Huyó de su pasado y terminó viviendo junto al rey vampiro que todos creían desaparecido

Huyó de su pasado y terminó viviendo junto al rey vampiro que todos creían desaparecido

Parte 1

Nunca imaginé que escapar de mi pasado me llevaría a vivir justo al lado de una leyenda que todos creían desaparecida.

Cuando llegué a Crescent Hollow, lo único que quería era una vida tranquila. Una casa pequeña, un trabajo sencillo y un lugar donde nadie supiera mi nombre.

Después de todo lo que había vivido con Marcus, el líder de una antigua manada, ya no buscaba amor, poder ni aventuras. Solo quería sentirme segura otra vez.

La lluvia caía con fuerza cuando estacioné mi viejo automóvil frente a la pequeña cabaña que sería mi nuevo hogar. No era perfecta. La madera estaba gastada, el techo parecía necesitar reparaciones y el jardín estaba abandonado.

Pero era mía.

Y estaba lejos de él.

Tomé mi bolsa y caminé hacia la puerta intentando convencerme de que todo había terminado. Había dejado atrás años de miedo, de control y de promesas que nunca se cumplieron.

Entonces escuché una voz detrás de mí.

—¿Necesitas ayuda?

Me giré lentamente.

Un hombre estaba parado bajo la lluvia como si el clima no le afectara. Era alto, elegante y completamente vestido de negro. Su presencia era extraña. No parecía peligroso, pero algo dentro de mí me decía que tuviera cuidado.

Lo más raro era que no podía sentir nada de él.

Todos tenían un aroma. Los lobos, los humanos, incluso otras criaturas sobrenaturales.

Pero él era diferente.

—Soy Dorian —dijo—. Vivo en la casa de al lado.

Miré la enorme propiedad junto a mi pequeña cabaña. Era mucho más elegante que la mía.

Intenté terminar la conversación rápido.

—Mucho gusto.

Pero antes de entrar, sus palabras me dejaron congelada.

—Estás a salvo aquí, Sierra Blackwood. Lo que sea que estés huyendo no podrá encontrarte en Crescent Hollow.

Sentí que mi corazón se detenía.

¿Cómo sabía mi nombre?

Me di la vuelta para preguntarle, pero ya no estaba.

La lluvia seguía cayendo. La entrada estaba vacía.

Como si aquel hombre nunca hubiera existido.

Esa noche apenas pude dormir.

Intenté convencerme de que había una explicación lógica. Tal vez alguien le había contado que yo llegaría. Tal vez estaba exagerando por todo lo que había pasado.

Pero cerca de las dos de la mañana miré por la ventana.

La casa de Dorian tenía una sola luz encendida.

Y detrás del cristal estaba él.

Quieto.

Observando la oscuridad.

Como si hubiera sentido mi mirada, giró lentamente hacia mí.

Aunque había distancia entre nuestras casas, sentí que sus ojos me encontraban perfectamente.

Retrocedí.

Algo en él no era normal.

Al día siguiente conocí a Catherine Frost, la líder de Crescent Hollow. Era una mujer fuerte, pero amable. Por primera vez en mucho tiempo sentí que estaba rodeada de personas que no querían aprovecharse de mí.

Durante el desayuno, mencionó a mi vecino.

—Vives junto a Dorian Thorne.

Noté un cambio en su expresión.

—¿Quién es él?

Catherine guardó silencio unos segundos.

—Es alguien especial. Lleva aquí más tiempo del que cualquiera recuerda. Protege este lugar y nosotros respetamos su privacidad.

No me gustó la forma en que lo dijo.

—¿Qué es exactamente?

Catherine me miró fijamente.

—Esa respuesta tendrás que preguntársela a él.

Después agregó algo que no pude olvidar:

—Pero Sierra… nunca lo invites a entrar hasta que entiendas lo que significa.

Esa tarde regresé a mi casa con más preguntas que respuestas.

Y entonces lo vi.

Dorian estaba sentado en mi porche.

Esperándome.

Cuando me acerqué, levantó la mirada.

—Creo que ayer no tuvimos una presentación adecuada.

Su voz era tranquila, pero había algo antiguo en ella.

—¿Cómo sabías mi nombre?

Dorian me observó durante varios segundos.

—Porque presto atención.

No era una respuesta.

Y ambos lo sabíamos.

Entonces ocurrió algo que cambió todo.

La luz del atardecer iluminó sus ojos y vi algo imposible.

Un brillo extraño.

Rojo.

Como una llama escondida.

Dorian suspiró.

—Creo que ya sabes lo que soy.

Sentí un escalofrío.

Porque las historias que había escuchado durante años volvieron a mi mente.

La criatura que muchos creían desaparecida.

El ser que había gobernado durante siglos.

El rey de los vampiros.

Dorian Thorne.

Y en ese momento comprendí algo aterrador:

Mi nuevo vecino no era un hombre misterioso.

Era una leyenda.

Parte 2

—El rey vampiro no desapareció —dijo Dorian con calma—. Solo decidió alejarse de todo aquello.

No podía apartar la mirada.

El ser que todos imaginaban como una amenaza estaba frente a mí hablando como un vecino común.

Me explicó que había dejado atrás antiguos conflictos y que ahora protegía Crescent Hollow porque ese lugar se había convertido en su hogar.

Pero había algo más.

Sabía lo que Marcus me había hecho.

Sabía por qué había escapado.

—No quiero que vuelvas a tener miedo —me dijo.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien no intentaba decirme qué hacer.

Solo quería que estuviera bien.

Durante las siguientes semanas, Dorian siguió siendo una presencia tranquila en mi vida. Nunca cruzó límites. Nunca apareció sin permiso. Nunca intentó controlar mis decisiones.

Y eso fue justamente lo que empezó a cambiar mi forma de verlo.

Hasta que una noche todo volvió a romperse.

Mi teléfono sonó.

Era un número desconocido.

Cuando escuché la voz al otro lado, sentí que regresaba al pasado.

Era Marcus.

Me había encontrado.

Quería que volviera.

Y estaba dispuesto a llegar hasta Crescent Hollow para conseguirlo.

Con las manos temblando fui hasta la casa de Dorian.

Él abrió la puerta antes de que tocara por segunda vez.

Cuando vio mi rostro entendió que algo estaba mal.

Le conté todo.

Dorian permaneció en silencio.

Demasiado silencio.

—No volverás a huir —dijo finalmente.

Por primera vez vi al verdadero ser detrás del hombre tranquilo.

No era ira.

Era una promesa.

Esa misma noche Catherine reunió a la comunidad. Todos querían protegerme.

Yo sentía culpa.

Ellos estaban arriesgándolo todo por mí.

Pero Dorian me recordó algo:

—No eres una carga. Eres parte de este lugar.

Horas después, Marcus llegó.

Pero no encontró a una mujer sola y asustada.

Encontró un territorio unido.

Y encontró a Dorian Thorne esperándolo.

Cuando Marcus reconoció quién era, su seguridad desapareció.

Porque todos conocían la historia del rey vampiro.

Pero nadie había visto lo que ocurría cuando alguien amenazaba aquello que él protegía.

Después de aquella noche, Marcus no volvió.

Y yo finalmente fui libre.

Tiempo después, Dorian me contó un secreto.

Durante siglos había llevado consigo una antigua piedra que, según una vieja profecía, reconocería a la persona que cambiaría su destino.

Nunca había brillado.

Hasta que yo llegué a Crescent Hollow.

La piedra comenzó a iluminarse entre sus manos.

Pero Dorian no me pidió que aceptara ningún destino.

Me dio una elección.

—Después de todo lo que viviste, jamás seré otra persona que intente decidir por ti.

Y esa fue la razón por la que confié en él.

No porque fuera un rey.

No porque tuviera poder.

Sino porque por primera vez alguien me ofrecía algo que Marcus nunca me dio:

Libertad.

Con el tiempo entendí que algunas historias no comienzan cuando encuentras a alguien poderoso.

Comienzan cuando encuentras a alguien que te permite volver a encontrarte a ti misma.

Y yo había escapado de mi peor pesadilla…

solo para descubrir que mi futuro estaba esperando justo al lado.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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