10 años amándolo,doné sangre hasta que despertó—pero anunció boda con su amante.Me fui, ¡ahora llora

PARTE 1

Durante diez años creí que Fu Sillan era el hombre que jamás me abandonaría.

La noche en que mi madre tuvo un accidente, él dio tanta sangre para salvarla que perdió el conocimiento dos veces. Aunque ella no sobrevivió, Sillan sostuvo mi mano frente al hospital y me prometió:

—Wanning, desde hoy yo cuidaré de ti. Nunca permitiré que nadie vuelva a hacerte daño.

Me casé con él creyendo cada palabra.

Siete años después, descubrí que el hombre que había jurado protegerme era también quien más podía lastimarme.

Todo comenzó con Lin Xia.

Era una mujer delicada, dulce frente a Sillan y siempre parecía necesitar que alguien la protegiera. Él decía que solo sentía gratitud hacia ella, pero poco a poco empezó a darle el lugar que antes había sido mío.

Cuando Lin Xia se sentía mal, Sillan abandonaba cualquier cosa por ir a verla.

Cuando yo enfermaba, decía que exageraba.

Cuando discutíamos, ella lloraba.

Y siempre terminaba siendo yo quien debía disculparse.

Lo peor ocurrió cuando entré en el templo ancestral de la familia Fu.

Yo era alérgica a los lirios. Una reacción grave podía impedirme respirar.

Aquel día alguien había llenado el templo de ellos.

Desperté horas después y una empleada me confesó que había visto a Lin Xia llevando personalmente las flores.

Quise contárselo a Sillan.

Pero antes de poder hacerlo, Lin Xia apareció asegurando que yo había contratado a unos hombres para asustarla.

Sillan ni siquiera investigó.

—Si a Xiaxia le ocurre algo, no te perdonaré.

Lo miré durante varios segundos.

—Si digo que no hice nada, ¿me creerías?

Su silencio fue suficiente.

Aquella misma noche decidí marcharme.

Pero antes de irme, un médico me entregó unos resultados que cambiaron todo.

Meses atrás, Sillan y yo habíamos hablado de tener un hijo. Después de siete años sin conseguirlo, él se había sometido a varias pruebas.

—Señora Fu —dijo el médico—, su marido tiene infertilidad congénita. La posibilidad de concepción natural es prácticamente inexistente.

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

Porque Lin Xia acababa de anunciar que estaba embarazada.

Y aseguraba que el hijo era de Sillan.

Entonces entendí que llevaba años mintiéndonos.

Podría haber corrido a enseñarle el informe.

No lo hice.

Ya estaba cansada de luchar por un hombre que nunca me creía.

Abandoné la casa Fu.

Pensé que aquello sería el final.

Me equivoqué.

Poco después, cuando regresaba sola, varios hombres me interceptaron y me llevaron a una villa alejada de la ciudad.

Me quitaron el teléfono.

Uno de ellos llamó a Sillan delante de mí.

—Tu esposa está con nosotros. Treinta millones y vuelve viva.

Mi corazón empezó a latir con fuerza.

Por primera vez en meses pensé que quizá Sillan aún sentiría algo.

Lo escuché responder:

—Puedo darte el dinero. Si le haces daño, te arrepentirás.

Cerré los ojos.

Tal vez todavía quedaba algo del hombre que conocí.

Entonces Lin Xia habló a su lado.

—Wanning es adulta. ¿Cómo podrían secuestrarla tan fácilmente? Seguro es una estafa. Primero verifica si realmente está desaparecida.

Sillan llamó a la casa.

Una empleada, comprada por Lin Xia, aseguró que yo estaba durmiendo.

El secuestrador volvió a poner el teléfono junto a mi oído.

—Última oportunidad, señor Fu. ¿Treinta millones o la vida de su esposa?

Hubo unos segundos de silencio.

Y entonces escuché la voz del hombre al que había amado durante diez años.

—No pagaré ni un centavo.

Sentí que se me congelaba la sangre.

Sillan continuó:

—Wanning ya es mi exesposa. Su vida o su muerte no tienen nada que ver conmigo.

El secuestrador sonrió.

Yo dejé de esperar que alguien viniera a salvarme.

Y justo cuando uno de ellos cerró la puerta con llave, el pequeño colgante que llevaba en el cuello comenzó a emitir una luz roja.

Un dispositivo de emergencia.

Uno que Sillan jamás supo que yo tenía.

PARTE 2

No sabía si la señal había llegado a alguien.

Solo sabía una cosa: Fu Sillan había elegido abandonarme.

Y después de escuchar sus propias palabras, algo dentro de mí se apagó para siempre.

Los hombres comenzaron a discutir qué hacer conmigo. Su plan inicial era conseguir dinero, pero cuando Sillan se negó a pagar, uno de ellos dijo que debían borrar cualquier prueba que pudiera relacionarlos con el secuestro.

Yo retrocedí hasta quedar contra una pared.

Entonces escuchamos un ruido afuera.

Después otro.

La puerta se abrió violentamente.

Varios hombres entraron.

Al frente estaba Lu Jinyan.

Lo conocía desde años atrás. Habíamos sido amigos antes de que mi vida girara completamente alrededor de Sillan.

Jinyan había intentado advertirme muchas veces.

Nunca lo escuché.

Cuando vio mi estado, su rostro cambió.

—Wanning.

Corrió hacia mí.

Había recibido la señal del colgante.

Él mismo había pedido aquel dispositivo para mí meses atrás, después de enterarse de que Lin Xia estaba creando problemas a mi alrededor.

Los secuestradores fueron detenidos.

Yo sobreviví.

Pero aquella noche tomé una decisión.

—Quiero desaparecer.

Jinyan creyó que hablaba del país.

Negué con la cabeza.

—Quiero que Fu Sillan crea que estoy muerta.

Me miró durante largo rato.

—¿Estás segura?

—Durante diez años lo amé más que a mí misma. Si simplemente me marcho, siempre encontrará una manera de traerme de vuelta. Necesito que mi antigua vida termine de verdad.

Jinyan accedió a ayudarme.

Se preparó una muerte falsa aprovechando el incendio provocado por los mismos secuestradores. Una víctima irreconocible fue identificada oficialmente como yo mediante registros manipulados dentro del plan.

Para todos, Hian Wanning había desaparecido para siempre.

Cuando Sillan recibió la noticia, al principio no la creyó.

Había regresado de un viaje con Lin Xia y preguntó por mí.

—La señora falleció —le informó su asistente.

Sillan se quedó inmóvil.

—¿De quién estás hablando?

—De la señora Wanning.

—Imposible.

Corrió al templo familiar.

Allí encontró mi urna.

Entonces comenzaron a contarle todo lo que había ocurrido.

Que la noche del secuestro habían intentado contactarlo.

Que él estaba viajando con Lin Xia.

Que después había ordenado que nadie volviera a molestarlo con mis asuntos.

Y finalmente le reprodujeron la grabación de la llamada.

Su propia voz llenó la habitación:

“No pagaré ni un centavo. Su vida o su muerte no tienen nada que ver conmigo.”

Sillan cayó de rodillas.

Durante días no quiso comer.

Ofreció una fortuna por encontrar a quienes me habían secuestrado.

Y mientras investigaba, comenzó a descubrir las verdades que nunca quiso escuchar cuando yo estaba viva.

Los lirios del templo no habían aparecido por casualidad.

Lin Xia los había comprado.

Los hombres que supuestamente habían confesado que yo quería hacerle daño también habían sido contratados por ella.

Incluso la empleada que aquella noche dijo que yo estaba durmiendo había recibido dinero para mentir.

Sillan llamó a Lin Xia.

—Arrodíllate.

Ella comenzó a llorar.

—Sillan, ¿qué hice?

Él arrojó las pruebas frente a ella.

Primero negó todo.

Después admitió haber organizado algunas cosas “para llamar su atención”.

Finalmente salió a la luz la transferencia de dinero relacionada con mi secuestro.

—Yo solo quería asustarla —sollozó—. Nunca pensé que terminaría así.

Sillan la miró con una expresión que ella jamás había visto.

—Destruí mi matrimonio porque te creí.

Pero todavía faltaba una mentira.

Lin Xia estaba embarazada.

Había utilizado aquel embarazo durante meses para mantener a Sillan ligado a ella.

Entonces él colocó sobre la mesa el informe médico que yo había descubierto antes de marcharme.

—¿De quién es el hijo?

Lin Xia palideció.

—Tuyo.

—No puede ser mío.

—Sillan…

—Soy infértil.

Ella dejó de hablar.

Su mentira se derrumbó por completo.

Lin Xia terminó confesando que había quedado embarazada de otro hombre porque necesitaba una manera definitiva de asegurar su lugar dentro de la familia Fu.

Sillan comprendió demasiado tarde que había perdido a la mujer que realmente lo había acompañado durante diez años por creer una colección de mentiras.

Pero yo estaba viva.

Lejos de allí.

Con Jinyan.

Al principio solo quería recuperarme.

Meses después comprendí que había algo que nunca había tenido junto a Sillan: tranquilidad.

Jinyan nunca me preguntaba por qué no sonreía.

No me obligaba a olvidar.

No utilizaba mis heridas para acercarse a mí.

Simplemente estaba allí.

Un día me confesó:

—Te he amado durante muchos años.

—¿Por qué nunca dijiste nada?

—Porque tú amabas a otra persona. Amar a alguien no significa tener derecho a destruir su elección.

Aquella frase me golpeó profundamente.

Sillan siempre había llamado amor a poseerme.

Jinyan llamaba amor a respetarme.

Con el tiempo acepté comenzar de nuevo.

Nos casamos discretamente.

Y meses después descubrí que estaba embarazada.

Por primera vez sentí que el futuro no me daba miedo.

Pero el pasado regresó.

Casi un año después de mi falsa muerte, Sillan me vio por casualidad al salir de un hospital.

Corrió hacia mí.

—¡Wanning!

Intenté seguir caminando.

Me sujetó del brazo.

—Eres tú.

—Se ha confundido.

—Podría reconocerte aunque pasaran cien años.

Finalmente dejé de fingir.

—Suéltame, Sillan.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Sabía que estabas viva.

—Entonces ahora ya lo sabes.

—Vuelve conmigo.

Solté una pequeña risa.

—¿Volver?

—Me equivoqué. Descubrí todo lo de Lin Xia. Puedo compensarte. Te juro que serás la única mujer de mi vida.

Lo miré.

—La Wanning que te amaba murió aquella noche en el incendio.

—Pero tú estás aquí.

—Mi cuerpo está aquí. Aquella mujer no.

Intentó decir que habíamos estado juntos diez años.

Entonces le recordé algo.

—Yo también te amé durante diez años, Sillan. Y precisamente por eso sé cuánto me lastimaste.

En ese momento una enfermera apareció.

—Señora Lu, recuerde tomar las vitaminas. Durante las primeras semanas del embarazo debe descansar.

Sillan se quedó blanco.

—¿Embarazada?

Antes de que pudiera responder, Jinyan apareció detrás de mí.

Me rodeó con un brazo.

—Cariño, ¿estás bien?

Sillan lo reconoció.

—Lu Jinyan.

—Señor Fu.

Sillan miró mi vientre y luego a Jinyan.

—¿Él es el padre?

—Es mi esposo —respondí—. Y sí, es el padre de mi hijo.

Sillan dio un paso atrás.

—No.

—Sí.

—Puedo aceptar al niño. Puedo criarlo como mío. Solo vuelve.

Entonces comprendí que todavía no había aprendido nada.

—No quiero volver.

—¿Después de diez años puedes olvidarme así?

—No te olvidé. Aprendí de ti.

Él guardó silencio.

—Cuando fui secuestrada, te pidieron treinta millones.

Sus ojos bajaron.

—No sabía que era real.

—Eso es lo que siempre hiciste. Cuando algo me ocurría, primero dudabas de mí. Cuando Lin Xia decía algo, primero le creías a ella.

—Lo siento.

—Cuando estaba enferma, protegiste a quien me había puesto en peligro. Cuando me expulsaste de casa, no investigaste. Y cuando pidieron dinero por mi vida, decidiste que yo no valía esa cantidad.

Sillan tenía lágrimas en los ojos.

—¿Qué tengo que hacer para que me perdones?

—Nada.

—Puedo arrodillarme.

—Aunque te arrodilles, no cambiará el pasado.

Tomé la mano de Jinyan.

—Si realmente alguna vez me amaste, respeta por primera vez una decisión mía.

—¿Cuál?

—Déjame ir.

Sillan permaneció inmóvil.

Yo me alejé junto a mi esposo.

No miré atrás.

Durante años pensé que perder a Fu Sillan significaría perder mi vida entera.

Pero estaba equivocada.

Perderlo fue lo que me permitió recuperarla.

El amor verdadero no debería obligarte a demostrar cuánto dolor eres capaz de soportar.

No debería pedirte que compitas constantemente por un lugar que ya tendría que ser tuyo.

Y, sobre todo, jamás debería hacerte sentir que tu vida no vale nada.

Aquella noche de mi secuestro, Sillan dijo que yo no valía treinta millones.

Mucho tiempo después comprendí la verdad.

Mi valor nunca dependió de cuánto estuviera dispuesto a pagar él.

Dependía de que yo aprendiera, finalmente, a no volver a entregarme a alguien que ya había demostrado cuánto estaba dispuesto a perderme.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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