«¡Grita para mí!», susurró en la oscuridad… pero gemía el nombre de otro omega.
«¡Grita para mí!», susurró en la oscuridad… pero gemía el nombre de otro omega.

PARTE 1
El tren hacia Center Ford estaba a punto de partir, y yo sabía que ese momento decidiría el resto de mi vida.
Durante tres años había esperado esa oportunidad. Habíamos reunido cada moneda que teníamos, ahorrando hasta conseguir los boletos que nos permitirían abandonar Sidersville, una ciudad donde los lobos de bajo rango como nosotros apenas tenían futuro.
Si lográbamos llegar a Center Ford, podríamos convertirnos en trabajadores oficiales de Silver Talons: registrados, con salario estable y un lugar reconocido dentro de la sociedad de los hombres lobo.
Era nuestra única oportunidad de cambiar nuestro destino.
Pero aquella vez yo no era la misma Bethany que había subido a ese tren en mi vida anterior.
Porque yo ya había muerto una vez.
Recordaba perfectamente el dolor de aquella noche. Recordaba la hoja de plata atravesando mi cuerpo, la desesperación cuando comprendí que el cachorro que llevaba dentro nunca vería el mundo, y la mirada fría de Byron Reynolds mientras me culpaba por todo.
“Todo es culpa tuya. Lisa sufrió por tu culpa”.
Esas fueron sus últimas palabras antes de acabar conmigo.
Después de matarme, destruyó mi cuerpo y me dejó como si nunca hubiera existido.
Pero cuando abrí los ojos, estaba otra vez en la estación, justo antes de que el tren partiera.
Tenía una segunda oportunidad.
Y esta vez no iba a morir por alguien que nunca me amó.
—Esperen. Nadie subirá al tren sin mí —dijo Byron mientras sostenía todos los boletos con una expresión fría.
Todos lo miraban desesperados.
Habíamos entregado nuestros ahorros a Byron porque confiábamos en él. Era el más fuerte del grupo y creíamos que protegería nuestra única oportunidad.
Pero ahora estaba usando los boletos para obligarnos a esperar a Lisa Peters.
El tren estaba por salir, y la desesperación comenzó a crecer.
—Byron, entréganos los boletos. Si quieres quedarte, quédate, pero no arrastres a todos contigo —gritó uno de nuestros compañeros.
Pero él no se movió.
Incluso encendió un mechero y lo acercó a los boletos.
—Un paso más y los quemo todos. Nos quedaremos aquí juntos.
El miedo congeló a todos.
Yo observaba en silencio.
En mi primera vida, había sido yo quien obligó a mis compañeros a arrastrarlo hasta el tren. Había pensado que Byron era noble, que solo quería salvar a Lisa porque era una buena persona.
Qué equivocada estaba.
La verdad era mucho más cruel.
Lisa siempre había sido la persona que ocupaba su corazón.
Yo solo había sido una herramienta.
Desde pequeña había trabajado hasta dejar mis manos heridas para conseguir dinero. Había ayudado a todos a reunir los treinta mil dólares necesarios para los boletos.
Incluso pagué la parte de Byron y Lisa.
Durante años soporté humillaciones porque quería creer que algún día Byron me elegiría.
Pero ahora sabía la verdad.
Él nunca me amó.
Entonces escuché los pasos de alguien acercándose.
Una voz suave apareció detrás de nosotros.
—Byron.
Todos giraron.
Lisa finalmente había llegado.
Caminaba tranquilamente, como si no hubiera puesto en riesgo el futuro de todos. Incluso parecía más preocupada por su apariencia que por el tren que estaba a punto de marcharse.
Al verla, Byron guardó inmediatamente el mechero.
Su rostro cambió.
La misma persona que había amenazado a todos segundos antes ahora la miraba con ternura.
—Ahora sí podemos irnos.
Le entregó el boleto con una sonrisa.
Yo apreté los puños.
En mi vida anterior había sido incapaz de ver la realidad.
Pensé que ellos solo eran amigos cercanos.
Pero ahora entendía cada detalle.
Cada mirada.
Cada defensa.
Cada vez que Byron me culpaba para protegerla.
El tren comenzó a moverse.
Todos corrieron desesperados hacia las puertas.
Byron tomó la mano de Lisa y corrió con ella.
Ni siquiera miró hacia atrás para comprobar si yo podía seguirlos.
—Bethany, corre más rápido —dijo Lisa con una falsa preocupación—. Nos estás retrasando.
La miré sin responder.
Porque ya sabía cómo terminaría esto.
El tren cerró sus puertas.
Y mientras desaparecía lentamente frente a nosotros, todos quedaron atrapados en Sidersville.
Pero esta vez no sentí miedo.
Porque algo había cambiado.
Yo ya no era la mujer que suplicaba por el amor de Byron.
Era la mujer que había regresado de la muerte.
Y ahora iba a descubrir hasta dónde llegarían Byron y Lisa para conseguir lo que querían.
Lo que ellos todavía no sabían era que su mayor error había sido darme una segunda oportunidad.
PARTE 2
Después de perder el tren, todos comenzaron a buscar un culpable.
Y como siempre había ocurrido en mi vida anterior, fui yo la elegida.
Byron me miró con desprecio.
—Si hubieras corrido más rápido, todos estaríamos dentro del tren.
Escuchar esas palabras me habría destruido antes.
Pero ya no.
En otra vida habría llorado, habría intentado explicarme y habría buscado su aprobación.
Esta vez solo sentí decepción.
Porque finalmente entendí que una persona que realmente te ama nunca necesita destruirte para proteger a alguien más.
Poco después, Byron anunció que tenía otra forma de llegar a Center Ford.
Una unidad especial de hombres lobo pasaría por la zona y, con una carta de presentación, podrían llevarnos con ellos.
Todos recuperaron la esperanza.
Pero yo quedé sorprendida.
Porque recordaba ese acontecimiento.
Byron también había regresado.
Eso significaba que él conocía el futuro igual que yo.
La diferencia era que yo quería escapar de él.
Y él quería repetir su antiguo plan.
Durante el camino observé cómo Lisa actuaba como una persona inocente y débil mientras Byron la protegía constantemente.
Cuando llegó la oportunidad de cambiar identidades, Byron finalmente mostró sus verdaderas intenciones.
—Cuando lleguemos a Center Ford, tú y Lisa deberían intercambiar lugares.
Lo miré sin creer lo que escuchaba.
Quería entregarle mi identidad.
Mi apellido.
El reconocimiento de mi padre.
Todo lo que me pertenecía.
En mi vida anterior, mi padre había sido un héroe de guerra. Su nombre me había abierto las puertas de Silver Talons.
Y Byron quería usar mi sacrificio para que Lisa recibiera todos los beneficios.
Pero sonreí.
—Está bien.
Acepté.
No porque lo perdonara.
Sino porque ahora sabía exactamente cómo derrotarlos.
Cuando llegamos a Center Ford, Lisa comenzó a disfrutar de todo lo que siempre había deseado.
La admiración.
El respeto.
La atención.
Incluso frente a los periodistas afirmó ser la hija del héroe Randy Hart.
Todos quedaron impresionados.
Byron caminaba orgulloso junto a ella, creyendo que habían ganado.
Pero nadie sabía que la verdadera hija de Randy Hart estaba allí.
Yo.
Cuando llegó el momento de presentar los documentos, Lisa esperaba que yo guardara silencio.
Pero di un paso adelante.
—Lisa, ¿realmente eres hija de Randy Hart?
Su rostro cambió.
Por primera vez vi miedo en sus ojos.
Byron intentó detenerme.
Sabía que su plan estaba a punto de romperse.
Porque durante años habían usado mi nombre, mi esfuerzo y mi sacrificio.
Pero ahora todo estaba cambiando.
El oficial miró a Lisa esperando una respuesta.
Y en ese instante comprendí algo:
No necesitaba destruirlos con mis propias manos.
Solo tenía que dejar que la verdad saliera a la luz.
Porque aquellos que construyen su vida sobre mentiras siempre terminan cayendo bajo el peso de sus propias decisiones.
Y esta vez, yo no iba a salvar a nadie.
Especialmente no a las personas que me habían enviado a la muerte.