a creer que la relación era verdadera.
Incluso ellos mismos comenzaron a preguntarse dónde terminaba la mentira y dónde empezaban los sentimientos.
Hasta que ocurrió algo que cambió todo.
Durante una celebración en la ciudad, alguien intentó atacar al rey.
Evelyn reaccionó antes de pensar.
Se colocó entre Lucian y el peligro.
Cuando todo terminó, Lucian la sostuvo con una mezcla de miedo y enojo.
No estaba molesto porque hubiera arriesgado la imagen de la reina.
Estaba asustado porque podía haberla perdido.
Y por primera vez, Evelyn vio al hombre detrás del título.
Después de ese momento, la distancia entre ellos desapareció poco a poco.
Lucian finalmente admitió que ya no quería una reina falsa.
Quería a Evelyn.
Pero ella tuvo una duda.
La mentira había creado el camino hacia sus sentimientos.
¿Cómo podía saber que él la elegía realmente?
Evelyn le pidió algo difícil:
Que terminara la mentira.
Que la eligiera cuando ya no existiera ningún acuerdo.
Lucian sufrió al escuchar esas palabras.
Porque pensó que ella dudaba de lo que sentía.
Pero Evelyn no estaba rechazándolo.
Estaba pidiéndole la única prueba que importaba.
La verdad.
Sin embargo, antes de que pudieran resolverlo, Vaspera apareció con una prueba que parecía destruirlo todo.
Un documento demostraba que la reina madre había pagado las deudas de la familia Ashcroft justo después del anuncio.
Para toda la corte parecía una evidencia clara.
Evelyn había sido comprada para interpretar el papel de reina.
El silencio volvió al salón.
Lucian miró el documento.
Después miró a Evelyn.
Y esta vez, el dolor en sus ojos fue peor que la rabia.
Porque creyó que la única persona en quien había empezado a confiar también le había mentido.
Evelyn intentó explicar.
Pero ya era demasiado tarde.
El rey ordenó que abandonara el palacio.
Y mientras las puertas se cerraban detrás de ella, ambos quedaron atrapados en la misma pregunta:
¿Había sido todo una mentira desde el principio…
o habían encontrado algo verdadero dentro del engaño más grande de sus vidas?