Alpha protegió a su Omega del linaje; fue su Luna quien soportó el peso de la espada.

Alpha protegió a su Omega del linaje; fue su Luna quien soportó el peso de la espada.

PARTE 1

Durante diez años creí que el amor podía cambiar a una persona. Creí que si permanecía a su lado, si protegía su espalda, si soportaba cada herida en silencio, algún día Dominic recordaría que yo no era su enemiga… sino la mujer que había elegido como su Luna.

Me equivoqué.

Mi mate, el poderoso Alpha Dominic, había encontrado a otra persona. Una Omega llamada Arya, una mujer con una sonrisa capaz de iluminar cualquier habitación. Para él, ella era calor y esperanza. Para mí, ella se convirtió en la prueba de que todos esos años de sacrificios nunca significaron nada.

Aquella noche puse frente a Dominic el acuerdo para romper nuestro vínculo.

Pensé que al menos tendría la oportunidad de marcharme con dignidad.

Pero él solo se rio.

Rompió el documento delante de mí y lanzó sobre la mesa una evaluación psicológica.

—Firma esto. Declara que estás enferma y te enviaré a un hospital. No permitiré que sigas dañando a Arya con tus mentiras.

Lo miré sin poder creerlo.

El hombre por quien había luchado contra enemigos, por quien casi había perdido la vida protegiendo nuestro territorio, ahora me veía como un monstruo.

En mi vida anterior, Dominic llegó incluso a destruirme por completo. Me acusó de manipularlo, me hizo sufrir castigos con plata y utilizó a nuestros propios hijos para obligarme a obedecer.

Morí pensando que jamás había sido suficiente para él.

Pero entonces desperté.

Volví al día exacto en que descubrí la existencia de Arya.

Esta vez no lloraría por Dominic.

Esta vez protegería a mis hijos y desaparecería de su vida.

Lo primero que hice fue enviar a mis pequeños lejos del territorio para mantenerlos a salvo.

Después fui a buscar a Arya.

La encontré rodeada de pequeños animales abandonados. La luz del sol caía sobre ella y entendí por qué Dominic se había enamorado de su dulzura.

Pero cuando me acerqué, un perro negro se lanzó hacia mí.

Antes de que pudiera reaccionar, Arya se interpuso y me abrazó para protegerme.

Su brazo quedó herido y la sangre empezó a cubrir su manga.

—Lo siento… ¿estás bien? No culpes a los perros, ellos solo estaban asustados.

Me quedé inmóvil.

Ella era la persona que supuestamente había destruido mi vida… y aun así fue quien me protegió.

Sin saberlo, esa pequeña herida estaba a punto de revelar una verdad que cambiaría todo.

PARTE 2

Seguí a Arya hasta su apartamento para curar su herida. Mientras limpiaba la sangre de su brazo, mis manos temblaban.

No era por la herida.

Era por las fotografías que cubrían sus paredes.

En cada imagen estaba Dominic.

Sonriendo.

Feliz.

Mirándola con una ternura que jamás había visto dirigida hacia mí.

Durante diez años pensé que Dominic simplemente era incapaz de mostrar afecto. Ahora comprendía la realidad: no era que no supiera amar… era que nunca quiso amarme a mí.

Entonces la puerta se abrió violentamente.

Dominic entró.

Su presencia llenó la habitación y su aura Alpha me hizo caer de rodillas. Pero él ni siquiera me miró.

Toda su preocupación era para Arya.

—¿Qué ocurrió? ¿Quién te hizo daño?

Ella intentó explicarle, pero Dominic solo me lanzó una mirada fría.

—Ella no importa.

Escuché esas palabras y sentí que algo dentro de mí finalmente murió.

Regresé a casa y encontré la misma amenaza que recordaba de mi vida anterior: el documento que decía que yo estaba mentalmente enferma.

Esta vez no discutí.

No rogué.

Tomé la pluma y firmé.

Dominic sonrió pensando que había ganado.

No sabía que yo ya había decidido abandonarlo para siempre.

Esa noche llamé a mi padre.

—Me equivoqué… Quiero volver a casa.

Mientras preparaba mis cosas, recordé un peligro del pasado: unos lobos renegados que atacaban animales indefensos cerca del territorio.

Antes de irme, decidí advertir a Arya.

No porque la perdonara.

Sino porque ella me había protegido cuando nadie más lo hizo.

Cuando llegué al lugar donde estaban los animales desaparecidos, encontramos algo aterrador.

Un lobo renegado estaba allí.

A su lado había una bolsa cubierta de sangre y un cuchillo de plata brillaba en su mano.

Arya gritó furiosa.

—¡Detente, monstruo!

El hombre se giró.

Y entonces sonrió.

Levantó el cuchillo y corrió directamente hacia ella.

No pensé.

No dudé.

Mi pasado volvió a mi mente: mis hijos, la sangre, la pérdida.

No permitiría que otra persona inocente muriera frente a mí.

Me lancé delante de Arya.

El cuchillo de plata atravesó mi cuerpo.

Caí al suelo mientras la sangre empapaba mi ropa.

Y justo cuando pensé que todo había terminado…

Dominic apareció.

Golpeó al atacante y corrió hacia Arya.

Pero sus ojos no estaban sobre mí.

Incluso después de haber recibido una herida mortal por protegerla, yo seguía siendo invisible para él.

El lobo renegado aprovechó la oportunidad y mintió.

Dijo que yo había planeado todo.

Que yo quería hacer daño a Arya.

Y Dominic…

Dominic creyó cada palabra.

Sin escuchar mi explicación, decidió castigarme.

Una vez más, eligió destruir a la mujer que había dado todo por él.

Pero esta vez había una diferencia.

Esta vez yo ya no era la Elena que esperaba su amor.

Y cuando Dominic finalmente descubriera la verdad…

sería demasiado tarde.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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