El Alfa salió sin camisa del dormitorio de su amada; su Luna herida estaba allí de pie.

El Alfa salió sin camisa del dormitorio de su amada; su Luna herida estaba allí de pie.

PARTE 1

Durante tres años creí que el amor podía cambiar el destino.

La bruja del sur había sellado mi vínculo de pareja con Dylan con un hechizo especial. Nos dio tres años para demostrar que nuestro amor era verdadero. Si después de ese tiempo seguíamos amándonos, el vínculo permanecería para siempre. Si no, desaparecería.

Yo acepté sin dudar.

Porque desde niña había amado a Dylan.

Cuando mi padre murió en una batalla y el puesto de Alpha quedó vacío, Dylan fue quien prometió quedarse a mi lado. Me dijo que construiríamos un futuro juntos y que yo sería su única Luna.

Durante esos años hice todo por él.

Lo ayudé a convertirse en el Alpha del clan, cuidé sus heridas, preparé pociones para aliviar sus dolores y permanecí detrás de él mientras todos admiraban su fuerza.

Pensé que con el tiempo me elegiría de verdad.

Pensé que tres años serían suficientes.

Pero entonces Eleanor regresó.

Su antiguo amor de infancia volvió al territorio y todo cambió en un instante.

Dylan comenzó a cancelar reuniones importantes para estar con ella. Incluso perdimos un enorme negocio por una decisión que tomó mientras corría a ayudarla.

Yo observaba en silencio.

Antes tenía miedo de que el día del vencimiento del vínculo llegara y Dylan me abandonara.

Ahora ya no.

Solo esperaba el momento en que finalmente sería libre.

Fui a ver a la bruja del sur para confirmar la verdad.

Ella tomó mi muñeca y miró la marca que representaba nuestro vínculo.

Sentí un ardor intenso.

Después de unos segundos, me miró con tristeza.

—Él no te ama de verdad. Cuando llegue el momento, esta marca desaparecerá… y con ella desaparecerá vuestro vínculo.

Volví a casa y marqué la fecha en mi calendario.

Solo quedaban unos días.

Esa noche Dylan entró en la habitación como si yo fuera una simple sirvienta.

Se quitó la camisa que yo le había regalado y la arrojó sobre mí.

—Habrá una cena familiar. Necesito que vengas conmigo.

Lo miré sin emoción.

—No iré.

Dylan frunció el ceño.

—¿Otra vez es por Eleanor?

Quise responder.

Quise decirle que durante tres años había soportado verlo elegirla una y otra vez.

Pero antes de poder hablar, su teléfono sonó.

Era ella.

Y al escuchar su voz, Dylan ni siquiera dudó.

Se dio la vuelta y salió corriendo hacia Eleanor.

Dejándome sola una vez más.

Pero esta vez algo dentro de mí cambió.

Porque entendí que no estaba perdiendo a Dylan…

Estaba recuperándome a mí misma.

PARTE 2

Después de aquella noche, dejé de esperar que Dylan regresara.

Durante años había encontrado excusas para justificarlo. Me decía que estaba ocupado, que tenía responsabilidades como Alpha, que su pasado con Eleanor no significaba nada.

Pero la verdad era mucho más dolorosa.

Nunca fui la primera opción.

Al día siguiente descubrí que Dylan había tomado mi tesoro más importante: una hierba rara llamada raíz dorada de sangre, un regalo que mi madre me había dejado antes de morir.

Esa planta podía salvar una vida.

Pero Dylan no la tomó para mí.

La tomó para Eleanor.

Fui hasta la casa del sanador y allí lo encontré junto a ella.

Mi hombro seguía herido y mi cuerpo apenas se recuperaba, pero Dylan solo miró la situación con indiferencia.

—La madre de Eleanor necesita esta hierba para sobrevivir.

Me quedé mirándolo.

—¿Y yo?

No respondió.

En ese momento comprendí que mi lugar en su corazón siempre había estado vacío.

Eleanor comenzó a contarme todas las veces que Dylan había hecho cosas por ella. Los regalos secretos, las noches esperando bajo la nieve, las promesas que yo creía que eran para mí.

Cada palabra destruía una ilusión más.

Solo quedaban pocos días para que el vínculo terminara.

Y decidí que no volvería a luchar por alguien que nunca luchó por mí.

Preparé mis cosas.

Pensaba marcharme.

Pero antes llegó la última ceremonia como Luna de Dylan.

Toda la manada estaba reunida.

Yo había preparado todo durante meses, como siempre.

Sin embargo, cuando Dylan apareció, no llegó solo.

Entró junto a Eleanor.

Ambos vestían colores combinados, como si fueran el Alpha y la Luna que todos esperaban ver.

Durante la ceremonia entregué mi regalo a Dylan: una pulsera hecha con cristales extremadamente raros, creada para protegerlo en batalla.

Era algo que había buscado durante mucho tiempo.

Dylan la miró.

Por un instante pensé que recordaría todo lo que había hecho por él.

Pero entonces Eleanor mostró su regalo.

Era algo sencillo, hecho a mano.

Y Dylan sonrió.

—Este es el mejor regalo que he recibido.

Después tomó mi pulsera.

La arrojó al suelo.

Y la rompió delante de todos.

El sonido del cristal quebrándose fue como escuchar mi propio corazón romperse.

En ese momento sentí que nuestro vínculo se debilitaba aún más.

Ya no quedaba nada.

Al día siguiente, la marca desaparecería.

Y Dylan sería libre.

Pero lo que él todavía no sabía era que cuando finalmente quisiera buscarme…

yo ya no sería la mujer que esperaba su amor.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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