Volví a Pátzcuaro para celebrar los 78 años de mi padre, pero cuando intenté quitarle el abrigo en pleno calor, comenzó a temblar y me suplicó que no se lo dijera a mi hermano; lo que encontré debajo de aquella tela cambió para siempre nuestra familia y convirtió una simple visita de cumpleaños en la peor pesadilla de nuestras vidas
Volví a Pátzcuaro para celebrar los 78 años de mi padre, pero cuando intenté quitarle el abrigo en pleno calor,…