Aquel jeque me vendió su restaurante de lujo por un dólar creyendo que mi fracaso sería su mejor broma. Yo apretando llaves y él sonriendo. Me dijo: No durarás ni una semana. No discutí, cambié las cerraduras rehice el negocio y un mes después lo vi quedarse inmóvil frente a la puerta, entonces encontré un sobre oculto bajo la caja fuerte con su nombre.
Aquel jeque me vendió su restaurante de lujo por un dólar creyendo que mi fracaso sería su mejor broma. Yo…