30 lobos arañaron su puerta durante la ventisca; la Omega no tenía idea de que uno de ellos era el Rey Alfa.

30 lobos arañaron su puerta durante la ventisca; la Omega no tenía idea de que uno de ellos era el Rey Alfa.

PARTE 1

La nieve no caía aquella noche.

Parecía que el cielo entero estaba gritando.

El viento golpeaba las montañas de Oak Haven con una fuerza capaz de congelar hasta los árboles más antiguos. Para Hayden Croft, aquella tormenta no era simplemente otro invierno difícil.

Era la prueba de que el mundo esperaba verla desaparecer.

Hayden era una Omega.

En la jerarquía de los clanes de hombres lobo, eso significaba ser considerada la más débil. Pero para Hayden había algo peor que ser una Omega: haber sido abandonada por su propia familia.

Después de la muerte de su padre, Alden Croft, un reconocido sanador del clan, todo cambió.

Alpha Allaric Vain tomó el control de sus propiedades y decidió que Hayden ya no tenía valor para el clan.

—Eres una carga —le dijo frente a todos los miembros de Oak Haven—. No puedes luchar, no tienes poder y no aportas nada.

Aquellas palabras quedaron grabadas en su corazón.

Fue expulsada del clan y enviada a una vieja cabaña de madera en los límites del territorio.

Todos esperaban que el invierno terminara lo que ellos habían comenzado.

Pero Hayden no murió.

Sobrevivió.

Con las enseñanzas de su padre, aprendió a usar hierbas medicinales, reparar la cabaña, conseguir alimento y resistir las noches más crueles.

Aunque estaba sola, todavía conservaba algo que nadie había podido quitarle.

Su compasión.

Esa noche, mientras el fuego apenas lograba mantener caliente la pequeña habitación, Hayden escuchó un sonido extraño.

Al principio pensó que era una rama golpeando la puerta.

Pero volvió a escucharlo.

Arañazos.

Muchos arañazos.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

Tomó el pequeño cuchillo que su padre le había dejado y caminó lentamente hacia la puerta.

Podían ser lobos salvajes.

Podían ser los hombres de Allaric.

Podían ser aquellos que finalmente habían decidido terminar con su vida.

Pero entonces escuchó algo diferente.

No eran gruñidos de ataque.

Eran sonidos de dolor.

Como criaturas heridas buscando ayuda.

Con cuidado, Hayden limpió una pequeña parte del hielo de la ventana y miró hacia afuera.

Lo que vio hizo que su respiración se detuviera.

Había lobos.

Decenas.

No eran cinco.

Ni diez.

Eran alrededor de treinta enormes lobos ocupando todo el frente de su cabaña.

Pero no estaban atacando.

Estaban protegiendo algo.

En medio del grupo había un lobo gigantesco de pelaje negro como la noche.

Era mucho más grande que cualquier lobo que Hayden hubiera visto antes.

Pero estaba inmóvil.

Herido.

Cuando la luz de la luna iluminó su cuerpo, Hayden vio algo que hizo que su sangre se enfriara.

Una flecha sobresalía de su hombro.

Y alrededor de la herida había un humo extraño.

Plata líquida.

Un veneno creado para acabar con los hombres lobo más poderosos.

Ese lobo no estaba simplemente perdido.

Estaba muriendo.

Los otros lobos no habían llegado para atacarla.

Habían llegado porque necesitaban una sanadora.

Hayden apretó el cuchillo en su mano.

Sabía lo peligroso que era abrir esa puerta.

Si Allaric descubría que había ayudado a un clan rival, nunca tendría una oportunidad de sobrevivir.

Podía quedarse dentro.

Podía dejar que la tormenta hiciera su trabajo.

Pero entonces recordó las palabras de su padre.

La fuerza de una persona no se mide por cuánto puede destruir, sino por la misericordia que muestra cuando tiene la oportunidad de ayudar.

Hayden cerró los ojos.

—Maldita sea…

Apartó la barra de hierro que bloqueaba la puerta.

El viento entró con violencia cuando abrió.

Los treinta lobos entraron.

Pero no atacaron.

Se movieron con una disciplina que parecía imposible.

Protegieron las paredes.

Rodearon al enorme lobo herido.

Y esperaron.

Hayden corrió hacia él con sus medicinas.

No sabía quién era.

No sabía por qué todos esos lobos arriesgaban sus vidas para salvarlo.

Solo sabía una cosa.

Si no hacía algo rápido, aquel animal moriría.

Con manos temblorosas comenzó a retirar la flecha.

Pero en cuanto la punta de plata salió de la herida, ocurrió algo imposible.

El enorme lobo lanzó un rugido que hizo temblar toda la cabaña.

Su cuerpo comenzó a cambiar.

Los huesos se transformaron.

El pelaje desapareció.

Y frente a los ojos de Hayden, el lobo gigante se convirtió en un hombre.

Un hombre cubierto de cicatrices.

Un hombre con una marca grabada sobre el pecho que ella había visto solamente en las historias.

La marca del Imperio Obsidian Ridge.

La marca del único hombre que podía llevarla.

El Rey Alfa.

Hayden retrocedió lentamente.

Porque acababa de descubrir que había salvado la vida del hombre más poderoso del norte.

PARTE 2

El hombre cayó sobre el suelo de madera de la cabaña, respirando con dificultad.

Hayden se quedó paralizada.

Durante toda su vida había escuchado historias sobre Valyrius Hawthorne.

El Rey Alfa de Obsidian Ridge.

Un líder conocido por su poder, sus batallas y su implacable autoridad.

Y ahora estaba frente a ella.

Débil.

Herido.

Dependiendo de una Omega que todos consideraban inútil.

Pero Hayden no tuvo tiempo para pensar en eso.

El veneno todavía estaba en su cuerpo.

Tomó sus hierbas, preparó la mezcla de su padre y comenzó a tratar la herida.

Los guardias lobos que habían entrado con él observaron cada movimiento.

Cuando uno intentó acercarse, Hayden levantó la mirada.

—Si quieren que viva, déjenme trabajar.

Para su sorpresa, aquellos guerreros obedecieron.

Porque reconocieron algo que nadie había visto antes.

Una Omega dando órdenes a los guerreros más temidos del norte.

Después de varias horas, Valyrius abrió los ojos.

Su mirada era intensa.

Peligrosa.

Por instinto, su mano tomó la muñeca de Hayden.

Los lobos reaccionaron inmediatamente.

Pero Hayden no retrocedió.

—Está bien —susurró—. El veneno está saliendo. No tiene que luchar.

Algo en sus palabras lo detuvo.

Valyrius la observó.

Y entonces sintió algo imposible.

El vínculo antiguo que todos creían desaparecido.

Su destino estaba frente a él.

La mujer que había salvado su vida.

La mujer que había compartido su propia comida con un desconocido.

La mujer que había protegido a su enemigo sin saber quién era.

—¿Quién eres? —preguntó.

—Hayden Croft.

El rostro de Valyrius cambió.

—¿Croft?

Ella bajó la mirada.

—Soy una Omega desterrada de Oak Haven.

El silencio llenó la habitación.

Entonces Valyrius entendió.

Allaric no solo había expulsado a una mujer inocente.

Había escondido la verdadera identidad de alguien importante.

El padre de Hayden había sido un sanador legendario.

Su sangre pertenecía a un antiguo linaje.

Y ella había sido mantenida lejos del mundo para que nadie descubriera su verdadero poder.

—Nunca fuiste débil —dijo Valyrius—. Te hicieron creer eso.

Antes de que Hayden pudiera responder, escucharon pasos afuera.

Muchos pasos.

La tormenta había terminado.

Pero un nuevo peligro estaba llegando.

Hayden miró por la ventana.

Su corazón se detuvo.

Allí estaba Allaric Vain.

Con sus guerreros.

Había venido esperando encontrar una cabaña vacía y una Omega derrotada.

Pero encontró algo completamente diferente.

Encontró al Rey Alfa de Obsidian Ridge.

Valyrius se levantó lentamente.

Aunque seguía herido, su presencia llenó toda la habitación.

Los treinta lobos se colocaron detrás de él.

La pequeña cabaña de Hayden ya no era un refugio abandonado.

Era el lugar donde comenzaría una nueva era.

Allaric golpeó la puerta.

—Hayden, sal y entrégame las propiedades de tu padre.

Valyrius tomó la barra de hierro de la puerta.

Miró a Hayden.

—Quédate detrás de mí.

Ella observó al hombre que había salvado.

Al hombre que ahora estaba dispuesto a protegerla.

Y por primera vez en muchos años, Hayden no sintió miedo.

Porque aquella vez no estaba sola.

La puerta comenzó a abrirse.

Y cuando Allaric levantó la mirada, comprendió demasiado tarde su mayor error.

La Omega que había enviado a morir en la nieve ahora estaba protegida por el Rey Alfa más poderoso del continente.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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