Ella Pasó Frente al Jefe de la Mafia Sin Siquiera Mirarlo Atrás — Lo Que Él Ordenó Después Dejó a
Ella Pasó Frente al Jefe de la Mafia Sin Siquiera Mirarlo Atrás — Lo Que Él Ordenó Después Dejó a

PARTE 1
Penelope siempre había pensado que la mejor forma de sobrevivir en Nueva York era pasar desapercibida. No porque le faltara personalidad, sino porque había aprendido que muchas personas juzgaban antes de conocer. En un mundo donde todos competían por llamar la atención, ella prefería dejar que su trabajo hablara por ella.
Como especialista en joyas antiguas para una prestigiosa casa de subastas, Penelope había dedicado años a estudiar piezas que pertenecieron a familias poderosas, reyes olvidados y coleccionistas misteriosos. Conocía el valor de un diamante, pero también sabía que las historias escondidas detrás de cada objeto eran mucho más importantes.
Esa noche, su amiga Holly prácticamente la obligó a asistir a una exclusiva fiesta en Manhattan. El lugar estaba lleno de personas famosas, empresarios y herederos que parecían vivir en un mundo completamente diferente al suyo.
—Penelope, por una vez intenta divertirte —le dijo Holly mientras acomodaba su vestido—. Esta noche estará aquí la familia Romano.
Penelope levantó una ceja sin mucho interés.
—¿Y eso debería impresionarme?
Holly bajó la voz.
—No es cualquier familia. Estoy hablando de Casian Romano.
El nombre era conocido incluso por quienes intentaban mantenerse alejados de los rumores. Un hombre poderoso, reservado y con una presencia capaz de cambiar el ambiente de una habitación sin decir una sola palabra.
Pero Penelope no estaba interesada.
Mientras todos observaban la entrada esperando verlo aparecer, ella solo tenía una misión: encontrar algo de comida antes de que desapareciera el buffet.
Cuando las puertas principales se abrieron y Casian Romano entró al salón, toda la atención se dirigió hacia él. Los invitados se apartaron, los hombres mostraron respeto y muchas mujeres intentaron captar su mirada.
Casian estaba acostumbrado a eso.
Durante años había visto miedo, admiración y personas intentando acercarse por interés. Nada lograba sorprenderlo.
Hasta que vio a Penelope.
Ella estaba frente a la mesa de comida, completamente concentrada en un pequeño aperitivo de trufa que quedaba en una bandeja de plata.
Sin notar quién estaba frente a ella, Penelope caminó directamente hacia él.
—Disculpe —dijo con tranquilidad.
Antes de que alguien pudiera reaccionar, tomó el último aperitivo y continuó caminando.
El silencio cayó sobre la sala.
Nadie trataba a Casian Romano como si fuera una persona común.
Uno de sus hombres dio un paso adelante, pero Casian levantó una mano.
Por primera vez en mucho tiempo, algo parecido a una sonrisa apareció en su rostro.
Aquella mujer no había intentado impresionarlo. No había buscado su aprobación. Ni siquiera parecía saber que acababa de ignorar al hombre más temido del lugar.
—Mateo —dijo Casian con calma—. Tráeme a esa mujer.
Minutos después, Penelope estaba revisando unos documentos cuando una enorme sombra apareció frente a ella.
—Señorita, el señor Romano desea hablar con usted en la zona VIP.
Penelope miró al hombre, luego miró hacia donde estaba Casian esperando.
—No, gracias.
Mateo quedó confundido.
Nadie rechazaba una invitación de Casian Romano.
—Creo que no entiende. No es una petición.
Penelope respiró profundamente.
—Entiendo perfectamente. Pero si quiere hablar conmigo, puede caminar hasta aquí. Yo no soy alguien a quien se llama con un chasquido de dedos.
Cuando Mateo regresó y contó lo ocurrido, Casian se levantó lentamente.
Toda la sala volvió a quedarse en silencio.
Penelope sintió que el ambiente cambiaba cuando él se acercó. Casian se sentó frente a ella, mirándola como si intentara descubrir un misterio.
—¿Siempre ignoras a las personas importantes? —preguntó.
Penelope tomó un sorbo de agua.
—Solo cuando bloquean mi camino hacia la comida.
Por primera vez, Casian soltó una pequeña risa.
No era una reacción común en él.
Aquella mujer había logrado algo que nadie conseguía: despertar su curiosidad.
Pero Penelope no sabía que ese encuentro no terminaría allí.
Porque el lunes siguiente, cuando llegó a su oficina, recibió una noticia que cambiaría completamente su vida…
PARTE 2
Porque el lunes siguiente, cuando llegó a su oficina, recibió una noticia que cambiaría completamente su vida.
Su jefe apareció en su despacho con una expresión preocupada. Una colección privada de joyas extremadamente valiosa acababa de ser adquirida por un nuevo propietario, y había una condición inesperada.
El comprador quería que Penelope personalmente realizara la evaluación completa de la colección.
Ella frunció el ceño.
—¿Quién es el comprador?
Su jefe dudó antes de responder.
—Romano Holdings.
El corazón de Penelope se detuvo por un instante.
—¿Casian Romano?
La respuesta estaba en los documentos.
No era una coincidencia.
Casian había comprado una enorme propiedad privada donde se encontraba la colección y ahora necesitaba que ella trabajara allí durante varios días.
Penelope entendió rápidamente que aquel hombre había encontrado una forma de volver a verla.
Cuando llegó a la mansión, intentó mantener su profesionalismo. No estaba allí para hablar de la fiesta ni para descubrir las intenciones de Casian. Estaba allí para hacer su trabajo.
La biblioteca había sido transformada en una sala de evaluación. Decenas de piezas antiguas estaban organizadas cuidadosamente sobre mesas especiales.
Casian la esperaba.
—Sabía que vendrías.
Penelope dejó su maletín sobre la mesa.
—Estoy aquí porque mi empresa aceptó el contrato. No porque usted lo haya pedido.
Una expresión divertida apareció en el rostro de Casian.
Durante los siguientes días, ambos compartieron el mismo espacio. Penelope examinaba joyas durante horas mientras Casian observaba en silencio.
Ella comenzó a notar algo extraño.
Detrás de la imagen fría y poderosa, había un hombre extremadamente concentrado, alguien que cargaba con demasiadas responsabilidades.
Pero la distancia entre ambos cambió cuando Penelope encontró algo inesperado dentro de una antigua pieza de joyería.
Era un compartimento oculto.
Dentro había un pequeño material moderno que no pertenecía a una joya antigua.
Casian dejó de sonreír cuando lo vio.
—Esto no era parte de la colección —dijo ella.
El ambiente cambió.
Entonces Casian reveló la verdad.
Aquella colección no era simplemente una muestra de riqueza. Había información escondida entre las piezas, información que muchas personas estaban buscando.
Penelope comprendió que había sido llevada allí no solo por sus habilidades como experta, sino porque era una de las pocas personas capaces de descubrir aquel secreto.
—Me utilizaste —dijo ella.
Casian la miró en silencio.
—Necesitaba a alguien con tus ojos. Alguien que pudiera encontrar lo que otros pasarían por alto.
Antes de que Penelope pudiera responder, un fuerte estruendo interrumpió la conversación.
La mansión entró en alerta.
Los guardias comenzaron a moverse y Casian reaccionó de inmediato.
Por primera vez, Penelope vio al hombre que existía detrás de los rumores.
No era solo un empresario.
Era alguien acostumbrado a proteger lo que consideraba importante.
Casian la tomó del brazo y la llevó hacia un lugar seguro mientras todo alrededor se volvía caos.
En medio de la confusión, Penelope se dio cuenta de algo que la sorprendió más que cualquier secreto de la colección:
Casian Romano, el hombre que todos temían, no estaba preocupado por la riqueza ni por los documentos.
Estaba preocupado por ella.
Y cuando finalmente quedaron a salvo, Casian tomó su mano y dijo en voz baja:
—Ahora entiendes por qué nunca quise que estuvieras lejos de mí.