El rey vampiro la obligó a casarse para cobrar la deuda de su padre… pero jamás imaginó que aquella joven humana terminaría cambiando su corazón y todo su reino

El rey vampiro la obligó a casarse para cobrar la deuda de su padre… pero jamás imaginó que aquella joven humana terminaría cambiando su corazón y todo su reino

PARTE 1

La taberna quedó completamente en silencio cuando los guardias del rey vampiro atravesaron la puerta.

Olivia Thorne supo inmediatamente que habían venido por ella.

Su padre también.

—Buscamos a la hija del carpintero —anunció el capitán.

Marcus, el padre de Olivia, se colocó delante de ella.

—Por favor… puedo trabajar el doble. Pagaré todo.

El capitán ni siquiera pestañeó.

—El rey Dominic esperó veinte años. La deuda vence hoy.

Olivia sintió un escalofrío.

Había sido apenas una bebé cuando su madre murió y una terrible epidemia dejó al pueblo al borde de la ruina. Desesperado por alimentar a su hija y mantener abierto su taller, Marcus había pedido dinero al reino de los vampiros.

El precio real de aquel préstamo acababa de llegar.

—Iré —dijo Olivia.

Su padre comenzó a llorar.

Tres días después, un carruaje negro la dejó frente a un palacio construido sobre una montaña.

Allí escuchó historias aterradoras sobre Dominic: un vampiro de trescientos años que había terminado las guerras entre humanos y vampiros mediante una violencia brutal.

Cuando Olivia entró en el salón del trono esperaba encontrar un monstruo.

Encontró algo peor.

Un hombre inquietantemente hermoso.

Dominic parecía tener unos treinta años, aunque llevaba siglos vivo. Tenía cabello oscuro, piel pálida y ojos rojos que parecían atravesar cualquier mentira.

—¿Ésta es la hija del carpintero? —preguntó con evidente decepción.

Olivia sintió arder su orgullo.

—Soy Olivia Thorne. Vine a pagar una deuda, no a convertirme en decoración.

Los nobles quedaron horrorizados.

Dominic descendió lentamente del trono.

—¿Sabes cuál fue exactamente el trato que hizo tu padre?

—No.

El vampiro se detuvo frente a ella.

—Prometió entregarme aquello que más valorara cuando llegara el momento de pagar.

Olivia palideció.

—Y usted decidió que eso era yo.

—Exactamente.

Después llegó la verdadera sentencia.

—Te casarás conmigo.

Olivia creyó haber escuchado mal.

Dominic explicó que sería reina y permanecería junto a él hasta que considerara satisfecha la deuda.

—¿Y si me niego?

—Tu padre perderá todo. Después cobraré la deuda sobre sus tierras y sobre quienes participaron de sus negocios.

No era una elección.

Aquella misma noche Olivia se convirtió en esposa del rey vampiro.

Pero ocurrió algo inesperado.

Cuando Dominic la acompañó después de la ceremonia, no la llevó a su dormitorio.

Abrió otra puerta.

—Estas son tus habitaciones.

Olivia lo miró desconcertada.

—¿No espera que…?

—Nuestro matrimonio es legal. Eso no significa que vaya a obligarte a compartir mi cama.

Por primera vez, Olivia dudó de todas las historias que había escuchado.

Durante los días siguientes Dominic prácticamente desapareció.

Hasta que una tarde los gritos de los guardias llenaron el patio.

Olivia corrió hacia una ventana.

Dominic acababa de regresar.

Estaba cubierto de sangre.

Había combatido solo contra vampiros rebeldes que pretendían volver a cazar humanos.

Olivia corrió hacia él.

—¡Está herido!

—Soy inmortal.

—Pues este inmortal parece haber perdido una pelea contra un oso.

Dominic casi sonrió.

Olivia permaneció junto a él limpiando sus heridas.

—¿Por qué arriesgarse por humanos?

Dominic guardó silencio.

Después confesó que recordaba cómo era el mundo antiguo: humanos tratados como ganado, asesinados por diversión.

—Yo terminé con eso. Y mientras gobierne, jamás permitiré que vuelva.

Aquella noche Olivia vio por primera vez al hombre detrás del monstruo.

Durante los meses siguientes comenzaron a cenar juntos.

Ella reorganizó los archivos reales y empezó a participar en reuniones del consejo. Dominic escuchaba sus opiniones y llegó incluso a modificar leyes que perjudicaban a los humanos.

Sin darse cuenta, Olivia comenzó a esperar cada noche para verlo.

Hasta que Dominic la detuvo una tarde en la biblioteca.

Parecía nervioso.

—Necesito confesarte algo sobre la deuda.

—¿Qué cosa?

Dominic respiró profundamente.

—La pagaste completamente hace dos meses, Olivia. Has sido libre todo este tiempo.

PARTE 2

Olivia sintió que el mundo se detenía.

—¿Libre?

—Tu trabajo en los archivos, tus labores en el consejo y todo lo que has hecho por el reino cubrieron la deuda más de una vez.

—Entonces… ¿por qué no me lo dijiste?

Dominic bajó la mirada.

—Porque no quería que te fueras.

Aquella respuesta le rompió algo por dentro.

Olivia había comenzado a quererlo, pero él había vuelto a quitarle exactamente aquello que siempre le habían arrebatado:

la posibilidad de elegir.

—Primero mi padre decidió mi destino. Después tú me obligaste a casarme. Y cuando finalmente fui libre, decidiste ocultármelo.

Dominic no intentó defenderse.

Sacó unos documentos.

—Son los papeles del divorcio. Ya los firmé. Puedes marcharte.

Olivia los tomó.

Era todo cuanto había deseado.

Entonces, ¿por qué sentía que estaba perdiendo algo?

Pasó la noche sin dormir.

Finalmente comprendió una verdad incómoda: ya no quería regresar a su antigua vida.

Amaba su trabajo.

Amaba aquel reino.

Y, contra toda lógica, amaba a Dominic.

Corrió hasta sus habitaciones.

—No voy a firmarlos.

Dominic se volvió lentamente.

—¿Qué?

—Me quedo. Pero ahora será diferente. Nada de contratos. Nada de deudas. Nada de decisiones tomadas por mí.

Se acercó.

—Si quieres estar conmigo, tendrás que conquistarme.

Dominic sonrió.

Y comenzaron nuevamente.

Esta vez por elección.

Pasearon bajo la luna, discutieron sobre política, compartieron libros y comenzaron a construir una relación real. Dominic dejó de tratarla como una obligación contractual y Olivia descubrió que podía amar al vampiro sin olvidar los errores del rey.

Su padre incluso visitó el palacio y pudo comprobar que Olivia permanecía allí porque realmente lo deseaba.

Parecía que finalmente habían encontrado paz.

Hasta que Victoria, la consejera de Dominic, llevó a Olivia hasta una cámara secreta.

Allí había una profecía escrita tres mil años atrás.

Hablaba de una reina humana que se casaría con el vampiro más poderoso y poseería la capacidad de unir ambas especies… o destruirlas.

La madre de Olivia descendía de una antigua estirpe humana poseedora de magia.

Entonces Victoria reveló lo peor:

—Dominic conocía tu linaje antes de casarse contigo.

Olivia sintió otra traición.

¿También su amor había formado parte de un plan?

No pudo enfrentarlo inmediatamente.

Dominic regresó gravemente herido de una emboscada. Un arma envenenada había perforado su cuerpo y ni siquiera su naturaleza vampírica podía curarlo.

Olivia tomó sus manos desesperadamente.

—No vas a morir.

Entonces sus palmas comenzaron a brillar.

Una luz dorada cubrió las heridas.

El veneno desapareció.

Dominic abrió los ojos.

Olivia comprendió que la profecía era verdadera.

—Sabías que tenía este poder.

Dominic finalmente confesó todo.

Al principio sí había buscado controlarla. Conocía la profecía y temía que otro reino la encontrara primero.

Pero algo había cambiado.

La conoció.

Discutió con ella.

La vio desafiarlo.

Y terminó enamorándose.

—La profecía dejó de importarme —confesó—. Sólo quería protegerte.

Olivia sabía que aquello no borraba sus errores.

Pero también sabía que el hombre frente a ella ya no era exactamente el rey que la había obligado a casarse.

Y ella tampoco era aquella aterrada hija de carpintero.

—Entonces dejaremos de esperar que la profecía decida nuestro destino.

Dominic frunció el ceño.

—¿Qué propones?

—Cambiar el reino nosotros mismos.

Olivia propuso escuelas donde humanos y vampiros estudiaran juntos, consejos con representación de ambas especies y leyes que dejaran de tratar a los humanos como ciudadanos inferiores.

Dominic sonrió.

—Probablemente conseguiremos que ambos pueblos nos odien.

Olivia tomó su mano.

—Entonces tendremos mucho trabajo.

El rey vampiro que una vez había utilizado una deuda para conseguir esposa terminó gobernando junto a una mujer que jamás pudo poseer.

Porque Olivia finalmente entendió algo que cambió su vida:

había llegado al palacio como pago de una deuda, pero sólo se convirtió verdaderamente en reina el día en que pudo marcharse… y decidió quedarse.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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