Besó por error al príncipe vampiro equivocado; el rey vampiro sonrió con suficiencia: «Al hermano equivocado, querida».

Besó por error al príncipe vampiro equivocado; el rey vampiro sonrió con suficiencia: «Al hermano equivocado, querida».

PARTE 1 

Seleni Thornwood entró en la Corte de Nightfall dispuesta a entregar siete años de su vida por salvar a su hermano.

Solo tenía que hacer una cosa: besar al príncipe vampiro Alaric y sellar un antiguo tratado de sangre.

Parecía sencillo.

Hasta que, segundos después de aquel beso, una voz masculina surgió desde las sombras:

—Hermoso beso, querida… lástima que hayas elegido al hermano equivocado.

Seleni sintió que el corazón se le detenía.

Todo había comenzado por Thomas, su hermano menor. Sus apuestas lo habían llevado demasiado lejos y ahora debía dinero a vampiros capaces de matarlo sin pestañear. Lo tenían encerrado, y Seleni era lo único que se interponía entre él y una sentencia de muerte.

El consejero Mordane le explicó el acuerdo con frialdad: un beso al príncipe Alaric sellaría el tratado, las deudas desaparecerían y Thomas quedaría libre.

Por eso Seleni aceptó.

La enviaron sola a los jardines iluminados por la luna.

Allí encontró a un hombre de cabello oscuro junto a una fuente. Era alto, elegante y peligrosamente hermoso. Sus ojos plateados brillaban en la oscuridad.

—¿Príncipe Alaric? —preguntó ella.

Él no corrigió el error.

Simplemente sonrió.

Seleni se acercó temblando. Nunca había besado a nadie y su primer beso iba a ser con un vampiro.

Cerró los ojos.

Los labios fríos del hombre tocaron los suyos.

Esperaba brutalidad, pero recibió ternura.

El beso fue lento, cuidadoso, casi dulce. Durante unos segundos olvidó a Thomas, la deuda y el miedo.

Hasta que una carcajada rompió el momento.

—Vaya, vaya…

Seleni se separó bruscamente.

Otro hombre estaba bajo el arco del jardín.

Era rubio, de ojos azul hielo, y llevaba una corona negra.

Seleni palideció.

—¿Quién es usted?

El desconocido sonrió mostrando los colmillos.

—El rey Alaric.

Luego señaló al hombre que acababa de besar.

—Y él es mi hermano, el príncipe Cashion.

El mundo de Seleni se derrumbó.

Había besado al vampiro equivocado.

Pero lo peor todavía no había llegado.

Alaric le preguntó si Mordane le había explicado qué significaba realmente el beso del tratado.

—Salva a mi hermano —respondió.

—Sí. Pero también crea un vínculo.

Seleni sintió frío.

Alaric explicó la verdad que le habían ocultado: aquel beso no era simbólico. La antigua magia vampírica vinculaba durante siete años a la humana con el vampiro que recibiera el beso.

—Entonces…

Miró horrorizada a Cashion.

—¿Estoy vinculada a él?

—Sí.

La ira sustituyó al miedo.

Cashion confesó que había permitido el engaño porque la había visto aterrorizada y creyó que él podría tratarla con mayor suavidad que su intimidante hermano.

Seleni quiso golpearlo.

Solo una pregunta importaba.

—¿Thomas quedará libre?

Alaric asintió.

El tratado exigía un beso, pero no especificaba claramente a cuál de los hermanos. Técnicamente, la deuda estaba pagada y Thomas sería liberado.

Seleni casi lloró de alivio.

Entonces Alaric añadió:

—Sin embargo, tú seguirás vinculada a Cashion durante siete años.

—¿No existe ninguna manera de romperlo?

La sonrisa del rey cambió.

—Existe una.

Cashion se puso rígido.

—Alaric, no.

—La antigua ley me permite invocar el Derecho de Desafío.

No se trataba de un duelo.

Era mucho peor.

Seleni tendría que escoger voluntariamente con cuál de los dos hermanos permanecería vinculada durante los próximos siete años.

Cashion: el príncipe amable que la había besado con ternura… pero que también la había engañado.

O Alaric: el rey vampiro del que todos parecían tener miedo.

El rey se acercó hasta quedar frente a ella.

—Tienes hasta mañana para decidir.

Luego inclinó la cabeza hacia su oído.

—Elige con cuidado, Seleni.

Sus ojos azules parecieron arder.

—Siete años es demasiado tiempo para descubrir que elegiste al hermano equivocado.

PARTE 2 

Seleni no consiguió dormir.

Cashion fue a verla y pidió perdón sinceramente. Le confesó que había querido liberar a Alaric de una responsabilidad más. Desde la muerte de su padre, el nuevo rey cargaba con conflictos territoriales, problemas políticos y una corte al borde de la crisis.

—Si me eliges —le prometió Cashion—, jamás te obligaré a hacer nada. Tendrás tranquilidad.

Parecía la elección sensata.

Pero antes de marcharse añadió una advertencia:

—Con Alaric tendrías pasión, poder y protección… pero amar a mi hermano es como amar un incendio. Es hermoso hasta que te consume.

Aquellas palabras acompañaron a Seleni hasta el salón del trono.

Cashion esperaba a un lado.

Alaric estaba sentado sobre un trono negro, vestido como el rey que era.

Mordane abrió el antiguo libro.

—La decisión es tuya. Ninguna magia puede obligarte.

Seleni observó primero a Cashion.

Con él habría seguridad.

Después miró a Alaric.

Con él no había ninguna promesa de una vida fácil.

Y precisamente eso la asustaba.

—Antes de elegir, quiero preguntarle algo al rey.

Alaric descendió del trono.

—Pregunta.

—¿Por qué me quieres? Ni siquiera me conoces.

El silencio fue absoluto.

Alaric se detuvo delante de ella.

—He vivido quinientos años sin creer en el destino. Entonces entré en aquel jardín y te vi besando a mi hermano.

Su voz se volvió más baja.

—Y algo dentro de mí te reconoció.

Seleni apenas podía respirar.

—¿Qué esperarías de mí?

—Todo.

Ella retrocedió.

Alaric sonrió.

—No tu obediencia. Quiero tu confianza, tus pensamientos, tus sueños. Quiero una compañera a mi lado. Pero quiero que me elijas porque también sientes esto.

El rey acercó los labios a su oído.

—No puedo prometerte una vida sencilla, Seleni. Pero puedo prometerte una vida extraordinaria.

Entonces comprendió.

Cashion representaba comodidad.

Alaric representaba algo que no podía explicar, pero tampoco ignorar.

Se volvió hacia Mordane.

—He decidido.

Cashion bajó ligeramente la mirada.

Alaric permaneció inmóvil.

—Elijo al rey Alaric.

La sala estalló en murmullos.

Mordane comenzó el ritual.

Una oleada de calor atravesó el pecho de Seleni. De repente sintió otra presencia dentro de su conciencia.

Alaric.

Podía sentirlo.

Y él podía sentirla.

El vínculo había sido transferido y sellado durante siete años.

Pero Seleni pronto descubrió algo importante: Alaric no quería una esclava.

Le dio libertad dentro de Nightfall y dejó claro que cualquier intimidad entre ellos solo ocurriría cuando ella lo deseara.

Empezaron hablando durante noches enteras.

Después llegaron las miradas.

Las bromas.

Los pequeños roces.

Y finalmente un amor que ninguno de los dos había esperado.

Cashion aceptó la decisión de Seleni sin resentimiento y terminó convirtiéndose en uno de sus amigos más cercanos.

Alaric, por su parte, dejó de ser ante sus ojos aquel monstruoso rey vampiro.

Era un hombre que llevaba siglos sintiéndose solo.

Y Seleni se convirtió en la primera persona capaz de atravesar sus murallas.

Meses después, ambos regresaron al mismo jardín donde había comenzado todo.

Alaric rodeó su cintura.

—Todavía quedan más de seis años de nuestro vínculo.

Seleni sonrió.

—Precisamente quería hablarte de eso.

El rey se tensó.

Tal vez pensó que ella deseaba marcharse cuando terminara el contrato.

Pero Seleni tomó su rostro entre las manos.

—Siete años no son suficientes.

Los ojos azules de Alaric se abrieron.

—¿Qué estás diciendo?

—Que cuando llegue el momento quiero convertirme. Quiero hacer permanente nuestro vínculo.

Respiró profundamente.

—No quiero ser solamente tu compañera durante siete años. Quiero ser tu reina. Quiero estar contigo para siempre.

Alaric la besó antes de que pudiera terminar.

A través del vínculo, Seleni sintió algo inmenso: alivio, felicidad y un amor acumulado durante quinientos años de soledad.

—¿Eso significa que sí? —preguntó ella cuando consiguió respirar.

Alaric apoyó la frente contra la suya.

—Significa que te elijo para siempre.

Cashion, que estaba cerca, se retiró discretamente dejándolos solos entre las flores nocturnas.

Seleni miró al hombre al que jamás había planeado conocer.

Había llegado a Nightfall desesperada por salvar a su hermano.

Había besado al vampiro equivocado.

Había cometido un error capaz de cambiar toda su existencia.

Y, sin embargo, aquel error la había llevado exactamente al lugar al que pertenecía.

Porque algunas veces el peor error de nuestra vida no nos aleja de nuestro destino… sino que nos conduce directamente hacia él.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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