«¡Arráncale el corazón para salvar a mi amada!», ordenó el Alfa… hasta que lloró ante su tumba vacía.

«¡Arráncale el corazón para salvar a mi amada!», ordenó el Alfa… hasta que lloró ante su tumba vacía.

PARTE 1

El día en que debía convertirme en la compañera oficial de Cain, el Alfa de la manada Sterling, mi vida se convirtió en una condena.

Su padre desapareció durante un ataque de lobos renegados. Su madre quedó gravemente herida al protegerlo, y horas después encontraron al padre de Cain inconsciente en una habitación de hotel junto a mi madre. Ambos habían sido drogados.

Nadie quiso escuchar explicaciones.

Cain decidió que mi madre había seducido a su padre y que yo me había acercado a él por la fortuna de su familia.

Yo estaba embarazada de ocho meses.

Aun así, me obligó a entrar en el pozo de plata para “demostrar” que nuestro hijo merecía vivir.

Sobreviví, pero mi loba, Kora, no.

Después del parto, Cain me quitó a Finn.

—Él crecerá creyendo que su madre murió —me dijo—. Tú solo serás una esclava de esta manada.

Durante tres años limpié habitaciones, serví comida y soporté humillaciones mientras veía a mi propio hijo pasar frente a mí sin saber quién era yo.

Solo resistía por dos razones: Finn y mi madre, que seguía en coma.

Había ahorrado en secreto. También había solicitado abandonar la manada. En pocos días pensaba marcharme para siempre con mi madre.

Entonces llegó el cumpleaños de Finn.

Entré a escondidas en su habitación y encontré a Sage, la amiga de infancia de Cain, ofreciéndole un pastel de moonberry.

Sentí que la sangre se me congelaba.

Finn era peligrosamente alérgico a esas frutas.

Sage lo sabía.

Corrí y tiré el pastel al suelo antes de que pudiera probarlo.

Mi hijo me miró con odio.

—¡Esclava! ¡Tú mataste a mi mamá!

Después se lanzó contra mí.

No me defendí.

¿Cómo podía hacerlo, si era el niño por quien había soportado todo?

Cain apareció y, antes de que pudiera explicarme, Sage comenzó a llorar.

Dijo que yo había arruinado el pastel por celos.

Cain le creyó.

Otra vez.

Poco después, Sage apareció en el hospital con una bruja. Afirmaron que existía una forma de despertar a la madre de Cain: preparar una poción con el corazón de una persona que poseyera poderosa magia curativa.

Eligieron a mi madre.

Me arrodillé frente a Cain.

Le rogué.

Le expliqué que mi madre apenas comenzaba a mostrar señales de recuperación.

Pero él arrojó frente a mí un antiguo contrato donde ella había prometido sacrificarlo todo para proteger a la familia Alfa.

—Es una deuda —dijo.

Mientras los demás se preparaban, Sage se inclinó hacia mí y susurró:

—¿Quieres saber algo? La poción podría hacerse con otros ingredientes. Pero yo pedí que usaran el corazón de tu madre.

Intenté gritar la verdad.

Nadie me escuchó.

Mi madre murió.

Y la madre de Cain despertó.

Ya no tenía nada que perder.

Quise limpiar el nombre de mi madre antes de marcharme. Por eso regresé al hospital buscando a la Luna, esperando que recordara lo ocurrido durante el ataque.

Sage estaba esperándome.

Antes de que pudiera reaccionar, inyectó una solución de plata en el suero de la madre de Cain.

Las alarmas comenzaron a sonar.

Cain entró.

Sage señaló hacia mí.

—¡Fue Arya! ¡Intentó matar a tu madre!

—No fui yo —dije—. Cain, por favor, mírame. Sage lo hizo delante de mí.

Pero sus ojos ya estaban llenos de odio.

Me encerró con criminales renegados y después ordenó que me llevaran nuevamente al pozo de plata.

—Que haya un sanador cerca —dijo—. No quiero que muera.

Cain se marchó.

Entonces los guardias sonrieron.

Uno sacó un frasco.

—La señorita Sage tiene instrucciones diferentes.

Me obligaron a beber plata concentrada antes de arrojarme al pozo.

El dolor borró todo lo demás.

Lo último que recuerdo fue al mayordomo gritando mi nombre mientras me sacaban de allí.

Días después, Cain regresó buscando explicaciones.

—¿Dónde está Arya?

El mayordomo bajó la mirada.

Y pronunció las palabras que destruyeron para siempre la vida del Alfa.

—Señor… Arya ha muerto.

PARTE 2

Cain se quedó inmóvil.

Al principio se negó a creerlo. Corrió hasta el pozo de plata y vio las manchas que todavía no habían podido limpiar. Entonces comprendió que su orden había tenido consecuencias que ya no podía deshacer.

Pero el golpe más cruel llegó cuando su madre recuperó parte de la memoria.

La Luna recordó que mi madre jamás había seducido a su esposo.

Alguien le había enviado un mensaje asegurando que su marido tenía una amante. Mi madre simplemente la acompañó para descubrir la verdad.

Durante el camino fueron atacadas.

Mi madre fue secuestrada y más tarde colocada inconsciente junto al padre de Cain para fabricar aquella escena.

—Arya y su madre eran inocentes —confesó la Luna—. Nosotros les fallamos.

Cain quedó destruido.

Todavía faltaba otra verdad.

Cuando preguntó por la poción que había salvado a su madre, un sanador admitió que el corazón de la mía nunca había sido indispensable. Había otras hierbas capaces de producir el mismo efecto.

Entonces Cain recordó a Sage.

Ella había llevado a la bruja.

Ella había insistido en el corazón.

Ella aparecía cada vez que algo terrible me ocurría.

Y también había sido Sage quien informó a su madre del supuesto romance.

Cain ordenó reabrir toda la investigación.

Los guardias terminaron confesando que Sage les había pagado para darme plata concentrada y mantener lejos a los sanadores.

Después encontraron antiguas grabaciones.

Cain no confrontó a Sage inmediatamente.

Esperó hasta el día en que ella creía que finalmente se convertiría en su Luna.

La plaza estaba llena.

Sage llegó vestida de blanco, sonriendo frente a toda la manada.

Pero Cain no inició la ceremonia.

Encendió una enorme pantalla.

La primera grabación mostraba a Sage reuniéndose con los lobos renegados antes del ataque y entregándoles información sobre las defensas de Sterling.

La segunda mostraba la habitación del hotel.

Sage había drogado al padre de Cain y a mi madre mientras ambos estaban inconscientes.

La tercera revelaba su conversación con la bruja.

—Diles que solo el corazón de esa mujer servirá.

La última mostraba a Sage sobornando a los guardias para impedir que recibiera ayuda en el pozo de plata.

Toda la manada quedó en silencio.

Después comenzaron los gritos.

Sage intentó negarlo.

Buscó apoyo en Finn.

Pero mi hijo ya había descubierto otra verdad: los alimentos y regalos que Sage le entregaba habían sido elegidos para provocar sus alergias.

—¿Por qué querías hacerme daño si decías que me querías? —preguntó Finn llorando.

Sage no pudo responder.

La bruja y los guardias fueron llevados frente a todos y confirmaron que ella había pagado por aquellos crímenes.

Entonces Sage dejó de fingir.

—¡Lo hice por ti! —le gritó a Cain—. ¡Arya te robó de mí!

Cain la miró como si estuviera viendo a una desconocida.

—La persona a quien debes pedir perdón no soy yo. Es Arya.

La llevaron ante la tumba que todos creían mía.

Allí Sage dijo algo que Cain jamás pudo olvidar.

—Yo mentí. Pero tú elegiste creerme.

Le recordó que había sido Cain quien me convirtió en esclava.

Cain quien me separó de Finn.

Cain quien permitió la muerte de mi madre.

Cain quien ignoró cada vez que le pedí que investigara.

La verdad terminó destrozándolo.

Sage, acorralada y consumida por su propia desesperación, terminó muriendo después de un último acto de violencia junto a aquella tumba.

Cain permaneció allí durante días, convencido de que si pedía perdón suficientes veces quizá yo regresaría.

Pero había algo que él no sabía.

Yo no estaba muerta.

Cuando el mayordomo me encontró, todavía respiraba.

Me llevó en secreto a un hospital y pidió ayuda a Ethan.

Al comprender hasta dónde había llegado todo, Ethan decidió salvarme y organizar una muerte falsa para que pudiera escapar de Sterling.

Cuando Ethan me llamó después para decirme que Cain estaba destruyéndose frente a mi tumba, respondí:

—No vuelvas a contarme nada sobre él. Cain y yo somos extraños.

Después me marché a Europa.

Encontré un pequeño pueblo junto al mar, compré una casa modesta y abrí una pastelería cerca del puerto.

Por primera vez nadie me llamaba esclava.

Nadie me exigía demostrar mi inocencia.

Dos años después conocí a Marcus, un Alfa de una manada cercana.

Era paciente.

Nunca me obligó a hablar de mi pasado.

Nunca convirtió el amor en una deuda.

Con el tiempo acepté convertirme en su compañera.

Después tuvimos una hija.

La llamamos Luna.

Pasaron varios años antes de que encontrara fuerzas para regresar al territorio Sterling.

No volví por Cain.

Volví por mi madre.

Quería que Marcus y Luna conocieran su tumba.

Mi hija colocó flores silvestres frente a la lápida.

—Hola, abuela. Mamá dice que eras muy buena.

Entonces escuché pasos detrás de nosotros.

Me giré.

Era Cain.

Estaba delgado, agotado, casi irreconocible.

Cuando me vio, quedó paralizado.

—Arya… estás viva.

Después miró a Marcus.

Miró a Luna.

Toda la esperanza de su rostro desapareció.

Cayó de rodillas.

—Perdóname. Renunciaré a todo. A mi posición, a mi fortuna… a cualquier cosa. Solo vuelve conmigo.

Lo observé.

Y descubrí algo que jamás habría imaginado años atrás.

Ya no le tenía miedo.

Tampoco lo amaba.

—Levántate, Cain.

—Eres mi compañera. Mi verdadera compañera.

Negué lentamente.

—Fui tu compañera.

Él me miró.

—Tiempo pasado.

Tomé la mano de Marcus.

Luna se abrazó a mi costado.

—Este es Marcus, mi esposo. Ella es nuestra hija. Ellos son mi familia ahora.

Cain comenzó a llorar.

Pero sus lágrimas no podían devolverme a mi madre.

No podían devolverme a Kora.

No podían borrar los años en que Finn aprendió a odiarme.

Y tampoco podían convertir el arrepentimiento en amor.

Me despedí de la tumba de mi madre y me marché con Marcus y Luna.

No miré atrás.

Durante años pensé que sobrevivir significaba resistir hasta que todos reconocieran mi inocencia.

Estaba equivocada.

Sobrevivir significaba dejar de permitir que ellos decidieran cuánto valía mi vida.

Cain finalmente conoció la verdad.

Finalmente se arrepintió.

Pero algunas verdades llegan demasiado tarde para reparar lo que destruyeron.

Y algunas segundas oportunidades no existen para regresar con quien nos rompió.

Existen para elegir, por primera vez, una vida donde nadie vuelva a hacerlo.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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