Durante 3 años todos creyeron que ella se había ido… pero la verdad era mucho más oscura.

Durante 3 años todos creyeron que ella se había ido… pero la verdad era mucho más oscura.

 

PARTE 1

El rey Alfa Damian Ashgrove estaba a punto de tomar una decisión que nadie en su manada esperaba escuchar.

Después de tres años de silencio, de noches mirando una habitación vacía y de una búsqueda que parecía no tener final, había aceptado algo que jamás creyó posible: encontrar una nueva Luna antes de la próxima luna llena.

El castillo quedó en completo silencio cuando anunció sus palabras.

Muchos pensaron que era el momento de seguir adelante.

Después de todo, Elena Voss había desaparecido sin dejar rastro. No había mensaje, ni despedida, ni una sola señal que explicara por qué la mujer que había estado destinada a estar a su lado había desaparecido de repente.

Con el paso del tiempo, los rumores crecieron.

Algunos decían que Elena había escapado porque no quería cargar con el peso de ser Luna. Otros aseguraban que nunca había amado realmente a Damian.

Y aunque él nunca lo admitía delante de nadie, una parte de él había empezado a creer esas historias.

Porque aceptar que ella se había ido era más sencillo que aceptar una verdad mucho más dolorosa: que quizá algo terrible le había ocurrido y él no había podido protegerla.

Desde entonces, Damian se convirtió en un líder distante.

Gobernaba con firmeza, entrenaba más que antes y casi nunca mostraba emociones.

Incluso su propio lobo interior, que alguna vez había sido fuerte y lleno de vida, parecía haberse apagado junto con la esperanza de encontrarla.

Pero esa noche todo cambió.

Su Beta Corin llegó con una información que podía cambiar el destino de la manada.

En la frontera norte había una reunión clandestina. Un grupo de lobos renegados estaba realizando negocios ilegales, intercambiando prisioneros y omegas como si fueran objetos.

Damian llevaba años intentando acabar con ese tipo de prácticas.

No iba allí para buscar una nueva Luna.

Iba a conseguir pruebas.

Quería destruir esa red desde la raíz.

La reunión se realizó en un almacén abandonado cerca del bosque. La luz de las antorchas iluminaba rostros desconocidos mientras varias personas eran mostradas frente a compradores que observaban en silencio.

Damian ocultó su identidad y controló cada emoción.

Necesitaba pruebas.

No podía actuar impulsivamente.

Entonces apareció una mujer.

Fue llevada al centro del lugar con pasos débiles. Su ropa estaba desgastada, su rostro mostraba cansancio y una vieja marca cruzaba su clavícula.

El vendedor comenzó a describirla como si fuera una simple mercancía.

Pero Damian dejó de escuchar.

Algo había cambiado en el aire.

Un olor apenas perceptible llegó hasta él.

Débil.

Cubierto por años de sufrimiento.

Pero imposible de confundir.

Su lobo despertó después de mucho tiempo.

Por primera vez en tres años, sintió algo que creía perdido para siempre.

Era ella.

Elena.

Su mente intentó negarlo, pero su corazón ya lo sabía.

La mujer levantó lentamente la mirada.

Sus ojos se encontraron.

Pero lo que Damian vio no fue a la Elena que recordaba.

No había alegría.

No había reconocimiento.

Solo miedo.

Ella retrocedió ligeramente, como si esperara que él también pudiera hacerle daño.

Ese pequeño movimiento rompió algo dentro de Damian.

Había imaginado miles de veces el momento de volver a verla.

Pensó que ella correría hacia él.

Pensó que ambos llorarían de felicidad.

Nunca imaginó que Elena lo miraría como a un extraño.

Respiró profundamente y mantuvo el control.

No podía asustarla más.

Se acercó al vendedor y ofreció una cantidad tan grande que nadie se atrevió a discutir.

El hombre aceptó rápidamente.

Cuando finalmente quitaron las cadenas, Damian caminó hacia ella con cuidado.

No intentó abrazarla.

No intentó obligarla a recordar.

Solo se arrodilló frente a ella y habló con suavidad.

Durante unos segundos, Elena permaneció inmóvil.

El nombre parecía despertar algo dentro de ella, pero también una profunda confusión.

Cuando Damian la sacó de aquel lugar, comprendió que recuperar a Elena no sería como volver al pasado.

Porque la mujer que había encontrado seguía siendo ella…

pero una parte de su alma había tenido que luchar durante demasiado tiempo para sobrevivir.

Y mientras el carruaje avanzaba de regreso al castillo, Damian todavía no sabía que la desaparición de Elena escondía una traición mucho más cercana de lo que jamás imaginó.

PARTE 2

Elena despertaba sobresaltada durante el camino.

Cada ruido la hacía reaccionar con miedo, como si su cuerpo todavía esperara encontrarse en aquel lugar oscuro donde había pasado los últimos años.

Damian permaneció cerca, pero mantuvo distancia.

Quería protegerla.

Quería decirle que todo había terminado.

Pero entendió que las palabras no podían reparar tres años de dolor.

Al llegar al castillo, los sanadores examinaron a Elena y descubrieron la verdad.

Había sido trasladada de un lugar a otro durante años.

La habían mantenido bajo control con un dispositivo que bloqueaba su conexión con su lobo y debilitaba el vínculo que tenía con Damian.

Por eso él nunca pudo encontrarla.

No porque hubiera dejado de buscar.

Sino porque alguien había escondido su presencia.

Los primeros días fueron difíciles.

Elena hablaba poco.

Se alejaba cuando alguien se acercaba demasiado y se ponía nerviosa con movimientos repentinos.

Damian sufrió al verla así, pero decidió hacer lo único que podía ayudarla.

Esperar.

No intentó recuperar al instante la relación que habían perdido.

No exigió que volviera a ser la misma mujer de antes.

Simplemente estuvo allí.

Cada día visitaba sus habitaciones.

A veces hablaban.

A veces solo permanecían en silencio.

Poco a poco, Elena comenzó a confiar nuevamente.

Hasta que una noche decidió contarle la verdad.

Tres años antes, durante un viaje de suministros cerca de la frontera oriental, había sido atacada.

El responsable era Corwin Blackthorn, un antiguo rival que quería debilitar el poder de Damian.

Su plan era eliminar cualquier obstáculo para reclamar influencia sobre la manada.

Pero matar a Elena habría provocado una guerra.

Así que eligió algo más oculto.

Hacerla desaparecer.

La vendió a una red clandestina y eliminó cualquier rastro que pudiera relacionarlo con ella.

Durante años, Elena fue trasladada de un lugar a otro.

Intentó escapar más de una vez.

Pero cada intento terminó haciéndola perder la esperanza.

Aun así, nunca olvidó quién era.

Nunca renunció a su vínculo con Damian.

Nunca dejó de creer que algún día alguien la encontraría.

Damian escuchó sin interrumpir.

La rabia estaba dentro de él, pero sabía que actuar por impulso solo pondría todo en peligro.

Cuando Elena terminó de hablar, él tomó su mano lentamente.

Esta vez ella no se apartó.

—Pensé que habías creído que te abandoné —susurró Elena.

Damian bajó la mirada.

Había cargado con esa culpa durante años.

—Me obligué a pensar eso porque aceptar que te había perdido era demasiado doloroso.

Por primera vez desde su regreso, Elena lloró.

No por miedo.

Sino porque entendió que él nunca había dejado de buscarla.

A partir de ese momento comenzó una nueva etapa.

El vínculo entre ellos no volvió de un día para otro.

Se reconstruyó poco a poco.

Una comida juntos.

Una caminata por el jardín.

Una mano tomada durante una noche difícil.

Mientras Elena recuperaba su fuerza, Damian investigaba en secreto a Corwin.

No quería una venganza sin control.

Quería justicia.

Finalmente, las pruebas fueron suficientes.

Los documentos encontrados en la red clandestina confirmaron la participación de Corwin.

Damian llevó todo ante el consejo de los alfas.

La verdad salió a la luz.

Corwin perdió su territorio y su posición de poder.

Su propia manada se separó después de conocer sus acciones.

La justicia llegó sin destruir más vidas.

Llegó mediante pruebas, decisiones y la verdad.

Cuando Damian regresó al castillo, reunió a todos.

Durante meses, la manada había esperado escuchar quién sería la nueva Luna.

Pero la respuesta era otra.

No había una nueva Luna.

La verdadera Luna había regresado.

Elena todavía necesitaba tiempo, pero todos entendieron que su lugar nunca había desaparecido.

Pasaron los meses.

La mujer que volvió al castillo llena de miedo comenzó a recuperar su antigua esencia.

Volvió a sonreír.

Volvió a entrenar.

Volvió a ser la persona fuerte y cálida que muchos recordaban.

En la siguiente luna llena, Damian y Elena estuvieron juntos frente a toda la manada.

Ella llevaba un vestido sencillo.

La marca de su pasado seguía visible.

Pero ya no era un símbolo de dolor.

Era una prueba de que había sobrevivido.

Damian tomó su mano y miró a todos.

No estaba presentando una nueva Luna.

Estaba recibiendo de vuelta a la mujer que nunca dejó de pertenecer a ese lugar.

La manada celebró en silencio y con respeto.

Elena permaneció a su lado, ya no como alguien que necesitaba ser salvada.

Sino como alguien que había encontrado nuevamente su propia fuerza.

Esa noche, bajo la luz de la luna llena, Damian sintió algo que había perdido durante tres años.

No era poder.

No era victoria.

Era hogar.

Elena apretó su mano suavemente.

—Estoy aquí —dijo ella.

Y por primera vez en mucho tiempo, Damian supo que realmente era verdad.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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