Esposo&hermanastra&padres me mataron—¡Renací! Hallé 5 CEOs que me aman. ¡Arrepiéntanse!
Esposo&hermanastra&padres me mataron—¡Renací! Hallé 5 CEOs que me aman. ¡Arrepiéntanse!

PARTE 1
La primera vez que regresé con mi verdadera familia, pensé que por fin había encontrado mi hogar.
Me equivoqué.
Yo era la hija biológica de la poderosa familia Geu, desaparecida cuando era niña y encontrada muchos años después. Mientras yo sobrevivía lejos de ellos, mis padres habían adoptado a Yao Yao, una niña dulce, delicada y experta en hacer que todos quisieran protegerla.
Desde el momento en que crucé aquella puerta, entendí que sobraba.
Yao Yao lloraba y todos corrían a consolarla.
Si ella se lastimaba, me culpaban.
Si decía que yo la odiaba, nadie preguntaba mi versión.
Mi propio hermano, Geu Zhou, llegó a mirarme con desprecio.
—Ojalá nunca hubieras regresado.
Yo soporté todo porque quería una familia.
Hasta que un día Yao Yao volvió a acusarme de hacerle daño. Mis padres tuvieron un accidente cuando la llevaban al hospital y mi hermano descargó toda su rabia contra mí.
Cuando mi propia salud se derrumbó, le pedí que me llevara al hospital.
Él respondió con una frase que jamás olvidé:
—En tu próxima vida, no vuelvas a aparecer en la familia Geu.
Después todo se volvió oscuro.
Pero cuando abrí los ojos otra vez, estaba frente a la puerta de la mansión Geu.
Una trabajadora social sonreía a mi lado.
—Felicidades. Hemos encontrado a tu familia.
Sentí que el cuerpo se me helaba.
Había vuelto.
Había renacido exactamente el día en que, en mi vida anterior, regresé con los Geu.
Mis padres salieron corriendo hacia mí. Detrás de ellos estaba Yao Yao.
Y también Geu Zhou.
Solo necesité mirar sus ojos para comprender algo.
Mi hermano también había renacido.
Él recordaba todo.
Por eso, antes de que nuestros padres pudieran abrazarme, se colocó delante.
—No se acerquen a ella.
Yao Yao fingió sorpresa.
—Hermano…
Geu Zhou me miró como si yo todavía fuera la culpable de todas las desgracias de nuestra vida anterior.
—Ya tenemos una hija. No necesitamos otra.
En mi vida pasada, aquellas palabras me habrían destruido.
Esta vez sonreí.
—Perfecto.
Todos quedaron en silencio.
Miré a mis padres.
—Creo que se han equivocado de persona. Yo no los conozco.
Mi madre palideció.
Yao Yao inmediatamente comenzó a llorar, diciendo que seguramente yo estaba resentida porque ella había ocupado mi lugar.
No discutí.
No quería volver a competir por un amor que ya sabía cómo terminaría.
La trabajadora social decidió buscarme otro lugar.
Fue entonces cuando Geu Zhou propuso algo que creyó sería mi condena.
—Envíenla con la familia Sen.
Todos conocían los rumores.
La familia Sen era la más rica y poderosa de la capital, pero tenía fama de ser una auténtica cueva de demonios. El padre era frío, la madre dominante y su único hijo, Sen Yu, era conocido por su temperamento imposible.
Además, yo sabía algo que nadie más sabía.
En mi vida anterior, la familia Sen había sido destruida después de una explosión.
Geu Zhou también lo sabía.
Por eso me enviaba allí.
Esperaba verme caer junto con ellos.
Pero acepté.
Porque en esta vida ya no quería cariño.
Quería fuerza suficiente para decidir mi propio destino.
Cuando llegué a la mansión Sen, esperaba que me trataran como una sirvienta.
En cambio, la señora Sen me tomó de las manos.
—Nuestra familia lleva generaciones sin una hija. Si estás dispuesta, queremos adoptarte.
El señor Sen colocó frente a mí una tarjeta negra sin límite.
—Desde hoy, nadie podrá decir que no tienes familia.
Incluso me dieron un nuevo nombre.
Sen Jin.
Por primera vez sentí que alguien me elegía sin obligarme a competir con otra persona.
Empecé a estudiar, ayudé a Sen Yu con sus terribles calificaciones y poco a poco me gané su respeto.
Él jamás lo admitía, pero comenzó a llamarme “hermana”.
Pensé que quizá esta segunda vida realmente podía ser diferente.
Hasta una noche, mientras cenábamos, escuché decir que mis padres adoptivos habían salido a una reunión de negocios.
Pregunté el nombre del lugar.
—Hotel Imperial.
El cubierto cayó de mi mano.
Recordé perfectamente aquella noticia de mi vida anterior.
El Hotel Imperial.
La explosión.
La muerte del señor y la señora Sen.
Miré el calendario.
Era esa misma noche.
Me levanté tan rápido que la silla cayó detrás de mí.
Sen Yu frunció el ceño.
—¿Qué te pasa?
Lo miré fijamente.
—Si no vamos al Hotel Imperial ahora mismo, mañana ninguno de los dos tendrá padres.
PARTE 2
Sen Yu creyó que había perdido la cabeza.
—¿De qué estás hablando?
—No tengo tiempo para explicarlo. Llévame allí.
—Quiero cenar.
Me acerqué hasta quedar frente a él.
—Si quieres seguir teniendo una madre y un padre cuando salga el sol, toma las llaves.
Algo en mi expresión hizo desaparecer su sonrisa.
Minutos después volábamos por las calles de la capital.
Cuando llegamos al Hotel Imperial, la recepción estaba llena de empresarios. Encontramos a nuestros padres sentados en una sala privada, brindando por un nuevo acuerdo.
Mi madre se levantó sorprendida.
—Jin, ¿qué haces aquí?
—Tenemos que salir.
—Estamos trabajando.
—Ahora.
Uno de los invitados soltó una carcajada.
—Señor Sen, parece que ha consentido demasiado a su nueva hija.
Yo ignoré el comentario.
En mi memoria, la explosión comenzaba cerca de aquella sala.
Miré alrededor.
Una mesa.
Un panel decorativo.
Una maleta que no pertenecía a nadie.
Mi corazón empezó a golpearme el pecho.
Me arrodillé junto a la mesa.
—Jin, ¿qué estás haciendo? —preguntó mi padre.
Aparté el mantel.
Y todos dejaron de respirar.
Había un artefacto conectado a varios cables.
—Hay una bomba.
El caos estalló.
La seguridad ordenó evacuar, pero alguien había bloqueado las salidas del hotel.
Comprendí entonces que no se trataba de un accidente.
Alguien había planeado eliminar a la familia Sen.
Sen Yu desapareció mientras los demás intentábamos abrir una salida. Yo llamaba su nombre desesperadamente, pensando que quizá había cambiado un destino solo para provocar otro.
Finalmente escuchamos sirenas.
Las puertas se abrieron desde fuera.
Sen Yu había encontrado otra entrada, seguido a los responsables y avisado a la policía.
Todos logramos salir.
Cuando la explosión sacudió el edificio, yo estaba abrazada a mi madre.
Ella temblaba.
Mi padre me miró durante largo rato.
—¿Cómo lo sabías?
No podía decirles que los había visto morir en otra vida.
—Tuve un mal presentimiento.
Sen Yu me observó con evidente desconfianza, pero no dijo nada.
Aquella noche, la familia Sen sobrevivió.
Y con eso cambió todo.
Los empresarios que también habían escapado gracias a nosotros fortalecieron sus alianzas con el Grupo Sen. Mi padre me entregó parte de las acciones de la compañía y comenzó a enseñarme a gestionar negocios.
En la escuela, las cosas también cambiaron.
Yao Yao y Geu Zhou seguían convencidos de que yo terminaría cayendo.
Cuando descubrieron que había tomado el apellido Sen, se burlaron.
—Una sirvienta no se convierte en señorita solo cambiándose el apellido —dijo Yao Yao delante de todos.
Yo sonreí.
—Tienes razón.
Entonces Sen Yu apareció detrás de mí.
—Por eso ella no es nuestra sirvienta. Es mi hermana.
El pasillo quedó en silencio.
Los mismos estudiantes que minutos antes se reían empezaron a disculparse.
Pero Yao Yao aún tenía otra carta.
Siempre había sido la mejor alumna del colegio.
Geu Zhou, recordando las preguntas del examen de nuestra vida anterior, le entregó todas las respuestas.
Lo que no sabía era que esta vida ya había cambiado.
Las pruebas eran diferentes.
Cuando publicaron las notas, el nombre de Yao Yao no estaba en primer lugar.
Ni en el décimo.
Ni siquiera entre los cien mejores.
Estaba al final de la lista.
Y mi nombre aparecía arriba.
Sen Jin: primer lugar.
Sen Yu había quedado segundo.
Él miró los resultados y después me miró a mí.
—Hicimos una apuesta. Si yo quedaba segundo, tenía que reconocerte públicamente como mi hermana.
—Lo recuerdo.
Bufó.
—Entonces prepara el vestido. Mamá organizará un banquete enorme.
Aquello que comenzó como una apuesta terminó convirtiéndose en mi verdadera ceremonia de bienvenida.
Mientras tanto, la familia Geu comenzó a caer.
Habían tomado decisiones financieras basándose en recuerdos de la vida anterior, pero como yo había cambiado el destino de los Sen, aquellos recuerdos ya no servían.
Empresas que debían desaparecer seguían existiendo.
Inversiones que antes habían generado fortunas comenzaron a producir pérdidas.
Entonces los Geu recordaron que tenían una hija biológica dentro de la familia más poderosa de la capital.
Mi madre biológica apareció en la mansión Sen.
Traía regalos.
—Jin, vuelve a casa.
La señora Sen se interpuso.
—Cuando estuvo perdida no la buscaron. Cuando regresó, la rechazaron. Después la enviaron aquí esperando que sufriera. ¿Y ahora vienen a hablar de amor maternal?
Mi madre bajó la mirada.
—Cometimos errores.
—Entonces vivan con ellos.
Yo no volví.
La situación empeoró cuando Yao Yao comenzó a mostrar su verdadera personalidad. Manipulaba a mis padres, inventaba acusaciones y tomaba decisiones que hundían aún más los negocios.
Geu Zhou finalmente empezó a comprender.
La historia no se estaba repitiendo.
Porque yo ya no estaba allí para salvarlos.
En nuestra primera vida había hecho todo por aquella familia.
Había soportado insultos.
Había tratado de proteger sus empresas.
Había intentado reconciliarlos.
Y ellos habían interpretado cada sacrificio como una molestia.
Esta vez no había nadie recogiendo los pedazos detrás de ellos.
La familia Geu perdió contratos importantes.
Yao Yao comenzó a desesperarse.
Entonces hizo algo todavía peor.
Intentó provocar conflictos entre los Geu y los Sen.
Cuando sus engaños quedaron al descubierto, Geu Zhou finalmente explotó.
—¡Todo esto comenzó por ti!
Yao Yao lloró.
—Hermano, hice todo porque tenía miedo de perderlos.
Geu Zhou la miró como si finalmente estuviera viendo a la persona que había protegido durante dos vidas.
—Lo más estúpido que hice fue confiar en ti.
Ella se quedó helada.
—¿Qué quieres decir con dos vidas?
Él no respondió.
Pero yo entendí.
También había llegado al final de su segunda oportunidad.
Tiempo después, los padres Geu tuvieron un accidente.
En nuestra vida anterior aquello había ocurrido mucho más tarde.
El cambio de decisiones había adelantado la tragedia.
Geu Zhou vino a buscarme.
Estaba demacrado.
—Nuestros padres han muerto.
Guardé silencio.
—Ven a despedirte de ellos —me pidió—. Pase lo que pase, siguen siendo nuestros padres.
Lo miré y recordé a la chica que había sido.
La que habría corrido detrás de él inmediatamente.
La que habría perdonado cualquier cosa por escuchar una sola vez “eres nuestra hija”.
Aquella chica ya no existía.
—Lo siento por lo ocurrido —respondí—, pero los asuntos de la familia Geu ya no me corresponden.
—¿Cómo puedes decir eso?
—Porque ahora soy una Sen.
Él cerró los ojos.
—Sé que te hicimos daño.
—No. Ustedes me enseñaron una lección.
—¿Cuál?
—Que compartir sangre con alguien no significa que tengas que permitirle destruirte.
Me marché.
Sen Yu me esperaba fuera.
Durante el camino permaneció en silencio hasta que finalmente preguntó:
—¿De verdad has vivido todo esto antes?
Lo miré sorprendida.
—¿Me creerías si te dijera que renací?
Esperaba que se riera.
No lo hizo.
—Entonces el cielo debió sentir mucha pena por ti para darte otra oportunidad.
Los ojos se me llenaron de lágrimas.
Era la primera persona a quien le había contado la verdad.
Y era la primera que no me llamó loca.
El gran banquete de reconocimiento de la familia Sen se celebró poco después.
Mi padre adoptivo subió al escenario.
—Durante generaciones nuestra familia solo tuvo hijos varones. Pero el destino me regaló una hija cuando menos lo esperaba.
Me llamó.
—Sen Jin.
Caminé hacia él bajo los aplausos.
Entonces se abrieron las puertas.
Geu Zhou apareció.
—¡Espera!
Todos se volvieron.
Él se acercó a mí con los ojos rojos.
—Sé que me equivoqué. Sé que te lastimé. Vi la verdadera cara de Yao Yao. Dame otra oportunidad de ser tu hermano.
Sen Yu apareció a mi lado.
—Llegaste tarde.
Geu Zhou ignoró su comentario.
—Jin, volveré a hacer lo que sea necesario. Solo dime qué quieres.
Lo observé.
En mi vida anterior habría dado cualquier cosa por escuchar aquellas palabras.
Ahora ya no necesitaba ninguna.
—Tengo mi propia vida —respondí—. Por favor, no vuelvas a molestarme.
—Soy tu hermano verdadero.
Miré a Sen Yu.
Después miré a los dos adultos que me habían dado un hogar cuando mi propia familia me trató como una carga.
—No. Tú compartes mi sangre.
Tomé la mano de mi madre Sen.
—Mi familia es la que me eligió cuando yo no tenía nada que ofrecerles.
Seguridad acompañó a Geu Zhou hacia la salida.
Antes de desaparecer, se volvió una última vez.
Y por primera vez no vi odio en sus ojos.
Solo arrepentimiento.
Pero algunas disculpas llegan después de que el corazón deja de necesitarlas.
Aquella noche me tomé una fotografía con los Sen.
Mi padre estaba sonriendo.
Mi madre me abrazaba.
Sen Yu fingía estar molesto porque yo ocupaba demasiado espacio frente a la cámara.
Y mientras el fotógrafo contaba hasta tres, comprendí por qué había recibido una segunda vida.
No fue para vengarme de la familia Geu.
Ni para demostrar quién tenía razón.
Fue para aprender algo que nunca había entendido en mi primera vida:
un hogar no es el lugar donde compartes sangre.
Es el lugar donde, cuando todos los demás te abandonan, alguien abre la puerta y te dice:
“Entra. Desde hoy, eres nuestra.”